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«La claridad de las expectativas es quizás la más básica de las necesidades de los empleados y es vital para el desempeño«. Así de tajante se muestra la consultora Gallup en el informe State Of The American Manager en el que han participado 2,5 millones de equipos de 195 países del mundo.

La importancia de la claridad en las expectativas

La razón es obvia: si los trabajadores no saben qué se espera de ellos, difícilmente van a poder conseguir los objetivos previstos. No es infrecuente que, cuando un empleado presenta el resultado de su trabajo al superior, éste se sienta defraudado porque “eso” no es lo que pretendía lograr, mientras el primero argumenta que “lo otro” no era lo que le había pedido. ¿Te suena?

“Para ayudar a los empleados a entender sus responsabilidades, necesitan más que una descripción del trabajo escrita para asimilar plenamente su papel; necesitan comprender completamente lo que deberían estar haciendo y cómo encaja su trabajo con el de los demás, especialmente en circunstancias de cambio”, añade la investigación.

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Sin embargo, las organizaciones pierden una media de 7.500 dólares al año por la tendencia de los profesionales a evitar conversaciones importantes, de acuerdo con los datos publicados por Joseph Grenny, Ron McMillan, Al Switzler y Kerry Patterson en su libro Crucial Conversations. De hecho, según el estudio Understanding The Conversation Gap: Why Employees Aren’t Talking, And What We Can Do About It, de Bravely, el 70% de los equipos elude las conversaciones difíciles con sus jefes, colegas o superiores directos.

Por ello, los líderes deben aprender a aportar claridad en las expectativas de forma correcta, alentando el crecimiento y desarrollo de los trabajadores y la construcción de equipos de alto rendimiento que consigan un alto desempeño.

5 consejos para transmitir las expectativas con claridad

¿Cómo puedes conseguirlo?  Existen una serie de pautas a la hora de presentar la claridad en las expectativas, que te serán de gran ayuda en tu rol de directivo o mando intermedio:

  • Establecer los objetivos. El primer paso para trasladar a los empleados lo que deben hacer es concretar qué esperas conseguir de ellos, haciéndoles partícipes de las metas. Los trabajadores descubren hacia dónde quiere dirigirse la empresa y, por tanto, pueden comprender mejor lo que tienen que hacer, pues disponen de la relación causa-efecto. “El primer paso para el trabajo en equipo es clarificar las metas que se han de alcanzar. Estos objetivos deben ser motivadores, que impliquen un desafío, a la vez que alcanzables”, apunta el trabajo Desarrollo de equipos de trabajo y dirección participativa.
  • Definir los roles y el reparto de tareas. No basta con explicar qué hay que hacer, sino que es igual de importante que especifiques a cada miembro del equipo cuál es su rol, cuáles son sus funciones y exactamente de qué es responsable, para evitar conflictos, solapamientos o tareas que quedan sin hacer. “Delegar de forma efectiva puede crear claridad en torno a, por ejemplo, si un individuo posee capacidad suficiente para realizar una tarea, o si simplemente necesita esforzarse más en la tarea”, comenta Stacey Engle Why lack Of Clarity In The Workplace Is Costing Your Company.
  • Reuniones periódicas. Uno de los errores más habituales en cuanto a la claridad en las expectativas es la falta de seguimiento. No puedes plantear a un equipo lo que esperas de él y un año después sorprenderte por la aparición de desviaciones respecto a tu previsión. Debes entender cualquier proyecto como una planta que hay que regar, podar y enderezar continuamente para que crezca recta y sana. En este sentido, Jamie Walters, autor de Big Vision, Small Business, recomienda que las reuniones de equipo sean al menos mensuales y propone sustituir los encuentros de revisión anual por continuas conversaciones informales para hablar sobre el progreso del equipo. Esto es lo que hizo Adobe en 2012, cuando abolió la evaluación anual de desempeño a favor del check-in regular, registrando un impacto positivo directo en la organización, según explica Drake Baer en Why Adobe Abolished The Annual Performance Review And You Should, Too.
  • Cambiar el enfoque. ¿Conoces el efecto Pigmalión? Este fenómeno descrito por Robert Rosenthal se refiere al hecho de que una persona tiende a comportarse de la manera en la que se cumplan las expectativas de otra ( la profecía autocumplida). Por ejemplo, decirle a un hijo lo bien que se porta, le induce a comportarse adecuadamente. Por tanto, en las reuniones de equipos, en lugar de centrarte en los fallos y errores cometidos, ¿por qué no observas qué está funcionando? Este reconocimiento será un revulsivo motivacional para los trabajadores.
  • Potenciar la retroalimentación. A la hora de potenciar la claridad en las expectativas es imprescindible que favorezcas un feedback continuo y bidireccional. ¿Esto qué significa? Por un lado, debes mostrarte directo y sincero a la hora de plantear los objetivos, adaptando el mensaje a cada trabajador en un ejercicio de empatía. Por otro, debes estar abierto a la crítica, incitando a los colaboradores a que planteen sus dudas, miedos o propuestas sobre el proyecto. “La honestidad genera confianza, por lo que la próxima vez que surja un problema, los empleados saben que existe un camino potencial para resolverlo”, asegura Alyssa Danigelis How to Communicate Employee Expectations Effectively.

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