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Llevas varios años demostrando tu valía y, por fin, tu esfuerzo recibe una recompensa. Pasas de ser un empleado a dirigir un equipo. Pero, cuidado, porque en ocasiones la inexperiencia como directivo puede llevar al líder novato a cometer errores en la gestión de personas, que desemboquen en la desmotivación de los trabajadores, la generación de un ambiente laboral negativo y la imposibilidad de cumplir con éxito las metas.

 

Guía: Descubre cómo gestionar el talento para el liderazgo

 

Para evitarlos, te dejamos los fallos más comunes que cometen los nuevos líderes, recopilados por la periodista de la BBC Angela Henshall, en base a las preguntas y respuestas de los usuarios de un portal web:

  • Incapacidad de comunicar los fallos al equipo. Quizá por el miedo a ser rechazado por los trabajadores o el miedo a generar disputas en el ámbito laboral, muchos de los recién nombrados directivos caen en el error de no hacer saber a los empleados a su cargo los fallos que comenten en su desempeño profesional. Sin embargo, con esta actitud, el líder novato lo único que consigue es prolongar el problema y agravarlo conforme pase el tiempo. A nadie le gusta tener que corregir a los demás, pero esta es una de las funciones del management y la clave para que funcione no radica en evitar estas interacciones, sino en realizarlas en cuanto sean detectadas y de forma asertiva.
  • Adopción de una actitud excesivamente autoritaria. Es el caso contrario al anterior error. Se trata de aquellos casos en los que al líder novato, como se suele decir coloquialmente, se le sube el cargo a la cabeza, y quiere demostrar su poder y autoridad de forma equivocada, ya sea ignorando a los empleados o despreocupándose de quiénes son y cuáles son sus necesidades, imponiendo decisiones sin tener en cuenta al equipo o despidiendo a colaboradores por el mero hecho de dejar claro que pueden hacerlo. Olvida que un buen líder es aquel que sabe guiar e inspirar a los empleados, y no obligarlos a seguir sus instrucciones por el miedo a represalias.
  • Falta de delegación. Otro de los traspiés más frecuentes del líder novato es querer hacer todo el trabajo por sí mismo. Ha estado acostumbrado, como empleado, a desarrollar sus funciones, y una vez que promociona, encuentra serias dificultades a la hora de ceder responsabilidades, sin darse cuenta de que su misión en la empresa se centra, ahora, en coordinar y dirigir. Un jefe que no delega causará en el equipo la sensación de que el líder no confía en los colaboradores, por no hablar de que una sola persona no puede realizar el trabajo de todo el equipo, afectando a la calidad y al rendimiento conjunto.

Por ello, si acabas de ser ascendido, lo más conveniente es que profundices en el liderazgo empresarial y amplíes tus conocimientos sobre en qué consiste ser un buen líder, dejando de lado los estereotipos sobre management. De este modo, afrontarás el nuevo cargo con las herramientas necesarias para triunfar en tu nueva faceta y conseguir un equipo implicado con el que puedas marcar la diferencia.

 

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