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El frenético ritmo de vida actual está sumiendo a la sociedad en un constante estado de agresividad. Una tendencia que se puede ver en los irascibles e inoportunos comentarios en las redes sociales, en las caras largas en la cola del supermercado y, por supuesto, en la intransigencia que se percibe en las relaciones sociales, todo lo cual afecta a las relaciones, que se producen en las empresas, especialmente a las relaciones entre jefes y empleados. Surge la necesidad, por tanto, de un nuevo modelo de management con mayor comprensión y escucha activa: el liderazgo empático.

Como bien apunta Ian Altman, autor de Same Side Selling. A Radical Approach to Break Through Sales Barrier, hemos pasado del ‘Estamos de acuerdo en que estamos en desacuerdo’, al ‘Yo llevo razón; tú, no. Fin de la discusión’. Asistimos a una situación de monólogos entrecruzados el lugar de diálogos De hecho, según estudio de la Universidad de Michigan, los niveles de empatía entre los estudiantes universitarios han descendido un 40% entre el año 2000 y el 2010.

Guía: Descubre cómo gestionar el talento para el liderazgo

Sin embargo, las empresas se nutren de las relaciones humanas y necesitan engrasar estos vínculos para conseguir la excelencia. En este sentido, el liderazgo empático se configura como una poderosa herramienta para recuperar un ambiente de trabajo basado en la colaboración.

Concepto de liderazgo empático

Para comprender qué es el liderazgo empático, hay que partir del concepto de empatía, definida por la Real Academia de la Lengua Española como la “capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos”.

En este sentido, el reputado psicoterapeuta Carl Rogers, autor de El camino del ser, entre otros muchos libros, explica que la empatía “significa entrar en el mundo privado de la percepción de la otra persona y sentirse completamente a gusto”, dejando de lado las opiniones y valores propios para entrar en un mundo carente de prejuicios.

Guillermo Velázquez Valadez, en su ensayo Liderazgo empático, define  este modelo de management como “un estilo de liderazgo que permite al líder ubicarse en el lugar de sus seguidores y, mediante el conocimiento de los individuos, sus competencias, sus  habilidades sociales y sus capacidades de intervención e integración, formen equipos de trabajo que generen un valor añadido, creando ventajas  competitivas a sus organizaciones, así como un incremento notable de la productividad, mediante innovaciones de calidad en los procesos productivos”.

Características del líder empático

¿Cómo es el líder empático? Los directivos que ejercen este estilo de liderazgo, se caracterizan por las siguientes cualidades:

  • Son entusiastas y contagian su dinamismo y energía a la plantilla.
  • Son cálidos y cercanos en su trato con los subordinados, impulsando la satisfacción laboral.
  • Actúan con serenidad, estudiando con tranquilidad cada situación y adoptando soluciones racionales.
  • Son justos en sus decisiones, anteponiendo los intereses de la empresa a los personales.
  • Practican la escucha activa, facilitando que los trabajadores puedan exponer sus críticas, deseos o necesidades.
  • Se muestran humildes en el sentido de que son conscientes de que no están en posesión de la verdad absoluta y que también pueden cometer errores y, sobre todo, que necesitan de los demás.

Las ventajas de este estilo de liderazgo

Según una encuesta realizada en 2005 por el Centro Mount Eliza para la Capacitación Ejecutiva de la Escuela de Negocios de Melbourne, en la que participaron 627 líderes, la empatía ocupó el cuarto lugar de las principales 20 cualidades de liderazgo.

Misma opinión comparte el autor de Wired of Care: How Companies Prosper When They Create Widespread Empathy, Dev Patnaik, para quien la empatía es el factor crítico dentro del sector empresarial, debido a que solo es posible aplicar una mejora continua en las compañías cuando el líder es consciente de lo que está pasando en su entorno.

Es difícil de comprender cómo un líder puede llegar a ser efectivo si no comprende la perspectiva de sus colaboradores. De hecho, la mayoría de  los mejores líderes son empáticos, ya que esta cualidad les permite tomar el pulso emocional a la organización y estar sincronizado con los demás, lo que conlleva una perspectiva más creativa en la solución de problemas. Como dijo Stephen Covey, “cuando muestras una profunda empatía hacia los demás, es cuando puedes ser más creativo en la solución de problemas”.

Cómo mejorar la empatía

En este contexto, ¿es posible desarrollar la empatía? Como cualquier otra habilidad personal, esta capacidad es mejorable. Así, Bruna Martinuzzi, en el artículo What’s Empathy Got To Do With It?, recoge un decálogo para potenciar el liderazgo empático dentro de la empresa:

  1. Escuchar. La escucha activa es la base de la empatía, por lo que es importante prestar atención al mensaje que el interlocutor quiere transmitir con sus palabras, pero también –y especialmente- con su tono de voz, sus gestos, su expresión…
  2. Interpretar el lenguaje no verbal. En el mismo sentido, la autora propone fijarse en la comunicación no verbal de los empleados, estén hablando o no, ya que es una gran fuente de información acerca del estado de ánimo de los mismos y su situación general.
  3. No interrumpir. Muchas personas caen en el error de cortar la exposición de otro, ya sea para mostrar su disconformidad, dar consejos o aportar consuelo. El liderazgo empático necesita facilitar a cada persona su tiempo para explicarse.
  4. Ser conscientes del estado propio. La empatía no consiste solo en comprender al otro, sino en autoevaluarse a uno mismo, percibiendo el estado de ánimo en el que el líder se encuentra y lo que está comunicando con su lenguaje verbal y no verbal.
  5. Centrarse en la conversación. Muchos directivos atienden llamadas, revisan papeles o teclean en su ordenador mientras dialogan con un empleado. Sin embargo, el liderazgo empático conlleva una atención plena hacia la otra persona, sin distracciones de ningún tipo.
  6. Usar los nombres propios. Para llegar a ejercer el liderazgo empático, otro consejo es dirigirse a los empleados por su nombre e, incluso, recordar el de sus familiares e hijos. De este modo se sentirán relevantes y respetados.
  7. Sonreír. Una sonrisa en la cara del superior representa para el trabajador una invitación y le hace sentir más cómodo
  8. Implicar. Otra práctica recomendada es facilitar la intervención de las personas, especialmente aquellas más introvertidas, demostrando interés por sus opiniones.
  9. Reconocer los logros. Felicitar a los empleados por su trabajo les hará sentirse valiosos y útiles, aumentando su motivación e implicación.
  10. Mostrar interés por los profesionales. Pequeños gestos como preguntar por el fin de semana, las aficiones, intereses o la historia personal son elementos que potencian el liderazgo empático.

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