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Acabas de ser promocionado a un puesto de mando y, lo más probable, es que tu entusiasmo te lleve a poner en marcha nuevas ideas para mejorar el funcionamiento del equipo y de la empresa. Alto!¡ Antes de ponerte manos a la obra, es importante que analices la nueva situación y te ganes la confianza de la plantilla, pues sin credibilidad en el liderazgo no vas a conseguir contagiar tus nuevas ideas, por muy buenas que pudieran ser.

La importancia de la credibilidad en el liderazgo

Para ser un líder inspirador es necesario contar con la confianza de los trabajadores. Según la definición recogida por Alfonso Monalve Solórzano en el artículo ¿En qué consiste la credibilidad?, “hay credibilidad cuando se reconoce que un individuo o una institución, etc., que interactúa con otras personas durante un tiempo prolongado, y, quizá, durante el curso de su vida, tiene como norma decir la verdad y actuar correctamente.

Por este motivo, los jóvenes líderes sienten cierta frustración cuando acceden a la C-Suite y se topan con la oposición o la desconfianza de los colaboradores. “Hacer cambios es fácil, pero hacer que otros lo acepten es otro asunto. Unirse a un equipo y cambiar su funcionamiento sin vender primero los beneficios del cambio, es probable que acabe en resistencia”, explica Ben Brearley en 3 Ways to Build Your Leadership Credibility In a New Team.
Guía: La importancia de la dirección general en la gestión de personas
Construir la credibilidad de los líderes es clave en el ámbito empresarial, pues actuar de forma creíble genera confianza y esta confianza permite, a su vez, que los demás puedan trabajar con esa persona de forma más eficiente y productiva. De hecho, según las investigaciones desarrolladas por Zenger&Folkman, contar con un alto grado de integridad y honestidad es una de las 16 habilidades del liderazgo extraordinario.

Cómo potenciar la credibilidad en el liderazgo cuando te acaban de ascender

Pese a ello, la credibilidad en el liderazgo no es una cualidad generalizada, pues como se pone de manifiesto en el Barómetro de Confianza 2018 de Edelman, solo el 44% de los encuestados confía en los CEOs y un 60% opina que los directivos están más preocupados por su codicia personal (Orientación al Poder), que por construir organizaciones integradas, eficientes y que se diferencien de las demás (Orientación a la Afiliación y al Logro).

Los tres pilares de la confianza

En este sentido, en el artículo The 3 Elements of Trust, publicado en la Harvard Business Review, Jack Zenger y Joseph Folkman desglosan los elementos básicos que conforman la confianza hacia el líder a partir del análisis de evaluaciones 360º de 87.000 ejecutivos:

  1. Relaciones personales positivas. Para ser un directivo confiable, el líder desarrolla relaciones positivas con otras personas y grupos, lo que significa:
    1. Interesarse por los problemas y preocupaciones de los demás.
    2. Evaluar los resultados en relación con estas preocupaciones.
    3. Propiciar la cooperación de los colaboradores.
    4. Resolver conflictos entre miembros del equipo.
    5. Ofrecer un feedback constructivo y honesto.
  2. Buen juicio/experiencia. Otro factor que determina la credibilidad en el liderazgo es el grado en el que el ejecutivo está capacitado e informado, es decir, los trabajadores confían más en aquellos jefes que disponen de las competencias técnicas y la experiencia necesaria sobre el sector. Esto se traduce en los siguientes comportamientos:
    1. Tomar decisiones con buen juicio.
    2. Sus ideas y opiniones son respetadas por los demás.
    3. Las personas solicitan su opinión.
    4. La experiencia y conocimientos del líder influyen notablemente en el logro de resultados.
    5. Anticiparse y responder rápidamente a los problemas.
  3. Consistencia. En tercer lugar, la confianza del líder emana de la capacidad del ejecutivo de ser coherente y consecuente, es decir, lideran desde el ejemplo en el siguiente sentido:
    1. Ser un modelo a seguir y dan ejemplo de conducta.
    2. Hacer lo que dicen.
    3. Cumplir con las promesas y compromisos adquiridos.
    4. Estar dispuestos a ir más allá de lo que se necesita.

¿Cómo mejorar la credibilidad en el liderazgo?

Aunque lograr la credibilidad en el liderazgo es un proceso continuo, de largo recorrido y muy frágil – como dijo Warren Buffet, “Toma 20 años construir una buena reputación y cinco minutos arruinarla”-, existen algunos comportamientos que contribuyen a agilizar la construcción de estas relaciones de confianza.

¿Por dónde puedes empezar a ganarte el respeto de tu equipo? Victor Lipman, en el artículo de Forbes 5 Time-Tested Ways To Build Leadership Credibility, recoge 5 consejos para reforzar la credibilidad en el liderazgo:

  • Consecución de resultados. Puede parecer obvio, pero el hecho de que se consigan los objetivos marcados, no solo aumentará la satisfacción y motivación del personal (logro, éxito), sino que también será una prueba fehaciente, a ojos de los trabajadores, de que estás preparado para el puesto de líder.
  • Sé transparente. Según el estudio 7 Vital Trends Disrupting Today’s Workplace, de Tiny Pulse, la transparencia de la Dirección es el factor principal que determina la felicidad de los empleados. ¿Esto que supone? Ser directo, claro y conciso. Es habitual que, en esa primera etapa como directivo, evites hacer críticas a los trabajadores, por miedo a ser ‘demonizado’ o, al contrario, que te muestres muy duro para dejar clara tu posición. Sin embargo, es importante trabajar la comunicación con el equipo y aprender a dar un feedback constructivo. “Lo mejor para las empresas es proporcionar esta información de manera proactiva y evitar la catástrofe de una revelación involuntaria”, explica Larry Alton en How Transparency Became a Top Priority for Businesses, and Why You Should Care.
  • Afrontar las decisiones difíciles. Llegará un momento en tu carrera directiva en el que tengas que enfrentarte a una encrucijada, esta situación te ofrece la oportunidad de hacer crecer tu credibilidad en el liderazgo, ¿cómo?, asumiendo  la responsabilidad y plantando cara a la situación. Por ejemplo, puede que tengas que decidir qué miembro de tu equipo merece más un ascenso, cómo repartir el presupuesto entre los diferentes proyectos o qué propuesta de innovación implementar… En estos casos, no esquives las decisiones difíciles.
  • Sé consistente. Se trata de ser coherente y mantener un comportamiento congruente, sin que tus decisiones resulten cambiantes e imprevisibles, pues esto genera inseguridad y desconcierto en la plantilla. “El auténtico líder practica sus valores de forma consistente, es decir, es fiel a sí mismo y a sus creencias y, por ello, logra generar confianza y desarrolla relaciones sinceras con los demás que son la base para ser seguidos por los colaboradores”, afirma Bill George, autor de Authentic Leadership: Rediscovering the Secrets to Creating Lasting Value.
  • Da ejemplo. Por último, todo lo anterior quedará en saco roto si lo que dices y lo que haces no concuerda. No puedes dar un discurso tras tu nombramiento pidiendo a los trabajadores un esfuerzo extra y luego no realizar evaluaciones, ni seguimiento de los objetivos, ni de los proyectos ;  o asegurarles que quieres escuchar sus ideas y propuestas y, cuando te las facilitan, ridiculizarlas. Como señala César Castro en Liderazgo empresarial: la importancia de ser consecuente, “cuando los equipos perciben coherencia entre lo que dicen y hacen los líderes, están mucho más dispuestos a seguirlo”.

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