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Hablar sobre la remuneración económica es uno de los puntos críticos de todo proceso de reclutamiento. El candidato se debate entre aceptar la oferta sin más, por miedo a que la empresa lo rechace, o tratar de mejorar las condiciones laborales. ¿Cómo negociar el salario sin que nuestras exigencias nos perjudiquen a la hora de obtener el puesto laboral?

El salario, aspecto básico de toda entrevista

Como señala la coach Ellis Chase, autora de In Search of the Fun-Forever Job: Career Strategies That Work, “todo lo que estás pensando es que tienes la oferta y solo quieres cerrarla”, especialmente en el caso de jóvenes profesionales que quieren acceder al mercado laboral o desempleados que necesitan el puesto.
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Sin embargo, según Chase, plantear mejoras en cuanto al sueldo no va a hacer que el responsable de la contratación se retracte en el 99% de las ocasiones. Por ello, es aconsejable que los profesionales no eviten hablar sobre las condiciones laborales –llegando incluso a aceptar el puesto sin saber cuál será la remuneración-, sino que traten de ajustar el salario a sus expectativas sin ningún temor a ser expulsados del proceso de selección.

Ahora bien, existen una serie de pautas sobre cómo negociar el salario con el empleador que son de gran ayuda, no solo para seguir optando al puesto, sino para lograr nuestras reivindicaciones.

Cómo negociar el salario con la compañía

Cuando hablamos de salario nos referimos a la compensación percibida por un empleado como contraprestación por los servicios durante un periodo determinado, según recoge el Diccionario de Administración y Finanzas de Jerry Martin Rosenberg, una contraprestación que juega un papel muy importante en la motivación y satisfacción laboral.

Por ello, es fundamental saber cómo negociar el salario para que esta compensación por nuestro trabajo sea, bajo nuestro punto de vista, justa y equilibrada.

En este sentido, estas indicaciones nos ayudarán a abordar el tema durante la entrevista de selección:

  1. Ir preparados a la reunión. Conscientes de que es un aspecto imprescindible, debemos reunir toda la información posible sobre cuáles son nuestras aspiraciones y cuál es la situación general en cuanto a remuneración del puesto. Esto significa documentarnos previamente sobre los siguientes aspectos:
    • La evolución del sector de actividad: si está en expansión, en recesión o se mantiene igual en los últimos años.
    • La situación de la empresa: su posición en el sector, facturación, crecimiento o decrecimiento…
    • Los salarios habituales que se están ofreciendo en puestos similares de ese sector de actividad.
    • Los objetivos propios, determinando el mínimo que aceptaríamos, el máximo al que aspiramos y la banda salarial sobre la que podemos negociar.
    • Nuestra posición respecto a la negociación, es decir, analizar objetivamente hasta qué punto cumplimos con el perfil que demanda la compañía, el valor que aportamos a la organización y la empleabilidad de nuestro perfil.
    • El interlocutor con el que dialogaremos, constatando cuál es su poder real dentro de la empresa para negociar el salario.
  2. Esperar al momento apropiado. La paciencia es fundamental para salir airosos de la negociación salarial y deberemos esperar hasta la entrevista final para mostrar nuestras peticiones, tratando de que el representante de la compañía se pronuncie primero sobre su oferta. Incluso si el entrevistador nos pregunta sobre nuestras aspiraciones económicas en las fases iniciales o antes de dar a conocer su propuesta, es aconsejable dar respuestas abiertas, como que depende de las responsabilidades o que necesitamos conocer más detalles sobre el puesto.
  3. Demostrar interés y motivación. Parece lógico, pero es muy importante hacer llegar al reclutador nuestro interés por formar parte de la compañía, independientemente de la remuneración. El objetivo, como señala Chase, es conseguir durante todo el proceso de selección que el empleador se enamore de nosotros, de modo que consigamos una posición más fuerte a la hora de negociar el salario.
  4. Ser flexibles. Una vez que conozcamos la propuesta inicial de la compañía es el momento de realizar la contraoferta por nuestra parte. Ahora bien, este intercambio de intereses debe realizarse de forma flexible, sin resultar intransigentes. Funcionará mejor una estrategia WintoWin en la que ambas partes cedan para llegar a una solución consensuada. Quizá no podamos conseguir el sueldo previsto en ese momento, pero sí cerrar un acuerdo de revisión salarial, un aumento tras un año de empleo o bonos por productividad.
  5. Incluir otros beneficios laborales. No olvidemos que, aparte del salario en sentido estricto, también podremos mejorar la compensación laboral con otra serie de beneficios: flexibilidad horaria, ayudas para los estudios de los hijos, subvenciones de transporte o comida, más días de vacaciones…
  6. Basar las peticiones en datos. Para reforzar nuestra postura podemos aportar argumentos sobre las cifras del mercado en cuanto al salario en un puesto similar, información que ya habremos investigado previamente.
  7. Optar por decir que no. Lo ideal sería que, tras la negociación, consideremos que el salario acordado, aunque tengamos otros estímulos para ello, es una buena motivación para incorporarse a la empresa. Por tanto, si la última oferta de la empresa no nos hace sentir suficientemente valorados y creemos que esto va a repercutir en nuestra implicación, también podemos decir que no. De hecho, si realmente somos el mejor candidato, es posible que recibamos posteriormente una llamada para mejorar la compensación, aunque no los podemos saber con seguridad.





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