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Solo el 8% de los ciudadanos cumple con sus propósitos de Año Nuevo, según un estudio de Statistic Brain. En en el mundo de los negocios, como en la esfera personal, ocurre algo similar: a la hora de marcar objetivos empresariales, gran parte termina en fracaso.

La importancia de marcar objetivos empresariales

Una de las características del líder extraordinario, según las investigaciones desarrolladas por Zenger&Folkman, es su capacidad para establecer metas ambiciosas, pero realistas, enfocándose constantemente hacia los resultados. “Muchas personas temen los objetivos exigentes, pero los líderes que establecen objetivos estrictos y trabajan para alcanzarlos son poderosos modelos de conducta para otros y consiguen inspirar y motivar a los equipos”, a pesar de la dificultad de las metas, asegura la consultora en el artículo More Inspiring Leadership = Retaining Talent Strategy??

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¿Cómo vas a lograr la excelencia si no está en tus planes? ¿Cómo vas a conseguir una meta si ni siquiera la planteas? Imagina que te sueltan en una ciudad desconocida sin darte ninguna indicación, mientras que a otro compañero le dan un mapa y le explican que debe encontrar el punto de recogida para volver a casa. ¿Quién regresará antes? La respuesta más lógica es que no vas a tener éxito por pura suerte. Es por eso que, «el establecimiento de metas es una parte importante del éxito en cualquier empresa», asegura Forbes en The Science Behind Setting Goals (and Achieving Them).

En este sentido, Jeff Boss, en el artículo 5 Reasons Why Goal Setting Will Improve Your Focus, recopila las ventajas que produce marcar objetivos empresariales:

  • Incita a la acción. Fijar qué se quiere conseguir desencadena el comportamiento de la plantilla hacia su consecución.
  • Focaliza el trabajo. Del mismo modo, tener una meta clara ayuda a enfocar la atención hacia la misma.
  • Reconforta al equipo. Ver cómo se van cumpliendo las diferentes metas es casi adictivo, pues el logro actúa como recompensa liberando dopamina. Así, este avance sobre los propósitos previstos sostiene el impulso de los trabajadores.
  • Alinea el enfoque. Marcar objetivos empresariales también es clave para alinear los diferentes comportamientos del capital humano hacia un fin común.
  • Aumenta la autoeficacia. Del mismo modo, contar con un rumbo concreto dispara la confianza de los profesionales, convirtiéndolos en equipos de alto rendimiento.

El modelo SMART

Sin embargo, a pesar de la numerosa literatura sobre la relevancia de marcar objetivos empresariales, muchos directivos todavía no saben cómo establecer las metas de la compañía.

Para ayudar a los líderes y managers, George T. Doran, en el artículo There’s a SMART Way to Write Management’s Goals and Objectives, publicado en los 80 en la Management Review, expone un modelo para fijar metas en el ámbito organizacional. Se trata del sistema SMART, un acrónico que recoge los requisitos que deben cumplir estos objetivos:

  • Specific (Específico). Es frecuente que los directivos establezcan objetivos genéricos, dificultando la capacidad de determinar si se han logrado o no: hay que aumentar las ventas, reducir las incidencias postventa o agilizar el proceso son ejemplos de estas metas imprecisas. Sin embargo, los objetivos ‘inteligentes’ deben ser concretos; cuanto más precisos, más fácil resultará que el resto de trabajadores sepan exactamente qué hay que hacer y cómo: las ventas deben crecer al menos un 10% a final de año; las incidencias de los consumidores deben rebajarse a la mitad; o el tiempo de producción de un artículo debe pasar de 20 a 18 minutos de media serían metas específicas. En este sentido, para concretar los objetivos puedes plantear sobre cada asunto las 5Ws (qué quieres lograr, por qué es importante, quién está involucrado, dónde debes llevarlo a cabo y cómo vas a conseguirlo -recursos y límites existentes-).
  • Measurable (Medible). La segunda cualidad de los objetivos ‘Smart’ es que sean cuantificables, lo que te permita evaluar su aplicación y adoptar las medidas correctivas necesarias para su logro. Se trata de que puedas evaluar los resultados en forma numérica, ya sea un porcentaje o una cifra absoluta. Por ejemplo, si propones reforzar la capacitación del personal, debes desarrollar también los parámetros para determinar su grado de éxito o fracaso. En este sentido, no bastaría con saber el número de alumnos por curso, sino cuántos realmente han adquirido las nuevas competencias esperadas y saben aplicarlas en sus puestos de trabajo. «La clave reside en poner la cifra, en saber dónde estamos y dónde queremos llegar con el objetivo, eso es lo que hace que podamos cumplirlo», sostiene César Piqueras en Haz que tus objetivos sean medibles.
  • Assignable (Asignable). Para que la meta resulte eficaz, debes dejar claro quién debe encargarse de llevar a cabo cada tarea para que el objetivo no quede diluido por una falta de responsabilidad. «Dar la responsabilidad de alcanzar el objetivo a una persona -capacitada para ello- permite centralizar la toma de decisiones, tener un referente con quien hablar y tener claro quién deberá preocuparse, por ejemplo, de captar y tratar los datos del KPI elegido anteriormente», recoge el artículo Cuando los objetivos de la mejora son casi SMART. Así, si buscas un aumento del 10% en las ventas, deberás desginar a los trabajadores del departamento comercial que tendrán que trabajar para cumplir este propósito y dotarlos de los recursos necesarios para ello.
  • Realistic (Realista). A la hora de fijar metas, no debes perder de vista cuáles son las posibilidades reales para cumplirlos, es decir, estas deben ser realistas en función de los recursos disponibles y el entorno. Ahora bien, no se trata de ser conformista, sino de evitar un optimismo exacerbado, pues marcarse metas ambiciosas dispara la satisfacción personal. «Si el objetivo está garantizado para tener éxito, no se sentirá particularmente orgulloso o realizado cuando lo haga; pero establecer una meta con una probabilidad de éxito del 50% es lo suficientemente difícil y audaz como para darle una gran sensación de logro cuando tenga éxito», apunta Mark Murphy en el artículo People Who Set SMART Goals Are Less Likely To Love Their Job.
  • Time-related (Concreto en el tiempo). No caigas en la procrastinación: las metas deben tener de antemano una fecha máxima de ejecución, si no quieres se vayan postergando continuamente. «Algunas personas pasan mucho tiempo hablando sobre lo que quieren hacer, algún día, pero, sin una fecha final, no hay sentido de urgencia, no hay razón para tomar ninguna acción hoy; tener un marco de tiempo específico le da el ímpetu para comenzar y ayuda a controlar su progreso», explica Annette Richmond en SMART Goals Mean Success-Whatever You Want To Do

Ahora bien, Doran matiza que su modelo no implica que todos los objetivos tengan que cumplir las cinco características, aunque insiste en que cuanto más y mejor respondan las metas a estas cualidades, más eficaces serán esos propósitos. 

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