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El conocimiento tecnológico y el científico son vistos en la actualidad como un par indivisible en el sentido de que la tecnología aporta a la ciencia herramientas que facilitan la investigación, mientras que esta presta su base teórica para el desarrollo de nuevos artefactos. Sin embargo, ciencia y tecnología no son lo mismo y no siempre se produce esta relación entre ambas disciplinas.

Conceptos de conocimiento tecnológico y científico

En cuanto al conocimiento tecnológico como saber, según lo define Slolimowski, es “una forma de conocimiento humano dirigida a producir objetos más y más diversificados, con rasgos cada vez más interesantes, de un modo cada vez más eficiente”.  Por tanto, el conocimiento tecnológico surge de la creatividad y la innovación y su función principal es la creación, manipulación y evaluación de objetos nuevos que resuelvan problemas existentes.
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En cambio, el conocimiento científico tiene como razón de ser el estudio y comprensión del medio. Así, según la Real Academia de la Lengua Española, ciencia es “el conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales con capacidad predictiva y comprobables experimentalmente”. En este caso, son el pensamiento lógico y experimental los factores detonantes del conocimiento científico.

Aunque, a priori, puede parecer que el conocimiento tecnológico es una aplicación práctica de la ciencia y, a su vez, una herramienta de la misma, no siempre se produce esta relación.

Como señala Laura Caro en su artículo ¿Qué es el Conocimiento Tecnológico? “no basta con la ciencia pura para poder crear nuevos instrumentos; es necesaria también una capacidad de deducción que permita intuir de qué forma se puede usar la naturaleza para crear nuevos artefactos”. Por ejemplo, la construcción de las pirámides egipcias no se realizó sobre la base de un conocimiento científico como tal o la invención de la máquina de vapor tampoco fue fruto de una aplicación deliberada de la ciencia, sino que el proceso fue a la inversa (esta tecnología dio lugar al desarrollo de la termodinámica).

Diferencias entre conocimiento tecnológico y científico

Por tanto, el conocimiento tecnológico configura como un área sui generis, la de las “ciencias de lo artificial”, según el concepto recogido por Herbert A. Simon en su libro The Sciences of the Artificial.

Según detalla, en su ensayo El conocimiento tecnológico, Héctor Ciapuscio, esta disciplina presenta una serie de diferencias con la ciencia:

  • Objetivo. El conocimiento científico es descriptivo, es decir, consiste en observar y comprender las leyes de los fenómenos naturales, mientras que el conocimiento tecnológico es prescriptivo, o sea, busca formular leyes para crear fenómenos artificiales.
  • Espíritu. De este modo, la ciencia busca “saber” (verdad), pero la tecnología se centra en “saber hacer” (efectividad).
  • Enfoque. La ciencia está limitada por la teoría, pero el conocimiento tecnológico tiene un componente eminentemente práctico que está especificado por la tarea que haya que desarrollar.
  • Recursos. Los datos que se emplean en el conocimiento tecnológico proceden, en gran parte, de la experiencia no científica, pues el producto o proceso que se quiere crear debe cumplir con una exigencias técnicas, económicas o culturales que no existen en la ciencia.
  • Experimentos. El método de desarrollo tecnológico se realiza mediante diseño, invención y producción, a diferencia de la ciencia, donde se aplica el descubrimiento mediante experimentación.
  • Habilidades. Mientras en la ciencia se necesitan grandes dosis de pensamiento lógico y experimental, en la tecnología se requiere razonamiento creativo, capacidad de resolución de problemas, toma de decisiones, planificación y diseño y habilidades comunicativas e interpersonales.

Impacto de la ciencia y tecnología en la empresa

En consecuencia, la generación de conocimiento científico no debe convertirse en el objetivo de las compañías, pues su existencia no conlleva necesariamente la generación de conocimiento tecnológico, sino que la meta última de las organizaciones debe enfocarse hacia el desarrollo de artefactos a través del impulso de la creatividad y la innovación.

Como señalan Kim Yee Kyoung y Lee Keun, en su investigación Different Impacts of Scientific and Technological Knowledge on Economic Growth: Contrasting Science and Technology Policy in East Asia and Latin America ,“es el conocimiento tecnológico (patentes), y no el científico (artículos académicos), lo que importa para el crecimiento económico”. Por ejemplo, una farmacéutica puede descubrir cómo neutralizar un determinado patógeno gracias a la investigación científica, pero no será hasta que desarrolle el medicamento, es decir, la tecnología, cuando consiga un avance empresarial como tal.

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