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¿Por qué Google alienta a que sus trabajadores empleen parte de su jornada laboral a desarrollar proyectos e ideas propias? El gigante tecnológico ha comprendido que, para seguir siendo puntero en un mercado globalizado que se actualiza a un ritmo vertiginoso, necesita explotar todo el potencial creativo e innovador de sus empleados, apostando por lo que se conoce como intraemprendimiento.

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¿Qué es el intraemprendimiento?

El término fue acuñado hace más de 30 años por Gifford Pinchot y desarrollado en su obra Intrapreneuring: why you don’t have to leave the corporation to become an entrepreneur, publicada en 1985. En este libro, el autor pone de relieve los problemas que sufren las grandes corporaciones, en el sentido de que su gran tamaño y compleja estructura les lleva a estar excesivamente anquilosadas, por lo que es necesario establecer organizaciones más flexibles y descentralizadas donde se dé poder y autonomía a los trabajadores para desarrollar sus propias ideas. 

Esta es la clave del intraemprendimiento, una iniciativa empresarial tendente a fomentar la actividad emprendedora dentro de una compañía consolidada, con el objetivo de mejorar la innovación y competitividad de las organizaciones.

Se trata de incorporar la agilidad y vanguardismo de las start up en las grandes empresas, al tiempo que se identifican los profesionales con mayor potencial y talento y se impulsa la motivación intrínseca de los trabajadores.

¿Dónde radica la diferencia entre un intraemprendedor y un emprendedor? Mientras los segundos parten de cero, los primeros disponen del respaldo y los recursos económicos y materiales de la empresa para la que trabajan. Eso sí, en caso de éxito, el reconocimiento personal de los intraemprendedores queda diluido por la propiedad intelectual de la compañía. No obstante, la visión de futuro, la creatividad y el enfoque por objetivos siguen siendo notas características en ambos casos.

 

La relación intraemprendedor-empresa

Ahora bien, las compañías que incorporan estas prácticas no pueden limitarse a “permitir” el desarrollo de nuevas ideas por parte de los trabajadores, sino que deben –como se indicaba anteriormente- poner a su disposición el material y la financiación suficiente para llevar a cabo el proyecto.

Así, mientras la empresa desarrolla su actividad (la fabricación del producto o la prestación del servicio concreto), activa de forma paralela una incubadora en su interior, una especie de spin off, para sacar a la luz iniciativas que le permitan mantenerse a la vanguardia.

Es el caso de Telefónica, que ha creado diversas plataformas de intraemprendimiento, como Idealab, dirigida a la mejora de la experiencia del cliente, u Óptima, para aumentar la eficiencia de la compañía, en la que pueden participar los empleados, entre otros colectivos. Además, la empresa de telecomunicación también asigna a los equipos de intraemprendedores un 15% de su horario de trabajo para el desarrollo de sus propuestas.

Otro ejemplo de intraemprendimiento es el desarrollado por la compañía de seguros Aviva y su laboratorio Aport@, con el que quiere introducir la innovación en el espíritu de la organización. Esta iniciativa surgió en 2009 como un canal para recibir las propuestas y sugerencias de cualquier empleado relacionadas con la mejora de la empresa y, en sus dos primeros años de implantación, alcanzó las 500 ideas con un grado de ejecución de entre el 15 y el 20%.

 

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