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Más de 2.500 millones de euros a nivel mundial es el volumen de negocio que generó la economía colaborativa en 2013, un 25% más que el año anterior, según los datos publicados por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Pero estas nuevas ideas para una empresa, donde los límites entre consumidor y negocio se diluyen, tienen aún mucho camino por recorrer.

La economía colaborativa

El término procede del anglosajón ‘Sharing Economy’, introducido en 2010 por Lisa Gansky en The Mesh: Why the Future of Business is Sharing, y Rachel Bootsman y Roo Rogers, autores de What’s Mine Is Yours: The Rise of Collaborative Consumption.

Hace referencia, según la definición de Wikipedia , al “sistema económico en el que se comparten e intercambian bienes y servicios a través de plataformas digitales”.Ahora bien, como señala Jacob Morgan, en un artículo publicado en Forbes, el espíritu de la economía colaborativa es que los consumidores puedan conseguir lo que necesitan de otros ciudadanos, sin necesidad de acudir siempre a grandes corporaciones.Hablamos de ideas para empresas de gran éxito internacional, como Blablacar, la web para compartir vehículo entre particulares que alcanza los 10 millones de usuarios y opera en 13 países distintos; o Airbnb, el portal de alquiler de habitaciones o viviendas con un valor que alcanza los 17.800 millones de euros.

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¿Por qué apostar por los negocios colaborativos?

El auge de la economía colaborativa no se circunscribe a unos cuantos aislados, sino que su crecimiento parece imparable. En este sentido, según las estimaciones de la consultora PwC, recogidas en su informe The Sharing Economy, esta nueva concepción de la empresa superará los 335 billones de dólares de ingresos en 2025, representando el 50% del total de todo el sector económico.

Según este mismo estudio, el 72% de los consumidores que han contratado los servicios de este tipo de compañías aseguran que se sienten cómodos con el modelo y seguirán usándolo en los siguientes dos años, esgrimiendo varias razones principales:

  • Es más económico acudir a estas empresas que a organizaciones tradicionales.
  • Los servicios que ofrecen les facilitan la vida y les permite ser más eficientes.
  • Los negocios colaborativos son más respetuosos con el medio ambiente.
  • Este sistema fortalece los lazos de la comunidad.
  • La experiencia de contacto con otros miembros de su entorno les resulta más divertida.
  • Consideran que les genera más confianza que el resto del sector empresarial.

Ideas para una empresa colaborativa

Vladimir Mirkovik ha elaborado un organigrama con la estructura de la economía colaborativa en función de las categorías de los negocios, distinguiendo entre los sectores de alimentación, transporte, comida, espacios, bienes y servicios.

Son muchas las compañías que ya funcionan bajo este modelo –y que pueden consultarse en la web de Mesh Labs– pero, ¿quieres conocer algunas de estas ideas para una empresa colaborativa? Te contamos algunos ejemplos innovadores:

  • Transporte. Es el caso de mencionada BlablaCar o Uber, un servicio de transporte privado entre particulares, aunque también encontramos otras ideas menos conocidas, como las españolas WeSmartPark, una red de aparcamientos privados, o JoinUpTaxi, para compartir taxi. Incluso también existen compañías de alquiler de barcos entre particulares, como realiza Nautal o BoatBound, o caravanas, como ofrece AreaVan.
  • Ocio. Junto a Airbnb, las propuestas de economía colaborativa en este sector son muy numerosas. Tal es el caso de AlterKeys, Couchsourfing o Home For Home, plataformas que pone en contacto a ciudadanos que buscan alojamiento con particulares que desean intercambiar o alquilar sus viviendas. ¿Te gustaría visitar la ciudad acompañado por lugareños? Esto es lo que propone Trip4Real, mientras que en Camp In My Garden permite a los usuarios acampar en los patios y jardines de los anfitriones inscritos. Incluso ya podemos disfrutar de un menú casero gracias a Chefly o que nos envíen cualquier comida a domicilio con Deliveroo.
  • Paquetería. En Shipeer, los ciudadanos pueden hacer sus envíos de paquetes a través de conductores particulares y, en Cabe na mala (Cabe en la maleta), los usuarios pueden aprovechar el equipaje de otras personas para hacer llegar objetos a nivel internacional. En cambio, en Koiki, son los propios vecinos del barrio los que se encargan de hacer las entregas.
  • Compraventa. Chicfy o Wallapop, aplicaciones para la compraventa de artículos de segunda mano, son algunos de los portales más conocidos, a los que se suman otros como Grownies o Creciclando, centradas en ropa de bebé, o Manzanas Usadas, especializada en productos de Apple.
  • Otros servicios. El listado de ideas para una empresa colaborativa sería interminable, pues la clave del éxito de estos negocios radica en encontrar nichos de mercado y satisfacer necesidades incipientes. Por ejemplo, el Let Me Space se pueden compartir guardamuebles; en Zank se facilitan créditos entre particulares; en Spacebee se ofrecen espacios de trabajo y oficinas que no se están usando; en Etecé nos facilitan el contacto de profesionales de limpieza y reparaciones.

 

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