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El objetivo principal de un taller de liderazgo es reforzar las habilidades de management y gestión de personas de los participantes y difícilmente vamos a conseguir esta meta si la actividad se limita a una metodología teórica.

De hecho, según el cono de aprendizaje de Dale, los seres humanos aprendemos en menor medida a partir de lo que leemos y de lo que escuchamos, mientras que cuando llevamos a cabo una simulación o una puesta en práctica alcanzamos el máximo aprendizaje.

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Por ello, los responsables de Recursos Humanos y docentes de estas acciones formativas son conscientes de la importancia de introducir dinámicas y juegos en el taller de liderazgo, con los que los alumnos pueden poner en práctica las técnicas aprendidas y desarrollar sus dotes de líder en un escenario lo más real posible.

Simon dice…

Una buena forma de romper el hielo en un taller de liderazgo es el clásico juego de “Simon dice…”, donde los participantes van dando órdenes uno a uno al resto de compañeros.

La finalidad es doble: por un lado, contribuir a mejorar la capacidad de expresión de los alumnos y, por otro, perder el miedo al ridículo.

Juegos de rol

La interacción con el resto de compañeros, a partir de unos roles previamente asignados, contribuye a que los alumnos se enfrenten a posibles situaciones que pueden surgir en el trabajo.

La dinámica de esta actividad es sencilla: se trata de distribuir diferentes papeles entre los participantes (el pesimista, el experto, el proactivo…) y dejar que interactúen representando a cada personaje. Gracias a este juego, durante el taller de liderazgo se pueden abordar infinidad de escenarios.  ¿Sabrías resolver un problema de desmotivación por parte de los empleados? ¿Cómo presentarías unos resultados negativos ante la junta de accionistas? ¿Cuál sería tu comportamiento en una reunión con potenciales clientes o partners?

Tras la representación en sí, es importante que, como alumnos, analicemos los fallos y aciertos que se han cometido durante el juego de rol y volvamos a repetir la simulación aplicando estas sugerencias.

El líder de ciegos

En esta actividad, el objetivo es comprobar cómo el liderazgo funciona mejor cuando recae sobre una sola persona en lugar de muchas y percibir la importancia de la comunicación en la relación entre jefes y colaboradores.

Para llevarla a cabo, dividimos la clase en dos grupos. En el primer grupo se designa un líder y al resto se le vendan los ojos, mientras que en el segundo equipo, solo uno de los integrantes llevará los ojos tapados. El objetivo del juego es realizar una tarea: recorrer un laberinto, llenar vasos de agua, traer y llevar objetivos de un sitio a otro, etc.

Tras finalizar la prueba, llega el momento de análisis, en el que los alumnos comprenderán por qué les ha resultado más fácil alcanzar el objetivo cuando era una única persona la que estaba dando instrucciones, mientras que el que recibía órdenes del resto de su equipo cometía más fallos.

Confeccionando al líder ‘perfecto’

¿Cuáles son las características y cualidades más importantes de un líder? Con este ejercicio ideal para un taller de liderazgo serán los propios asistentes los que elaboren una recopilación de esas competencias.

En este caso, la dinámica parte de diferentes anuncios de empleo en los que se busca un directivo para alguna empresa. Cada alumno elige la oferta que más le satisface personalmente y se forman grupos en torno a cada anuncio.

De forma conjunta, los miembros de cada equipo elaboran una lista con las habilidades que consideran importantes para llevar a cabo ese puesto y, tras redactarla, se ponen en común con el resto de grupos, permitiendo conocer qué es un buen líder para cada uno de los participantes y cuáles son las habilidades en las que todos coinciden.

Se busca líder

En el taller de liderazgo también podemos identificar las personas que disponen de mayores capacidades directivas a través de este juego.

El coordinador distribuye a los participantes en dos grupos y organiza tantos ejercicios como número de individuos haya en cada formación. El liderazgo en cada actividad va rotando, posibilitando que todos los miembros del equipo dirijan a los compañeros. Al finalizar esta tanda de actividades, serán los propios integrantes los que elijan entre ellos al líder para un sexto juego.

De este modo, se potencian las habilidades de liderazgo de forma positiva.

 

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