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Las personas, en términos generales, presentamos una tasa de comprensión del 25%, es decir, solo llegamos a entender correctamente una cuarta parte de la información que percibimos. Este dato pone en evidencia las dificultades comunicativas a las que estamos sometidos y la importancia, por tanto, de desarrollar la comprensión en el desempeño del trabajo, especialmente en el ejercicio del liderazgo.  

Las barreras de la comprensión

A la hora de comunicarnos, como emisores, los seres humanos atendemos a un criterio de velocidad frente a precisión. Por ello, según señala Heidi Grant, autora de No One Understands You and What to Do About It, “elegimos estratégicamente la facilidad y la velocidad, o el esfuerzo y la precisión, según nuestra motivación”.

Como receptores, además, las personas distorsionamos la información que recibimos para que se ajuste a nuestras creencias u opiniones. Esta práctica, denominada sesgo cognitivo, nos dificulta la compresión en el trabajo, aportándonos una idea parcial, incompleta e inflexible sobre un hecho. Así, tendemos a pensar que las cosas que creemos habituales son las más frecuentes, cuando esto no siempre se cumple. Por ejemplo, si nos planteamos cuántas personas son mordidas por un tiburón y cuántas son alcanzadas por un rayo, pensaremos que la primera situación es más frecuente, cuando las estadísticas son totalmente inversas. Sin embargo, gracias al cine y la televisión, a nuestra mente le resulta más fácil imaginar una persona atacada por un tiburón que por un relámpago.
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Por qué y cómo practicar la comprensión en el trabajo

Por tanto, “una perspectiva no es correcta o incorrecta por defecto. Simplemente es lo que es: el punto de vista de una sola persona en función de sus experiencias y valores de vida, entre otras cosas”, recuerda Steffan Surdek en Why Understanding Other Perspectives Is A Key Leadership Skill.

Los líderes y la comprensión en el trabajo

Conscientes de que no existe una verdad absoluta y de que nuestras perspectivas dan forma a cómo actuamos o reaccionamos en una situación, podríamos ser mejores líderes si eligiéramos ser más generosos en nuestras interpretaciones de las perspectivas de otros.

La rapidez con la que se mueve el mundo de los negocios nos lleva, en muchas ocasiones, a confundir nuestras perspectivas con la realidad, impidiéndonos apreciar el punto de vista de los demás. “Nuestros egos, esa necesidad de estar en lo correcto, son los que parecen obstaculizar la comprensión”, apunta Jeffrey Bernstein, autor de 10 Days to a Less Defiant Child.

Sin embargo, entre las habilidades de liderazgo se encuentran la capacidad de escuchar activamente, de motivar y de ser empáticos. Por ello, como señala Guud Job en Cuáles son las cualidades más importantes a desarrollar para ser un buen líder de personas, “un buen líder debería entender que los sucesos del trabajo pueden afectar a la vida personal y las circunstancias del día a día pueden influir en el trabajo”, por lo que necesita entender “en qué momento está cada uno de los trabajadores para ayudarle a superar las dificultades y que rindan al máximo nivel”.

Cómo facilitar la comprensión en el trabajo

¿Cómo podemos conseguirlo? “Intentamos convencer a otros de nuestros términos a partir de nuestras suposiciones, y en base a nuestras experiencias; hay un abismo de comunicación entre nosotros y ellos, pero actuamos como si ya estuvieran a nuestro lado”, explica Mark Goulston, autor de Real Influence: Persuade Without Pushing and Gain Without Giving In.

Por ello, para obtener una influencia real, debemos pasar de nuestro punto de vista al del interlocutor a través de un proceso en tres pasos:

  • Conocimiento situacional. El primer paso es demostrar que conocemos cuál es la posición de la otra parte, es decir, evidenciar que sabemos cuáles son sus circunstancias.
  • Conciencia personal. No basta con conocer el punto de partida de la otra persona, sino también que implicaciones emocionales le provoca: cuáles son sus miedos, sus esperanzas, limitaciones, necesidades…
  • Conciencia de la solución. A partir de aquí, el trabajo del líder es brindar soluciones y alternativas Win-to-Win que permitan a los dos avanzar.

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