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¿Cómo puede una compañía contar con los mejores líderes? Del mismo modo que las evaluaciones de desempeño de los trabajadores permiten conocer las áreas de mejora de la plantilla, el test de liderazgo se configura como un potente  instrumento para analizar las fortalezas y debilidades de los responsables y directivos de la organización.

A pesar de su posición jerárquica y sus altas competencias, los líderes también pueden evolucionar y beneficiarse de la mejora continua. Este es el objetivo final del test de liderazgo.

Como señalan los expertos en liderazgo y Recursos Humanos, Jack Zenger y Joseph Folkman, a través de esta herramienta se puede obtener un diagnóstico a partir del cual sea posible calibrar de forma más fina los programas de capacitación y desarrollo y definir las competencias de liderazgo en función del nivel que ocupen en la organización, los equipos a su cargo, los objetivos de la compañía y las circunstancias y retos de la empresa.

Ahora bien, a la hora de elaborar y desarrollar un test de liderazgo, los responsables de Recursos Humanos deben tener en cuenta una serie de parámetros. En este sentido, el estudio Leadership Assessment The Backbone of a Strong Leadership Pipeline, elaborado en 2015 por la empresa Aon Hewitt, recoge las siguientes 6 claves.

 

Guía: Descubre cómo gestionar el talento para el liderazgo

Personalizar el test en función del nivel de liderazgo

Una de las características de las grandes compañías es el impulso de los líderes a todos los niveles. Sus esfuerzos y recursos de desarrollo no se limitan a los altos ejecutivos, sino que engloban a los responsables de todos los niveles jerárquicos.

No obstante, ni la misión, ni las funciones, ni las habilidades requeridas de estos cargos es la misma en todas las esferas. Por lo tanto, las empresas deben definir las competencias necesarias para el éxito en cada nivel de liderazgo y configurar la evaluación de forma apropiada para cada estamento, diferenciando entre superiores de primera línea, mandos intermedios e integrantes de la alta dirección.

Alinear la evaluación con los objetivos estratégicos de la empresa

Uno de los errores más frecuentes a la hora de elaborar un test de liderazgo es obviar en su diseño las circunstancias concretas y el contexto de la compañía. Como indican los expertos, el estilo de liderazgo que se desarrolle en una organización va a depender de la situación que atraviese la empresa.

Se trata de evaluar la actuación de los responsables de la compañía y, para ello, es necesario antes conocer qué necesita la organización en ese momento, desarrollando un test que garantice la compatibilidad entre la estrategia empresarial y los parámetros e indicadores del liderazgo. Por ejemplo, una organización que está en una fase de expansión e internacionalización, requerirá de grandes dosis de adaptación cultural y mentalidad enfocada hacia la diversidad. ¿Valora el test de liderazgo este aspecto?

Emplear diferentes técnicas de examen

El éxito de la evaluación del liderazgo va a depender también del empleo de diferentes sistemas de medición que nos permitan profundizar en las diferentes competencias y habilidades exigidas a los directivos y cargos de la plantilla.

En este sentido, hay herramientas que están más indicadas para descubrir los rasgos de la personalidad de los líderes, mientras que otros instrumentos están enfocados a desvelar la percepción que tienen los trabajadores respecto a su superior.

De este modo, no sólo se recopilarán datos más amplios, sino también más precisos, pues posibilita la comparación de los resultados de los diferentes métodos y el descubrimiento de posibles divergencias.

Conseguir la exactitud en la valoración del liderazgo también permitirá a la compañía optimizar su estrategia. De hecho, las conclusiones del test de liderazgo se emplean en la asignación de promociones y oportunidades de desarrollo, así que la seguridad de que se ha seleccionado al responsable más indicado evitará que surjan sentimientos de injusticia entre la plantilla y que se cometan fallos por una persona que no es la adecuada para el puesto.

Incorporar el talento como elemento evaluable

Identificar el potencial a nivel de liderazgo de forma temprana ayuda a las compañías a estar preparadas en el futuro, así que otra de las claves a la hora de evaluar a los responsables de las empresas es integrar dentro del análisis a aquellos profesionales que demuestren un posible perfil de liderazgo.

Así, la organización conocerá si realmente son aptos para convertirse en un futuro en grandes directivos y, en tal caso, permite iniciar su desarrollo competencial de forma anticipada, reforzando sus habilidades y reduciendo o eliminando las debilidades, de modo que cuando les llegue su turno estén preparados para liderar la empresa.

Procurar que el test de liderazgo sea realista y atractivo

La actitud con la que los evaluados afronten el test de liderazgo es crucial en los resultados.

La metodología con la que se lleven a cabo estos análisis influye directamente en la percepción de los participantes, así que cuanto más atractiva y beneficiosa le resulte la evaluación, mayor motivación ofrecerán tanto en la fase de desarrollo (esforzándose por demostrar sus máximas capacidades) como en la de asunción de las indicaciones posteriores aportadas por la empresa en base a los resultados obtenidos (implicándose en poner en práctica las medidas para mejorar su liderazgo).

Enfocar las evaluaciones hacia aspectos prácticos

La viabilidad de los procesos de evaluación de liderazgo dependerá de que los resultados obtenidos no se queden en un documento impreso, sino que se traduzcan en medidas concretas y eficaces para el desarrollo personal de los participantes y la mejora de la organización.

Por tanto, el proceso de estudio no debe concluir hasta que se planifican las acciones específicas y las medidas de revisión y supervisión que se están llevando a cabo.

 

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