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Desarrollar competencias laborales es sinónimo de desarrollar empleabilidad. Desde que comienza el proceso formativo se debe incidir en este aspecto vital.

¿Qué son las competencias laborales?

Entendemos las competencias laborales como el conjunto de habilidades, conocimientos y actitudes que se aplican al ámbito productivo, ya sea en una organización o bien como persona autónoma, lo que se debe traducir en resultados efectivos capaces de contribuir a la obtención de las metas propuestas.

Es decir, que se pueden resumir las competencias laborales como la capacidad de un individuo para desarrollar su función bajo las condiciones exigidas asegurando la calidad del resultado final.

Dicho esto, queda claro que las competencias laborales son pieza clave en un enfoque integral para la orientación de la formación y desarrollo de la empleabilidad, por lo que hay que tener en cuenta el diseño del plan de carrera, que debe ser capaz de conectar con el mundo laboral y la propia sociedad. Por tanto, es importante incidir en valores como el conocimiento, la competitividad, la innovación, la creatividad o la diferenciación.

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Tipos de competencias laborales

Podemos distinguir dos grandes tipos de competencias laborales. Por un lado tendríamos las generales y por otro las específicas.

Competencias laborales generales

Las competencias laborales generales tienen la particularidad de no estar ligadas a un sector profesional concreto. Son referidas a la propia capacidad del individuo para desarrollar su carrera en diferentes ámbitos laborales.

Entre las competencias laborales generales podemos encontrar:

  • La capacidad para adaptarse a equipos de trabajo del individuo.
  • La toma de decisiones y asunción de responsabilidades.
  • La habilidad para resolver problemas.
  • El manejo de la tecnología y sus procesos.
  • La capacidad comunicativa y adaptación al entorno.

Es decir, que hablamos de competencias laborales transferibles, pues son aplicables a todo tipo de organización, incluso si no son corporativas, pues sirven en el día a día en entornos familiares, comunitarios y sociales.
El autor J.J. Brunner cita diferentes competencias laborales en este ámbito:

  • Genéricas, que están referidas a ocupaciones particulares.
  • Transversales, que son útiles en todo tipo de empleo.
  • Transferibles, pues se adquieren a través del aprendizaje.
  • Generativas, ya que permiten un desarrollo constante.
  • Medibles, pues son siempre evaluables en su desempeño.
  • Intelectuales, que van asociadas a la capacidad mental personal.
  • Personales, pues describen las condiciones del individuo como su talento, asertividad, comportamiento social, etc.
  • Interpersonales, referidas a la adaptabilidad.
  • Organizacionales, pues reflejan capacidades como la gestión, la orientación o el aprendizaje.
  • Tecnológicas, en clara alusión a la innovación y capacidad de transformación.
  • Empresariales, que estipulan la capacidad para liderar equipos, identificar oportunidades, conseguir recursos, etc.

 

Competencias laborales específicas

Otro tipo de competencias laborales son las específicas. En este caso se refieren a las necesarias para el desempeño de la función particular en un sector productivo concreto en el ámbito de una ocupación singular.

Es evidente que las competencias laborales específicas se relacionan con la capacidad en el desempeño de una ocupación productiva, en la que se requiere la obtención de resultados muy concretos relacionados con el puesto laboral ocupado.

No cabe duda de que la formación en competencias laborales generales y específicas es la combinación perfecta para desarrollar una empleabilidad óptima que permita a cada individuo encontrar su hueco en el mercado productivo actual, logrando en el proceso un excelente desarrollo profesional y personal.

 

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