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Ford, Microsoft o Toyota son empresas de éxito que aparentan ser invulnerables, pero su fuerza no procede de haber permanecido ajenas a las crisis, sino de haber sabido potenciar la resiliencia organizacional, aprendiendo a superar las adversidades.

Igual que las personas, las compañías también puede aprender a gestionar las crisis y salir de estas situaciones en mejores condiciones, una capacidad de resiliencia que se hace más necesaria que nunca en un entorno en constante cambio y con una alta competitividad.

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¿Qué es la resiliencia organizacional?

Michael Rutter, el primero en definir la resiliencia en su obra Resilience: Some conceptual considerations, explica este concepto como “un conjunto de procesos sociales e intrapsíquicos que posibilitan tener una vida sana en un medio insano”. Por tanto, la resiliencia hace referencia a la capacidad para superar la adversidad, saliendo reforzado de las situaciones de crisis.

Ahora bien, como señala María de las Olas Palma-García, en su ensayo Resiliencia profesional: Aproximación desde la intervención social, “la resiliencia no solo es un fenómeno que lo observamos a nivel individual, sino que se pueden identificar grupos resilientes –resiliencia familiar, resiliencia organizacional, etc.– y comunidades con características resilientes”.

En este sentido, la resiliencia organizacional es considerada por Abraham López, en el artículo El lado positivo de la crisis, “como la capacidad generada por una institución para enfrentar los cambios que aparecen como acontecimientos que producen crisis repentinas”.

Y es que, según apunta Fersen Harold León en La resiliencia: su aplicación en el sector empresarial,  en las empresas, “las disrupciones se presentan de diferentes formas, afectando la producción, las ventas, las finanzas, la calidad, problemas que, si no son superados, producirán clientes no satisfechos y se pierde o reduce el mercado”. Solo aquellas que consigan potenciar la resiliencia a nivel organizacional podrán aplicar medidas para enfrentar y superar los problemas, recuperando la posición de la compañía en el mercado.

¿Qué caracteriza a las empresas resilientes?

Según Dean Robb, autor de Building Resilient Organizations, las organizaciones resilientes se caracterizan por “la capacidad de crear y disolver estructuras, proporcionar seguridad en medio del cambio, gestionar las consecuencias emocionales del mismo, y aprender, desarrollarse y crecer ante las dificultades”.

Por su parte, el doctor Eugenio Saavedra, en Resiliencia y ambientes laborales nocivos, considera un ambiente laboral resiliente como “aquel que reconoce un lugar central a la persona y, por tanto, más allá de sus estructuras o límites jurídicos, se percibe como dependiente de la dinámica humana, a la que debe poner atención”. De este modo, el autor recoge una serie de características de las organizaciones resilientes:

  • Aunque no son ajenas a las tensiones externas y/o internas, saben sobreponerse en situaciones de crisis, buscando en sus propios trabajadores los recursos y potencialidades que le permitan seguir adelante.
  • Permanecen alerta ante los cambios ambientales y, por ello, consiguen reaccionar positivamente ante las exigencias del entorno, lo que les permite renovarse y ajustarse a los nuevos escenarios.
  • De igual forma, son innovadoras, creativas y democráticas, valorando el trabajo colectivo, la transparencia comunicativa, la implicación del personal en la toma de decisiones y demostrando confianza en sus trabajadores.
  • Propician ambientes laborales en los que convergen los proyectos personales de cada empleado con el proyecto global de la compañía, construyendo objetivos comunes.

¿Cómo potenciar la resiliencia en la empresa?

Dadas las implicaciones positivas de potenciar la resiliencia en las organizaciones, las empresas están otorgando cada vez mayor importancia a esta cualidad, destinando mayores inversiones al desarrollo de esta competencia. De hecho, según la encuesta realizada por Conduent, el 28% de las organizaciones prevé potenciar la resiliencia a corto plazo.

¿Cómo se puede potenciar la resiliencia organizacional? Han Henderson y Mike Milstein, en Resiliencia en la escuela, consideran que para lograr estos ambientes laborales resilientes es necesario poner en marcha estrategias colectivas dirigidas a los siguientes aspectos:

  1. Enriquecer los vínculos personales, fortaleciendo las conexiones y puntos de acuerdo existentes y estableciendo mecanismos que motiven las relaciones interpersonales.
  2. Fijar límites claros y firmes para el funcionamiento laboral.
  3. Enseñar habilidades para la convivencia, tales como la cooperación, la resolución positiva de conflictos, la asertividad en el planteamiento de problemas, la toma de decisiones, el manejo del estrés y la capacidad de promocionar ambientes saludables.
  4. Ofrecer apoyo y afecto a las personas, lo que implica respaldar a los otros, motivar, reconocer los aciertos de los demás, mirar los errores o faltas como transitorios y fortalecer la comunicación a nivel personal.
  5. Desarrollar expectativas elevadas pero realistas, de manera que se reconozca el potencial de los trabajadores, pero a la vez no se genere frustración al establecer tareas imposibles de cumplir.
  6. Promover la participación de los trabajadores en la toma de decisiones, en la generación de nuevas ideas, en la búsqueda colectiva de soluciones, en el afrontamiento colectivo de las dificultades y en la distribución de las responsabilidades.

Esta labor es responsabilidad, en primer término, de los directivos de las compañías. Por ello, en el Curso Online Executive en Dirección General de la Escuela Europea de Management abordamos los nuevos enfoques y herramientas que permitan a los responsables empresariales aprender y actualizar sus conocimientos de gestión empresarial y liderazgo.

 



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