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¿Sabe el grupo identificar correctamente al líder? ¿Tiene este la misma percepción sobre sí mismo que el resto de compañeros? ¿Es capaz de guiar a los colaboradores? Estas son algunas de las preguntas a las que podemos dar respuesta a través de las dinámicas de liderazgo.

Se trata de ejercicios entre los miembros de la plantilla que tienen como objetivo identificar o fomentar el liderazgo entre un grupo de personas. Existen múltiples actividades, cada una con una finalidad específica. En este post, vamos a ver tres juegos sencillos que se pueden desarrollar en la oficina sin requerir grandes infraestructuras.

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Asignación de roles

Existen muchos estilos de liderazgo y con este ejercicio podremos descubrir la autovaloración de los empleados y la opinión del resto, comparándolas entre sí.

Para ello, se crearán diferentes estilos de líderes en la sala: el orientador, el moderador, el experto, el crítico, el pesimista… Se puede colocar un folio con la tipología de cada uno de ellos en distintos puntos del lugar.

Después, se solicita a todos los participantes a que se sitúen en aquel grupo con el que se sientan más identificados en cuanto a su liderazgo. Esta será su percepción personal sobre su modo de gestionar.

A continuación, se pedirá al resto del grupo a que, uno por uno, reubiquen a cada participante en el rol en el que consideran que mejor encaja hasta que todos hayan sido valorados por todos. El juego será más enriquecedor si cada persona aporta una justificación o razón sobre su decisión.

Con esta dinámica de liderazgo, los integrantes comprobarán cómo, en ocasiones, su percepción es diferente a la que tienen los demás de sí, pudiendo conocer cuáles son sus fortalezas y debilidades como líderes.

Nudo de personas

En este ejercicio, el instructor pedirá a uno de los miembros del equipo se se sitúe en el centro mientras el resto de participantes se colocan a su alrededor. A continuación, se solicitará a las personas en círculo que le den la mano a otra persona, a quien deseen, y tras esto, se les pedirá que den la otra mano a otro de los integrantes, sin soltar la primera.

Cuando todos estén cogidos, el trabajador que está en el centro deberá conformar distintos círculos con sus compañeros sin que se suelten de las manos. Para ello, deberá analizar quiénes están unidos a quién y dar las instrucciones necesarias para desenredar el grupo.

Así, potenciaremos tanto la capacidad analítica del líder, como su capacidad para dar directrices al resto de miembros del equipo.

Contando a ciegas

Esta dinámica de liderazgo tampoco requiere de grandes ubicaciones o recursos.

El juego consiste en situar a los trabajadores de forma aleatoria por la sala y pedirles que cierren los ojos, o que se los venden. La actividad trata de que los integrantes deben contar hasta un número determinado de forma ordenada, pero dos personas no pueden repetir la misma cifra a la vez. Si esto ocurre, deberán empezar de nuevo.

Conforme avance la dinámica, comprobaremos cómo el grupo comienza a estar más sincronizado mentalmente, terminando la secuencia sin necesidad de ver. De este modo, el líder y el equipo comprenderán la importancia de la organización.

 


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