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Se suele asociar el concepto de innovación con las grandes empresas tecnológicas, pero esta característica puede ir relacionada con cualquier sector de actividad, desde la multinacional fabricante del último dispositivo móvil hasta el autónomo productor de quesos artesanales en un pequeño pueblo rural.

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¿Qué es innovación?

Ya en 1934, Joseph Alois Schumpeter, en The Theory of Economic Development, definía la innovación como “un proceso de destrucción creativa – a través del cual las nuevas tecnologías sustituyen a las antiguas-, que permite que la economía y los agentes económicos evolucionen; es la forma en que la empresa administra sus recursos a través del tiempo y desarrolla competencias que influyen en su competitividad”.

Para Peter Drucker, “la innovación sistemática consiste en la búsqueda, organizada y con un objetivo, de cambios y en el análisis sistemático de las oportunidades que ellos pueden ofrecer para la innovación social o económica”.

Partiendo de estos conceptos, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) describe en el Manual de Oslo de 2005 la innovación como “la introducción de un nuevo, o significativamente mejorado, producto (bien o servicio), proceso, método de comercialización o modelo organizativo en las prácticas internas de la empresa, la organización del lugar de trabajo o las relaciones exteriores”.

Se trata, según esta guía para la recogida e interpretación de datos sobre la innovación, de implementar cambios significativos en el producto, el proceso, el marketing o la organización de la compañía con el propósito de mejorar los resultados mediante la aplicación de nuevos conocimientos y tecnología que pueden ser desarrollados internamente, en colaboración externa o adquiridos mediante servicios de asesoramiento o por compra de tecnología.

En este sentido, Michael Porter, en The Competitive Advantage of Nations (1990), sostiene que la innovación va aparejada inquebrantablemente con el contexto estratégico y competitivo de la compañía.

Por su parte, el Manual de Innovación para Pymes del Centro Europea de Empresas e Innovación define la innovación como “la aplicación comercial de una idea de forma que se originen productos procesos o servicios nuevos o mejorados, permitiendo generar beneficios empresariales”. Este documento, además, señala que “tan vital como la innovación es la difusión y comercialización que permiten dar utilidad a la idea generada”.

Tipos de innovaciones

Dada la complejidad en cuanto a qué es innovación, el concepto empresarial puede clasificarse en virtud de diferentes parámetros.

En primer lugar, atendiendo al grado de la innovación, podemos hablar de:

  • Innovación radical: supone una ruptura integral con lo previamente establecido, generando nuevos productos, procesos, diseños, utilidades, tecnologías o metodologías organizativas. Por ejemplo, cuando la empresa Samsung decidió cambiar su actividad de exportación de pescado a fabricación de teléfonos móviles.
  • Innovación incremental: consiste en la introducción de pequeñas modificaciones que permiten perfeccionar el producto o servicio ofertado sin cambiar sustancialmente su esencia. Siguiendo el caso de Samsung, estaríamos en este grupo cuando saca un nuevo modelo mejorado de algún dispositivo móvil.

La innovación también puede ser clasificada en cuanto a la naturaleza de la innovación:

  • Innovación tecnológica: cuando es la aplicación del conocimiento científico o tecnológico lo que genera el cambio. Cualquiera de los ejemplos anteriores se situarían en esta subcategoría.
  • Innovación comercial: son los factores vinculados al marketing (promoción de ventas, sistemas de distribución, formas de comercialización…) los que generan el cambio en el producto o servicio, como cuando una empresa decide habilitar la venta online de sus artículos.
  • Innovación organizativa: la evolución en la compañía se basa en un mejor aprovechamiento de los recursos materiales, humanos y financieros. Es el caso de FedEx, la empresa de paquetería que implantó un sistema de reparto más optimizado tras realizar un estudio topológico.

No obstante, la división más común cuando hablamos de qué es innovación es la que refiere a la aplicación de la innovación:

  • Innovación de producto: se produce cuando la organización incorpora a su cartera un nuevo bien o servicio mejorado, ya sea por aportar características técnicas superiores o por ofrecer nuevas funcionalidades. La venta de un nuevo sabor de patatas fritas sería una innovación de este tipo.
  • Innovación de proceso: consiste en la aplicación de técnicas, el uso de materiales o la implementación de sistemas informáticos que permitan reducir el coste de fabricación o distribución de la empresa, mejorar la calidad del producto u optimizar la producción o reparto de los artículos o servicios. Por ejemplo, instalar un nuevo software de contabilidad o de compras que reduzca los fallos y resulte más efectivo es un ejemplo de innovación de proceso.
  • Innovación en marketing: si los cambios están relacionados con el diseño, el envasado, el posicionamiento, la promoción o los precios estaremos ante una innovación en la comercialización. Este grupo aglutina desde la introducción de un modelo de franquicias de la marca hasta el cambio del logotipo de la compañía.
  • Innovación en organización: la transformación se genera en relación con el funcionamiento interno de la empresa, ya sea mediante un nuevo modelo de management, una mejor asignación de los empleados a los distintos puestos de trabajo, la apuesta por el outsourcing o la puesta en marcha de acciones formativas entre la plantilla.

La Teoría de la difusión de la innovación

¿Cómo de rápido y por qué son aceptadas las nuevas ideas en el mercado? Este es el objetivo de la Teoría de la difusión de la innovación, un paradigma desarrollado por fue estudiado a finales del siglo XIX por el sociólogo Gabriel Trade y los antropólogos Friedrich Ratzel y Leo Frobenius. No obstante, fue el Everett Rogers quien popularizó la teoría en la década de los 60 con la publicación de su obra Diffusion of Innovations

El modelo nace en un intento de comprender por qué algunas innovaciones funcionan y otras no, incluso siendo similares. Por ello, para Rogers, la clave de lo que es innovación está en la sociedad, en si los individuos perciben el cambio o no.

La teoría se basa en los siguientes elementos:

  • La innovación: entendida de forma subjetiva como el cambio que es percibido por la sociedad.
  • Los adoptantes: las personas que aceptan o no la nueva idea en función de la rapidez con la que la hagan. Surgen así diferentes grados, como los innovadores, los early adopters, los líderes de opinión, la mayoría temprana y tardía y los rezagados.
  • Los canales de comunicación: los medios por los que se transmite la innovación. En la actualidad, con las redes sociales, las empresas disponen de un mayor número de instrumentos por el que circula el mensaje.
  • El tiempo: la velocidad de adopción de la innovación, que variará en función de las circunstancias sociales, culturales, económicas y políticas de cada zona.
  • El sistema social: definido como la interacción entre el conjunto de personas, grupos y organizaciones.

Estos cinco parámetros serán los que determinen la mayor integración de la innovación dentro de la sociedad, por lo que las compañías deben tener en cuenta todos ellos para conseguir el mayor impacto posible.



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