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El 96% de las compañías que han incorporado el coaching empresarial a su organización aseguran que repetirían la experiencia, según los datos de Internacional Coach Federation (ICF) obtenidos a partir de la encuesta a 7.700 socios de 117 países distintos.

 

Guía: La importancia de la dirección general en la gestión de personas

 

No obstante, el éxito del coaching empresarial, definido por esta entidad como «un proceso de acompañamiento reflexivo y creativo que inspira a maximizar su potencial personal y profesional”, necesita encontrar la confluencia de varios requisitos o cualidades para maximizar los beneficios buscados por organizaciones y personas. Algunos de estos aspectos son:

  • El incremento de la productividad.
  • La mejora del desempeño laboral de los coachees.
  • Una mayor motivación e implicación de los trabajadores.
  • La creación de ambientes de trabajo más positivos.
  • El estrechamiento de las relaciones personales.
  • El crecimiento de la formación y el desarrollo personal.
  • El aumento de la creatividad y la adaptación al cambio.
  • El reforzamiento de la autoestima de los participantes.

Ya en 1996 el experto William Hendricks, en su obra Coaching, Mentoring and Managing: Breakthrough Strategies to Solve Performance Problems and Build Winning Teams, estableció los parámetros, aún vigentes, que deben regir todo proceso de coaching empresarial:

  • Claridad. Para que este estilo tenga los resultados esperados, el manager – coach debe asegurarse de que se comunica con el coachee de forma clara y concisa, comprobando que existe entendimiento de ambas partes.
  • Retroalimentación. Si la comunicación es tan importante en el coaching empresarial, está claro que es fundamental que exista un alto grado de feedback entre ambas partes, de modo que el coach pueda, en todo momento, acompañar al miembro del equipo durante todo el proceso.
  • Empatía. Como en toda interacción entre personas, la empatía es fundamental para que el coach pueda comprender en qué situación se encuentra el coachee, cuáles son sus miedos, retos y expectativas. Es imprescindible que el experto se ponga en la piel del trabajador si realmente quiere ayudarlo en su desarrollo personal y profesional: por muchas sesiones que lleve a lo largo de su carrera, cada coachee  presenta sus propias circunstancias y no es conveniente asumir que ya se conoce cuáles son sus pensamientos o sensaciones.
  • Confianza y respeto. Un buen coach necesita crear en el coachee una sensación de confianza que permita a este último sentirse capaz de lograr sus metas. Por ello, es importante que el manager – coach ayude al miembro del equipo a encontrar sus éxitos y logros para reforzar su autoestima.
  • Confidencialidad. Obviamente, la relación entre coach y coachee no conseguirá basarse en la confianza y respeto muto si no se garantiza la confidencialidad de cualquier dato que se desvele durante el proceso.
  • Paciencia. Cada persona presenta un ritmo de asimilación y desarrollo de las técnicas diferentes, por lo que el coach debe adaptarse a los tiempos de cada coachee, dándole el margen suficiente para que sea el individuo el que avance por sí mismo.
  • Apoyo. Para obtener lo mejor del participante, el responsable del coaching empresarial debe prestar su ayuda en todo momento, estando disponible y facilitando información o aportando relfexiones durante el proceso.

 

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