902 207 792 · skype:escuela_europea_management info@escuelamanagement.eu

¿Cómo es un buen líder? ¿Cuáles son las habilidades directivas esenciales? ¿Qué rasgos distinguen a los grandes gerentes? Son preguntas que rondan la mente de cualquier profesional con ganas de prosperar en su carrera laboral.

Existen muchas investigaciones y autores que han analizado las características que definen a los líderes extraordinarios, como la llevada a cabo por Zenger&Folkman, por ejemplo. En esta ocasión, veremos el compendio de habilidades directivas desarrollado por Michael Page, una de las mayores consultoras de Recursos Humanos y selección del mundo, especializada en mandos cualificados, intermedios y directivos.

Guía: La importancia de la dirección general en la gestión de personas

Para esta empresa, el liderazgo empresarial está basado en el siguiente decálogo de habilidades directivas:

  • Comunicación. Saber transmitir el mensaje de forma adecuada es algo esencial en cualquier relación interpersonal, y la comunicación entre superior y empleado no iba a ser menos. De hecho, la capacidad de hacer llegar los valores, objetivos y estrategia a seguir a los equipos de forma clara y concisa es lo que va a permitir el buen desempeño de todos los profesionales. Ahora bien, las habilidades comunicativas del líder comprenden tanto expresarse adecuadamente como saber escuchar lo que los colaboradores tienen que aportar, pues como indica la consultora, los buenos jefes también tienen que prestar atención a las ideas y necesidades de los trabajadores.
  • Inspiración. Ser un modelo a seguir, tanto dentro como fuera del lugar de trabajo, es otro de los rasgos que diferencian a un buen directivo. Los líderes, a través de un comportamiento coherente, respetuoso y fiel a sus valores, deben ser ejemplo de conducta para los empleados y servir como fuente de inspiración.
  • Empoderamiento. Los buenos directivos, por sus conocimientos y experiencia, tienen la capacidad de asumir y ejecutar a la perfección sus funciones pero no olvidan que forman parte de un equipo y saben delegar responsabilidades en los demás trabajadores, mostrando su confianza a través del empoderamiento.
  • Motivación. Los jefes ordenan, pero los grandes directivos son capaces de motivar a los colaboradores, consiguiendo que los empleados se encuentren más satisfechos en sus puestos y ofrezcan lo mejor de sí mismos en cada momento, lo que repercute en la productividad final de la empresa y la mejora del ambiente laboral.
  • Reconocimiento del potencial. Otra de las habilidades directivas primordiales es percibir el talento cuando está delante e impulsar estas aptitudes y actitudes de los trabajadores. Mientras un mal jefe minará el talento de los subalternos, un buen directivo lo fomentará por el bien de toda la compañía.
  • Asertividad. Los grandes líderes se colocan en la situación del resto de personal, con el propósito de entender sus circunstancias. Su comportamiento empático les permite hallar el equilibrio entre autoridad y comprensión.
  • Transigencia. Como guías de los equipos, las habilidades directivas también necesitan de una buena dosis de tolerancia hacia los errores ajenos. Son conscientes de que ningún profesional, ni siquiera ellos, están libres de fallos y centran sus esfuerzos en atajar el problema lo antes posible, en lugar de buscar culpables.
  • Organización. Con varias personas a su cargo, los altos cargos deben ser muy organizados, de modo que puedan definir las metas y expectativas previstas y distribuir las tareas y los plazos de entrega entre los empleados.
  • Capacidad de análisis. Para conseguir una mejora continua, los directivos también deben analizar las capacidades de los miembros de su equipo y autorreflexionar sobre sus propias fortalezas y debilidades.
  • Autenticidad. Dado que los líderes basan su posición en la relación de confianza mutua entre cargos y trabajadores, es imprescindible que se muestren tal y como son y sean consecuentes respecto a lo que dicen y hacen.

 

New Call-to-action