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Cada día, un consumidor está expuesto a 3.000 impactos publicitarios, conscientes o inconscientes. ¿Cuántos dirías que son procesados por una persona? Solo tres o cuatro de esos tres millares, según sostiene el artículo sobre marketing emocional ¿Cómo utilizar el neuromarketing para vender más en la campaña de Navidad?

La emoción, clave para conectar con el consumidor

Nos encontramos saturados de información, más si cabe en el periodo navideño, donde los departamentos de publicidad echan el resto para conseguir su trozo del pastel en las compras de Papá Noel y Reyes Magos. Sin embargo, a lo largo de los últimos años, hay algunas compañías que han sabido conectar con el público. Y no, ninguna de ellas ha hablado de las características técnicas del producto o la utilidad del mismo; la nota común ha sido el aprovechamiento del marketing emocional para hacerse un hueco en la memoria del público.

No podemos olvidar que sólo el 15% de las compras están fundamentadas en argumentos racionales o lógicos, según el trabajo Brain View: Warum Kunden kaufen, de Hans-Georg Hänsel. Son las emociones las que determinan que una persona se decante por nuestra marca. Como sostiene el documental La mente, en pocas palabras, de Netflix, cuando sentimos, nuestra amígdala cerebral se vuelve mucho más activa, lo que provoca que nuestra mente retenga por más tiempo esa imagen.

“Cuanto más se logra activar la amígdala, más intenso será el recuerdo, lo que explica, por ejemplo, por qué los eventos con más carga emocional de nuestra vida son los que recordamos más vivamente”, señala el artículo Memoria y Neuromarketing, lo que las empresas deben saber sobre cómo crean los consumidores sus recuerdos. De ahí la importancia del marketing emocional para la captación y retención de clientes en nuestras acciones publicitarias.

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Ejemplos navideños de marketing emocional

Haciendo un poco de benchmaking, los siguientes anuncios de Navidad son un claro ejemplo de cómo crear ese vínculo emocional con el público.

Durante las últimas cuatro décadas, El Almendro ha logrado asociar su imagen con las fiestas navideñas, todo un éxito para una marca de turrones. La clave ha estado en basar sus spots en el sentimiento de reencuentro, de reunión familiar, bajo el conocido eslogan ‘Vuelve, a casa vuelve’.

 

El factor sorpresa jugó un papel crucial en el anuncio de Ruavieja, una marca de bebidas que no era excesivamente popular, pero que en 2018 se convirtió en viral, con sus datos sobre el tiempo que pasaremos con nuestros seres queridos el resto de nuestra vida.

 

No todo es nostalgia; el humor también es un buen ingrediente del marketing emocional. Bien lo sabe Campofrío, que suele usar este sentimiento para conectar con el público. En este sentido, muy popular fue la campaña navideña que reunió en una misma escena a un buen elenco de los mejores cómicos del país, como antídoto a épocas convulsas.

 

El ‘Hola, soy Edu, feliz Navidad’ es también un caso de éxito de marketing emocional navideño. Ya fuera por diversión, o por animadversión, lo cierto es que Airtel logró, no solo colarse, sino perdurar en la memoria colectiva con este anuncio.

 

Y, por supuesto, en esta recopilación de buenas prácticas en marketing emocional, no puede faltar la Lotería, un clásico que siempre funciona. En los últimos años, la campaña ha girado sobre la idea de compartir la ilusión, con efectivas historias dirigidas a despertar las emociones del telespectador, como esta última.

 

Todos estos ejemplos representan casos de éxito de marketing emocional. Si quieres saber más sobre este tema y aplicar estas estrategias a tu empresa, en la Escuela Europea de Management te ofrecemos la posibilidad de que te formes de manera continua en materias como orientación al cliente o marketing y ventas de la mano de profesores de las mejores escuelas de negocios del mundo. Descubre más en nuestro servicio Tarifa Plana de Formación.





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