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Aunque pueda sonar a película de acción, la cadena crítica es una metodología de trabajo que permite a los gerentes disminuir los plazos de ejecución de cualquier proyecto a través de una mejor planificación y organización de los recursos y el tiempo disponibles y la supervisión y coordinación de las fases más importantes del proceso.

Una finalidad de ajuste y optimización del tiempo muy necesaria para las organizaciones, teniendo en cuenta que solo el 9% de los proyectos empresariales puestos en marcha en Estados Unidos se ejecutaron según los plazos y el presupuesto inicialmente previsto, según publica Standish Group en The Chaos Report 2014. De hecho, más de la mitad de los proyectos empresariales exceden su coste original en un 189% y son terminados con una duración 222% superior a la planificada. Incluso el 30% de las iniciativas son suspendidas sin llegar a finalizarse.


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Orígenes del sistema

El modelo de cadena crítica es relativamente nuevo; fue desarrollado a finales de la década de los 90 por Eliyahu M. Goldratt, quien recogió sus conclusiones en la obra Critical Chain, publicada en 1997.

Durante la fase de observación, el autor descubrió que es habitual que los proyectos empresariales se dilaten más allá de lo previsto como consecuencia del llamado Síndrome del estudiante (el inicio de las tareas se posterga hasta el último momento) y la Ley de Parkinson (el trabajo tiende a ocupar todo el tiempo disponible, independientemente de cuánto sea).

En consecuencia, se producen retrasos y se dispara el sobrecoste de los proyectos.

Como respuesta a esta problemática, surge esta metodología de trabajo, fundamentada en la teoría de las limitaciones o restricciones, que utiliza algoritmos y fórmulas matemáticas para reducir los periodos y costes de ejecución entre un 10% y un 50%.

Metodología de trabajo

El funcionamiento de la cadena crítica consiste en restringir los plazos y recursos disponibles al mínimo necesario. De ahí su nombre.

En concreto, este modelo de gestión se basa en tres principios:

  • Definir las restricciones: establecer los límites temporales y de recursos mínimos de cada proyecto. Es decir, si la fabricación de un artículo lo más optimizada posible puede hacerse en 2 horas y con x recursos, este metodología de trabajo aplicará estos parámetros en la planificación, eliminando todos los desperdicios de tiempo y material.
  • Priorizar las tareas: determinar el orden de ejecución de cada fase del proyecto para que el resultado final sea el más rápido y barato posible. Por ejemplo, si estamos construyendo un vehículo, todas las piezas deben crearse de forma más o menos simultánea para que estén listas cuando comience la fase de montaje, sin que el engranaje tenga que retrasarse.
  • Evaluar la asignación de recursos: establecer la disponibilidad de los recursos humanos y materiales de cada trabajo. Así, si un trabajador se encarga del montaje de las puertas y las lunas del vehículo, estas dos fases no podrán llevarse a cabo de forma simultánea. Lo mismo ocurre en el caso de que la fabricación de diferentes piezas las realice una misma máquina, obligando a que estos trabajos sean correlativos y requiriendo de la reestructuración de la cadena crítica.

 

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