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J.P. Sergent dijo: “El éxito no se logra solo con cualidades especiales. Es, sobre todo, un trabajo de constancia, de método y de organización”. De hecho, según el estudio Yes, But Are They Happy? Effects ofTrait Self-Control on AffectiveWell-Being and Life Satisfaction, de Wilhelm Hoffman y otros autores, las personas con una alta autodisciplina y organización son más felices que aquellas que no lo son, pues son capaces de gestionar los conflictos y tomar decisiones más rápidas y racionales.

Pero ¿cómo ser ordenado y disciplinado en el trabajo?

 ¿Qué significa ser organizado?

Cuando hablamos de una persona organizada nos referimos a aquel individuo que ordena las cosas en función de unos criterios concretos, desde el empleado que tiene los archivadores almacenados por año o por materia al trabajador que planifica su jornada laboral en base a unos hábitos.

No se trata de una mera cuestión de orden, sino que para redundar en la eficacia y productividad es necesario que esa organización tenga como finalidad facilitar el trabajo al profesional, lo que hace que descubrir cómo ser ordenado y disciplinado sea, en parte, una cuestión personal. Por ejemplo, una persona puede considerar tremendamente útil seguir una estructura cronológica en su agenda, mientras que otra optará por distribuir las tareas por prioridad o temática.

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Ventajas del orden a nivel laboral

En cualquier caso, cuando se consigue cómo ser ordenado y disciplinado nos beneficiaremos de las siguientes ventajas:

  • Mejoraremos nuestra respuesta ante los imprevistos.
  • Podremos conocer cuándo debemos delegar y cuándo asumir personalmente los proyectos.
  • Sabremos distribuir la jornada laboral para alcanzar los objetivos marcados.
  • Afrontaremos con mayor diligencia las situaciones de estrés.
  • Conciliaremos vida profesional y personal.

En consecuencia, las personas organizadas muestran una actitud más positiva, pues su orden les evita tener que superar los obstáculos que sufren los desorganizados, y se sienten más capaces para solventar cualquier incidencia. Pongamos el caso de un empleado al que su jefe le pide entregar la facturación de un cliente concreto de forma urgente: para el trabajador organizado, esto no será ningún problema, pues sabrá dónde encontrar la documentación, en cambio, si el profesional es desordenado tendrá que dedicar más tiempo y esfuerzo a localizar las facturas, sintiéndose más frustrado y reduciendo la dedicación a otras tareas.

¿Cómo ser ordenado y disciplinado?

Ahora bien, si quieres unirte a este grupo, puedes seguir estos consejos sobre cómo ser ordenado y disciplinado:

  • Usa un calendario. Una agenda te servirá para anotar las citas, fechas de entrega y tareas pendientes. Si optas por una aplicación digital, puedes programar alertas automáticas para que te avisen de todas las fechas importantes.
  • Prioriza las tareas importantes. Aunque la agenda te sirva para recoger todos los acontecimientos pendientes, trata de establecer una lista de 3 a 5 tareas prioritarias para cada día, de modo que no te vas desbordado por una gran cantidad de objetivos por cumplir.
  • Crea una lista de pendientes. Una persona organizada cuenta con una lista alternativa de trabajos pendientes secundarios. De este modo, cuando dispongas de un poco de tiempo extra podrás consultar el listado y avanzar estos proyectos.
  • Mantén la mesa ordenada. No dejes que tu escritorio sea engullido por montones de papeles. No tengas la mesa como archivador.Utiliza archivadores y organiza toda la documentación en función del criterio que consideres más práctico para tu trabajo.
  • Concluye el día con un repaso. Antes de irte, deja la mesa organizada y plantea la programación para el día siguiente, de modo que al llegar la próxima jornada puedas concentrarte rápidamente en la primera tarea.
  • Utiliza herramientas de focalización. Existen muchas aplicaciones para optimizar la gestión del tiempo. Son temporarizadores que nos ayudan a permanecer concentrados en una tarea y ser más productivos.
  • Establece un momento al día para consultar el correo. La entrada de emails es uno de los llamados ‘ladrones de tiempo’ más frecuentes en la actualidad. Revisar el correo constantemente es una gran distracción que nos hace perder la concentración y, por tanto, el tiempo. Por ello, establece un par de momentos del día para hacerlo.
  • No procrastines. Procura realizar las tareas en su momento, eliminado el hábito de posponer aquellos asuntos que te resultan más complejos o no te agradan. Así no se te acumulará el trabajo.

 

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