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El liderazgo emocional se ha convertido en una herramienta indispensable para obtener el éxito. Ya no sirve el concepto de jefe, tal y como se entiende en su versión clásica, como persona que encabeza un equipo y saca resultados como sea y de donde sea. Ahora hay que saber motivar y sacar lo mejor de cada empleado para obtener los objetivos e incluso superarlos. Para ello, una inteligencia emocional adecuada es totalmente necesaria.

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Los cinco pilares del liderazgo emocional

 

El liderazgo emocional se basa en cinco pilares básicos que, de ser manejados con sabiduría y capacidad compresiva, son poderosas herramientas para motivar equipos y sacar lo mejor del grupo a la hora de obtener el éxito y cumplir, e incluso superar, las metas propuestas. Veamos cuáles son:

  • Habilidades sociales: Como es evidente, el liderazgo emocional se basa en un potente control y manejo de las habilidades sociales. Saber moverse en todo tipo de situaciones, con distintas clases de individuos y empleados, es de vital importancia para poder sacar lo mejor de cada uno y caminar con pies firmes hacia el éxito empresarial y personal.
  • Conciencia de si mismo: Un buen líder emocional es consciente de que su estado psicológico es fundamental para emprender cualquier reto y por los efectos que tiene sobre las personas que le rodean. De hecho, el ánimo con que se afronta un proyecto, una conversación o una reunión afectará al grupo en una gran medida. Además, el líder debe ser consciente de las fortalezas y debilidades propias y ajenas, tratar a los demás con humildad y respeto y proyectar su posición de poder con sentido común, a sabiendas de que cualquier acción y emoción propia tiene consecuencias en el equipo.
  • Autorregulación: El tercer pilar sobre el que se basa el liderazgo emocional es la autorregulación. Es lo que permite no tomar decisiones apresuradas o basadas en exceso en las emociones del momento. Saber mantener el control de si mismo, sopesar las posibilidades de los hechos que se deriven de las actuaciones presentes, ser flexible, hacer gala de unos valores éticos elevados y mantener la responsabilidad sin culpar a los demás son características de un buen líder emocional.
  • Motivación: Por supuesto, en todo liderazgo emocional juega un papel básico la motivación. En este caso, es doble, puesto que una persona a la cabeza de un equipo de trabajo debe ser capaz de implicarse e implicar a los demás. Así pues, si se quiere obtener éxito en un proyecto en particular, es necesario dar siempre el máximo y lograr que cuantos nos rodeen se sientan parte del grupo y estén perfectamente motivados.
  • Empatía: Por último, pero no menos importante, está la empatía. Un buen líder emocional es capaz de entender a las personas a su cargo y  a los demás con los que se relaciona. Conocer las motivaciones de su equipo, saber dónde están las debilidades, para poder minimizarlas, y cuáles son las fortalezas, para desarrollarlas, son herramientas básicas para lograr el éxito en cualquier proyecto.

Queda claro que con estos cinco pilares bien desarrollados el liderazgo emocional puede conducir a cualquier equipo de trabajo hacia el éxito. Por supuesto, cada pilar debe ser bien implementado y estar presente en toda ocasión. De esta forma, servirán para alcanzar las metas o, incluso, para superarlas.

 

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