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¿Te imaginas que Jeff Bezos se hubiera limitado a vender libros por internet, que Amancio Ortega siguiera ofreciendo exclusivamente albornoces y batas o que Mark Zuckerberg hubiera restringido siempre su red social a los alumnos de Harvard? Seguro que, sin las estrategias de innovación aplicadas por estos grandes líderes, Amazon, Inditex o Facebook, en el mejor de los casos, ni siquiera nos sonarían.

6 estrategias de innovación empresarial: renovarse o morir

Como señala Philip Kotler en The Quintessence of Strategic Management: What You Really Need to Know to Survive Business, “las empresas deben elegir la estrategia de innovación que aplicar para triunfar en el mercado o, simplemente, para sobrevivir”.

Concepto de estrategia de innovación

José Manuel Bermejo Ruiz y Máxima Juliana Lopez Eguilaz, en el ensayo La innovación continua en el éxito empresarial, definen las estrategias de innovación como aquellas “iniciativas de la empresa para introducir en el mercado nuevos o mejorados productos o servicios”.

En un sentido más amplio se expresan Jaider Vega-Jurado, Antonio Gutiérrez-Gracia eIgnacio Fernández-de-Lucio en La relación entre las estrategias de innovación: coexistencia o complementariedad, donde explican que las estrategias de innovación abarcan “no solo el desarrollo interno de actividades de I+D (estrategia de hacer), sino también un conjunto de actividades asociadas con la adquisición externa de conocimiento a través de transacciones de mercado (comprar) y a través de la cooperación con otros agentes (cooperar)”.

Se trata, por tanto, de estrategias que aporten algo novedoso para una industria en concreto y que esta introducción genere un alto impacto, en forma de beneficios, en la organización que la lleva a cabo. “Al contrario que la estrategia convencional, que busca el éxito de la empresa, las estrategias de innovación empresarial buscan ese éxito a través de lo nuevo, de lo no explorado”, apunta el artículo 5 puntos clave a considerar para desarrollar una estrategia de innovación empresarial.

Ventajas de implementar la innovación estratégica

Y es que, en un mercado altamente competitivo, la apuesta por la innovación debe convertirse en un eje vertebrador de la estrategia empresarial. Como señala Michael E. Porter en La ventaja competitiva de las naciones, “el entorno, caracterizado por su alto grado de turbulencia, dinamicidad y complejidad, exige por parte de las empresas una respuesta estratégica de innovación que sea capaz de mantener e incrementar su competitividad y le permita responder con celeridad y combinando los principios de eficacia y eficiencia a las exigencias que la sociedad y los mercados les plantean”.

De ahí que, en los últimos años, con la revolución tecnológica y la aceleración de los cambios en el ámbito empresarial, las estrategias de innovación adquieran cada vez más importancia, llegando a alcanzar, según aseguran Eduardo Bueno y Patricio Morcillo en Fundamentos de economía y organización industrial, “la consideración de un medio que permite la consecución de ventajas competitivas sostenibles en el tiempo”.

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Por tanto, una adecuada estrategia de innovación es la clave para progresar a largo plazo. Es cierto que esta apuesta por la mejora constante conlleva riesgos, pero ¿no son mayores los riesgos que asume la compañía si no evoluciona? “Si un negocio quiere sobrevivir, debe agregar valor a los clientes a través de la innovación continua, encontrando nuevas formas de deleitar a sus clientes”, sostiene Steve Denning en What Killed Michael Porter’s Monitor Group? The One Force That Really Matters.

Tipos de estrategias de innovación

Junto a la extendida clasificación de la innovación propuesta por la OCDE, Chris Freeman en su obra The Economics of Industrial Innovation, estableció una tipología de estrategias de innovación que aún mantiene su vigencia. ¿Cuáles son las diferentes opciones que puede elegir una compañía?

  1. Ofensiva. Es aquella que tiene como objetivo lograr el liderazgo tecnológico y de mercado de la organización, situándose en todo momento por encima de la competencia. Para ello, es necesario que la empresa cuente con un conocimiento científico y técnico consolidado y los recursos materiales necesarios para mantenerse a la vanguardia de su sector. El hecho de ser ‘la primera’ en su campo le permite acceder a una alta rentabilidad, pero también conlleva grandes riesgos, por las elevadas inversiones en I+D que requiere y la ausencia de experiencias previas.
  2. Defensiva. Esta estrategia presenta características similares a la anterior, con la principal diferencia de que, en este caso, la organización no quiere ostentar el liderazgo, sino ocupar el segundo puesto. De este modo, reduce la incertidumbre, al aprovechar los fallos de los competidores, y aumenta la probabilidad de acceder a una mayor financiación, al contar con casos de éxito externos. En cualquier caso, el hecho de no ser los primeros no exime a estas compañías de altas inversiones en investigación y desarrollo, pues lo ideal es situarse lo más cerca posible del líder.
  3. Imitativa. Mientras que las empresas que siguen las estrategias de innovación ofensivas y defensivas suelen recurrir a las patentes para proteger su propiedad intelectual, las compañías que apuestan por una estrategia imitativa esperan a que estas licencias sean de dominio público o de fácil acceso para explotar las invenciones. Por tanto, les basta con contar con el conocimiento técnico suficiente para adaptar y desarrollar las innovaciones de otros, de modo que pueden ofrecer precios más bajos al consumidor, aunque tiempo después de que el producto irrumpiese en el mercado.
  4. Dependiente. Este tipo de estrategias de innovación funcionan igual que las imitativas, con la salvedad de que, en el modelo dependiente, esa adaptación y desarrollo del know-how de otra compañía se debe a una relación de colaboración entre ambas, sirviendo como proveedores a estas últimas. De hecho, es habitual que sea la empresa-cliente la que facilite soporte técnico a la organización dependiente para poner en marcha la innovación.
  5. Tradicional. Se sitúa en el lado opuesto a las estrategias de innovación defensivas, ya que las empresas tradicionales son aquellas que apenas introducen modificaciones en sus productos y servicios, salvo ligeros ajustes estéticos. Suelen ser negocios artesanales o artísticos, con escasa base científica, primando la capacidad para satisfacer los gustos del cliente, su ubicación o una buena relación calidad-precio.
  6. Oportunista. Estas compañías son hábiles encontrando nuevos nichos de mercado emergentes, aún sin explotar, saltando de un mercado a otro en cuanto este empieza a saturarse. Su fuerza no radica en la innovación tecnológica o técnica en sí, sino en esa capacidad para detectar oportunidades de negocio, aunque su posición es frágil y el éxito se disuelve rápidamente.

Ahora bien, ¿cómo elegir cuál es la estrategia más adecuada? Con el Curso Online Executive en Dirección General de la Escuela Europea de Management mejorarás tu capacidad analítica, tu visión global de la empresa y tu espíritu innovador, actualizando los conocimientos de gestión empresarial y liderazgo y descubriendo nuevos enfoques y herramientas de directa aplicación a tu trabajo.

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