902 207 792 · skype:escuela_europea_management info@escuelamanagement.eu

Si quieres ser un buen directivo, una de las habilidades que debes adquirir es la adaptación a las nuevas circunstancias que se presenten durante la gestión, por lo que tendrás que desarrollar tu liderazgo situacional, un modelo de management que te permitirá elegir el comportamiento más adecuado en función de las necesidades y exigencias del momento.

Guía: Descubre cómo gestionar el talento para el liderazgo

Un poco de background

El desarrollo del liderazgo situacional se lo debemos a Paul Hersey y Ken Blanchard quienes, a finales de la década de los 60, crearon una nueva perspectiva de la gestión empresarial partiendo de la base de que el mayor o menor desempeño de los trabajadores está estrechamente vinculado a la relación del líder con el equipo.

Según su teoría, el directivo posee la capacidad de influir en los empleados y, según las habilidades y disposición del personal, deberá aplicar un determinado estilo de liderazgo para obtener la respuesta más adecuada de cada uno de ellos.

Hoy en día el liderazgo situacional está plenamente asentado en el sector empresarial, gracias a los beneficios que aporta a las compañías:

  • Mejora la gestión del cambio. Al modificar la conducta en función de los nuevos desafíos, el liderazgo situacional posibilita que los responsables de las organizaciones estén preparados ante los nuevos escenarios y solventen eficazmente los problemas que se presenten.
  • Crea relaciones interpersonales más positivas. El líder situacional tiene en cuenta la madurez y motivación de los empleados en cada momento, lo que mejora la organización y facilita la creación de un clima laboral óptimo.
  • Optimiza el funcionamiento de la empresa. Debido a que este modelo de liderazgo se adapta a la situación en cada momento, consigue subsanar los problemas y potenciar las fortalezas de los empleados y los grupos, impactando positivamente en el rendimiento de los equipos.

¿Cómo y cuándo elegir cada estilo del liderazgo situacional?

Hemos visto que la elección de uno u otro tipo de liderazgo va a depender de la madurez o habilidades del trabajador, así como el grado de motivación o implicación que presente. Ahora ¿cuáles son los estilos y cuándo debe aplicarse cada uno?

En sus investigaciones, Hersey y Blanchard crearon un diagrama en el que establecen las siguientes posibilidades:

  •  Estilo directivo. Es aquel que se debe poner en práctica cuando contamos con equipos que muestran un bajo interés por su trabajo y carecen de altas competencias o experiencia. En este caso, el líder debe ordenar las misiones de cada empleado, se encargará de tomar las decisiones y controlará y fiscalizará en todo momento el desempeño del equipo.
  • Estilo persuasivo. Cuando el trabajador cuenta con experiencia y aptitud en su puesto profesional, pero aún presenta bajos niveles de implicación, la misión del directivo pasará por definir las tareas y roles de cada individuo y fijar los objetivos, pero ya sí comenzará a recibir el feedback de los empleados, escuchando sus aportaciones, y reforzará las conductas para reconocer el trabajo y motivar a los colaboradores.
  • Estilo participativo. Si nos encontramos con un equipo inexperimentado o con un nivel competencial bajo pero altamente motivado, el liderazgo situacional apuesta por desarrollar un estilo de dirección en el que el líder fomenta la participación del grupo y las decisiones se adoptan de forma conjunta, al tiempo que va cediendo gradualmente responsabilidades, conforme los trabajadores se adapten a sus puestos.
  • Estilo delegador. Con equipos altamente motivados y capacitados, el líder debe potenciar el empoderamiento y autonomía de los empleados y reconocer los logros conseguidos, centrándose en la detección e impulso del talento y la coordinación del grupo.

 

New Call-to-action