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Hay personas para las que todo su tiempo está ocupado por el trabajo. Son incapaces de no coger una llamada de teléfono, sea el momento que sea, necesitan contestar todos los emails rápidamente, aunque se encuentren de viaje, y sus pensamientos y conversaciones se centran exclusivamente en su empleo. Pero, ¿hasta qué punto nos afecta no saber cómo desconectar del trabajo?
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Las consecuencias de no desconectar

La pasión por lo que hacemos, las ganas de agradar al jefe o el deseo de prosperar en la empresa son impulsos positivos que favorecen la motivación y satisfacción laboral de los profesionales. Sin embargo, una excesiva dedicación al ámbito laboral puede conllevar consecuencias perjudiciales para el propio empleado y la compañía si no sabemos cómo desconectar del trabajo.

Además, esta falta de distanciamiento entre vida laboral y personal se ve aún más favorecida en la actualidad, dada la hiperconectividad que aportan las nuevas tecnologías.

Ahora bien, ¿es positivo estar disponible 24 horas, 7 días a la semana? Cuando acciones puntuales, como contestar un whatsapp de un compañero o terminar un informe durante las vacaciones, se convierten en un hábito y la vida laboral acapara todo nuestro tiempo, los profesionales corremos el riesgo de sufrir el síndrome de burnout o del trabajador ‘quemado’.

Así lo ponen de manifiesto numerosos estudios sobre conciliación de vida laboral y personal, como el informe Relationships between work-home segmentation and psychological detachment from work: The role of communication technology use at home, que alerta que esta incapacidad para desconectar del trabajo impide a los empleados o directivos recuperarse de las exigencias del día a día, provocando hastío, cansancio, apatía, estrés y falta de rendimiento.

De hecho, según desvela la investigación Vacation Deprivation de la compañía de viajes digital Expedia, solo un 53% de los empleados se sienten descansados al regresar de las vacaciones. Como resultado, el 47% restante no estará al 100% en su puesto de trabajo, reduciendo la productividad global de la empresa y aumentando las ratios de absentismo y presentismo.

Cómo desconectar del trabajo

Por tanto, tanto las organizaciones como los propios empleados deben fomentar la puesta en marcha de técnicas que permitan a todos los profesionales encontrar un saludable equilibrio entre vida personal y laboral.

Para ello, los siguientes consejos pueden ser de gran utilidad:

  • Optimizar la gestión del tiempo en la oficina. ¿No te da tiempo a acabar el trabajo durante la jornada y necesitas llevártelo a casa? Quizá el problema de que no puedas disfrutar de tiempo libre radica en una mala gestión del tiempo. Para ello, debemos aprender técnicas para ser más eficaces en el trabajo y evitar la procrastinación.
  • Elaborar una lista de tareas. Concretar justo antes de salir de la empresa las misiones del día siguiente ayudará a nuestro cerebro a descansar, puesto que ya no tendrá que estar pendiente durante el tiempo libre de qué debe llevar a cabo cuando suene el despertador.
  • Relativizar la importancia de las tareas pendientes. En algunas ocasiones, recibimos encargos laborales fuera de nuestra jornada que tienen urgencia y debemos realizar, pero en la gran mayoría de ocasiones no es así. Estar pendiente del móvil constantemente y atender todas las peticiones a cualquier hora y cualquier día puede acabar saturándonos, por lo que es imprescindible poner límites. Por ejemplo, recibir el correo de un proveedor un domingo por la mañana pidiéndonos la factura puede esperar al lunes con toda seguridad. Si te sientes incapaz de no responder, apaga el terminal durante tu tiempo libre.
  • Buscar un hobby. Muchas personas se vuelcan en su trabajo para ocupar el tiempo libre del que disponen. Así, una forma de aprender a cómo desconectar del trabajo es incorporar una afición a nuestra vida: apuntarse al gimnasio, colaborar con una asociación o reservar una hora todos los días para pasear por la ciudad nos ayudarán a olvidar por un rato nuestras responsabilidades laborales. Si estas actividades son fuera de casa, como ir al parque con los hijos o hacer una escapada rural, mejor, pues venceremos la tentación de encender el ordenador que sufrimos cuando estamos pasando la tarde en la vivienda.
  • Compartir tiempo con familia y amigos. No hay nada más efectivo para olvidar las responsabilidades laborales que disfrutar de la familia y las amistades. Busca tiempo que pasar con ellos y no te limites a quedar con esos compañeros de trabajo después de la oficina, con quienes las conversaciones se centran en el ámbito laboral. No se trata de eliminar estas relaciones, sino de incorporar otras nuevas, ajenas al trabajo, que nos permitan tratar otros temas y desconectar.

 

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