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El efecto renta y efecto sustitución son dos conceptos de microeconomía que forman parte de la Teoría del Consumidor, una rama del conocimiento que estudia el comportamiento de las personas como adquirentes de bienes y de servicios de cara a conocer y prever la demanda.  ¿A qué se refiere cada uno de ellos?

Efecto renta y efecto sustitución: conceptos

El efecto renta y el efecto sustitución están ligados a la variación del comportamiento del consumidor cuando se da una oscilación en los precios de los productos, es decir, cuando el coste de un determinado producto se modifica y la cesta óptima elegida por el consumidor pasa de la A a la B.
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Por ejemplo, si el precio del pollo aumenta, se producen los siguientes efectos:

  • Cambian los precios relativos, entendidos como el número de unidades de un bien que podemos comprar con una unidad de otro producto.
  • El comprador trata de sustituir el consumo de dicho bien, ahora relativamente más caro, por el de otros productos, como cordero o pavo.
  • El consumidor dispone de menos opciones de consumo, pues su renta real y, por tanto, su poder adquisitivo, ha disminuido como consecuencia del aumento del precio.

Como señala Hal Varian en Microeconomía intermedia, “la primera parte -la variación de la demanda provocada por una variación de la relación de intercambio entre los dos bienes– se denomina efecto-sustitución; la segunda -la variación de la demanda provocada por un aumento del poder adquisitivo- se denomina efecto-renta”.

Así, “el efecto sustitución de un cambio en el precio de un bien es la variación en la cantidad consumida de dicho bien como resultado de que el consumidor sustituye el bien que se ha vuelto más caro en términos relativos por el bien que se ha vuelto más barato en términos relativos”, según lo definen Paul Krugman y Robin Wells en Introducción a la economía: microeconomía.

En cambio, el efecto renta de un cambio en el precio de un bien es “la variación en la cantidad consumida de dicho bien que resulta de la alteración en el poder de compra del consumidor debido al cambio en el precio del bien”, según estos mismos autores.

De este modo, sumando el efecto renta y el efecto sustitución podremos conocer el efecto total, es decir, cómo ha evolucionado la demanda de un determinado bien, como complemento a otras herramientas de ventas y marketing, posibilitando la mejora de las estrategias de mercado de la organización.

La paradoja de Giffen

Ahora bien, el efecto renta y el efecto sustitución presentan un comportamiento inverso a su causa: así, el efecto sustitución es contrario a la variación del precio –si el coste de un bien aumenta, el efecto sustitución disminuye- , del mismo modo que el poder adquisitivo es contrario a la variación del precio –cuando el precio sube, el poder adquisitivo baja-.

Sin embargo, existen situaciones en las que se rompe esta regla, dando lugar a los llamados bienes Giffen, denominados así por Robert Giffen, padre de la teoría. Este economista sugirió la posibilidad de que la curva de la demanda fuera positiva tras analizar los efectos renta y sustitución en las patatas durante las hambrunas de Irlanda del siglo XIX.

En este contexto, la mala cosecha convirtió a las patatas, un bien inferior, en bien muy demandado, registrando un aumento de precio espectacular y disminuyendo, por ende, el poder adquisitivo de las familias. Al tener menos capacidad adquisitiva, los irlandeses dejaron de consumir carne y destinaron todos sus recursos a comprar patatas, a pesar de que había aumentado el precio, dándose la paradoja de Giffen por la que el efecto sustitución se ve contrarrestado por el efecto renta.  





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