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Si el liderazgo se define como la capacidad de una persona de influenciar a otras para el logro de unos objetivos, el liderazgo organizacional se entiende como esa habilidad enfocada en las circunstancias en las que trabaja cada individuo.

Según John Maxwell, este tipo de liderazgo “representa la capacidad de hacer mejorar a las personas en un área concreta”, dada la posición superior jerárquica del líder.

A pesar del gran desarrollo del concepto de liderazgo a nivel general, el modelo organizacional es uno de los que cuentan con menor trabajo de investigación, pues surge en las últimas décadas como respuesta a los nuevos paradigmas empresariales, en los que la estructura se aleja de la jerarquía piramidal y apuesta por trabajos más colaborativos y creativos.

No obstante, la clave del liderazgo organizacional está en la inclusión de los roles y circunstancias laborales de cada subordinado y del ambiente y la cultura de la organización, a la hora de guiar a los empleados hacia la consecución de las metas.

 

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Clima laboral y liderazgo organizacional

El clima laboral es una parte fundamental en el ejercicio del liderazgo organizacional, pues es lo que va a marcar el grado de satisfacción y motivación de los miembros del equipo y su actitud para seguir las instrucciones del líder.

De hecho, el liderazgo organizacional pone el foco “en los cambios que se deben producir en la forma en que se relacionan las personas en un contexto organizacional y en la importancia de las conversaciones eficaces, horizontal y verticalmente”, según explica el sociólogo y coach ontológico Rafael Echeverría, para quien el éxito del líder va a depender de su habilidad para crear ambientes de respeto y confianza y relaciones interpersonales positivas y comunicativas.

Por lo tanto, para que el liderazgo organizacional se produzca, se tienen que dar dos elementos:

  • Un proceso previo de planificación que permita obtener una perspectiva global de las interacciones internas de la empresa y coordinar las distintas áreas, grupos o trabajadores.
  • La creación de relaciones sólidas y cercanas entre el líder y los subordinados, que faciliten la comunicación a través del respeto y la confianza.

Ejemplo de líder organizacional: Steve Jobs

El fundador de Apple es uno de los máximos exponentes del modelo de liderazgo organizacional. Steve Jobs tuvo la capacidad de sacar lo mejor de cada trabajador en su empresa y de construir espacios colaborativos donde se gestaron ideas colectivas por encima de los egos individuales.

El origen del éxito de su compañía tecnológica no radica en sus recursos –de los que también disponen otras empresas del sector– sino en saber asignar a cada empleado al área en la que mayores fortalezas presenta, y conseguir crear lazos entre todos los miembros de la organización, para que dejen de lado sus aspiraciones individuales en pos de logros conjuntos superiores.

Como recoge el libro Steve Jobs, de Walter Isaacson, el objetivo de este visionario al fundar Apple era “construir una sociedad duradera donde las personas estuvieran motivadas para hacer grandes productos. Todo lo demás era secundario. Sin duda, fue genial obtener beneficios, pero los productos, y no los beneficios, fueron la motivación”.

 


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