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La educación a distancia representa el 21% de los usuarios de plataformas de e-learning, una industria que a nivel global genera 2.500 millones de dólares al año y alcanzará los 7.800 millones en 2018, según el estudio LMS Industry User publicado en abril de 2015 por Capterra.

Pero, ¿a qué se debe el auge de estudiar a distancia? Junto a los beneficios que aporta la formación online para los estudiantes, como la mayor flexibilidad o los precios más competitivos, el e-learning también se convierte en una opción responsable de cara a la sociedad.

Ventajas de estudiar a distancia

Según la Asociación de Proveedores de E-learning, estudiar a distancia supone una serie de beneficios o mejoras sobre la formación presencial:

  • Flexibilidad. Puesto que los estudiantes pueden acceder a los contenidos 24 horas al día, 7 días a la semana, permitiendo que el alumno amolde el seguimiento del curso a su agenda.
  • Ahorro económico. Al tener acceso a una enorme oferta formativa, los estudiantes online pueden comparar las tarifas de las diferentes acciones y conseguir precios más ajustados. Al mismo tiempo, al no tener que realizar desplazamientos al lugar de impartición, puesto que el aula va donde vaya el alumno, se reduce el gasto en transporte.
  • Control. Los participantes en las diferentes iniciativas de e-learning pueden comprobar en tiempo real los progresos que están realizando sobre la materia y los contenidos que tienen pendientes, por lo que son capaces de gestionar más eficazmente su tiempo.
  • Adaptabilidad. Otra de las ventajas de estudiar online es que los interesados pueden realizar formaciones a la carta, eligiendo los contenidos en los que quieren profundizar, la metodología que más les interese y las plataformas que más les satisfagan.
  • Homogeneización. Todos los participantes en el mismo curso online van a recibir la misma formación, eliminando las posibles subjetividades de la educación presencial.
  • Atención personalizada. La relación profesor-grupo de alumnos de la formación tradicional se transforma en un vínculo directo entre el tutor y el estudiante, gracias a los diferentes mecanismos de participación del e-learning (como foros o tutorías), por lo que cada persona puede resolver sus propias dudas de forma individual.

Ahora bien, no solo el alumnado se beneficia de las posibilidades que ofrece la formación a distancia, sino que la educación online también genera un impacto positivo externo.

En este sentido, según un informe de IBM, las empresas que emplean e-learning como método de capacitación profesional consiguen aumentar la productividad de la plantilla hasta en un 50%, consiguiendo que cada dólar invertido en educación a distancia genere un retorno medio de 30 dólares.

Incluso el medio ambiente agradece la gran expansión del e-learning. Investigaciones desarrolladas por británica Open University ponen de manifiesto que esta metodología requiere de un 90% menos de energía que los cursos tradicionales, lo que se traduce en una reducción de las emisiones e CO2 por estudiante del 85% de media.


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La elección del programa: también es cuestión de responsabilidad

Ahora bien, para poder sacar el máximo partido de la educación online, es necesario que tengamos en cuenta una serie de pautas a la hora de elegir cursos de calidad:

  • ¿Son cursos acreditados? Si bien es cierto que la formación online nos permite acceder a infinidad de acciones formativas, es importante que tengamos en cuenta la existencia de una acreditación del programa educativo, especialmente si deseamos incluir esa capacitación de cara al mercado laboral. Por eso, antes de optar por uno u otro curso, debemos informarnos sobre la institución que lo imparte y su prestigio en el ámbito formativo.
  • ¿Se adaptan a nuestras necesidades? El hecho de decantarnos por la educación online viene motivado, en gran medida, por la gran flexibilidad que aporta, pero si no analizamos previamente que el programa cumple todos nuestros requisitos puede convertirse en un engorro. Por ejemplo, es posible que el curso incluya alguna reunión periódica presencial entre el tutor y los alumnos, por lo que es esencial comprobar que podemos asistir al lugar en las fechas establecidas sin causarnos demasiados inconvenientes.
  • ¿Tiene una buena relación calidad-precio? Aunque el e-learning posibilita que hallemos cursos a precios muy asequibles, no dejarnos llevar por el ahorro económico sin tener en cuenta la calidad de los contenidos, pues aunque resulte muy barato, si no contribuye a la ampliación de nuestras habilidades o conocimientos será una inversión inútil. También es importante cerciorarnos sobre la existencia o inexistencia de becas, planes de financiación, tarifas planas o gastos adicionales, como tasas de matriculación, gastos en desplazamientos para reuniones o compra de material. Si el programa formativo es muy intenso y nos encontramos trabajando, quizá podamos plantear una reducción de jornada, en el caso de que contemos con los ingresos suficientes para llevar a cabo esta opción.
  • ¿Los docentes son adecuados? El prestigio de los formadores es otro de los aspectos que debemos tener en cuenta a la hora de estudiar online. Investigar el plantel de profesores, su experiencia profesional y docente y su formación es clave a la hora de conseguir una experiencia satisfactoria. Junto a esto, la disponibilidad de los docentes a la hora de atender las peticiones del alumnado y los canales empleados para esta asistencia también son factores a tener en cuenta.
  • ¿Emplea una buena metodología? Los cursos online pueden ir desde presentaciones de texto hasta vídeos explicativos, ejercicios interactivos o conferencias online con los docentes. La inclusión de estas herramientas digitales pueden marcar la diferencia en cuanto a los resultados del curso. ¿Cuenta con plataformas o campus virtual para el intercambio de ideas entre el alumnado? ¿Posibilita la puesta en práctica de los contenidos teóricos a través de actividades? ¿Emplea las redes sociales para mantener el contacto con los estudiantes? Estas son algunas de las preguntas que debemos formular antes de tramitar la matrícula en un programa formativo a distancia.

 

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