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Un silo es aquella construcción cerrada y libre de humedad en la que se almacena el grano. No obstante, en el mundo empresarial se emplea este término para referirse al efecto de rechazo de la gestión por procesos por parte de trabajadores y directivos, incapaces de trabajar de forma conjunta.

 

Guía: La importancia de la dirección general en la gestión de personas

¿Qué es el efecto silo?

El efecto silo en las compañías proviene de la existencia de estructuras con una jerarquía muy vertical y funcional, donde cada departamento –igual que estos almacenes agrícolas- se mantiene hermético respecto a los demás, recibiendo instrucciones provenientes de los superiores. Se convierte, así, en uno de los problemas para la implantación de un sistema de gestión por procesos, donde las actividades y los recursos se entienden como un todo interconectado.

En los modelos organizacionales tradicionales, los equipos se centran en una carrera individual, tratando de llegar antes a la meta que el resto de departamentos, sin entender que conseguirán una mejor marca si las diferentes áreas colaboran entre sí por el objetivo común.

La empresa construida en silos pierde agilidad, pues cualquier acción necesita ser trasladada a los niveles superiores y esperar una respuesta de los directivos, al tiempo que la falta de comunicación interdepartamental puede generar duplicidad de tareas, aumento de los costes o incompatibilidad de proyectos. Por ejemplo, el área de Desarrollo idea un nuevo producto y contacta con los responsables de fabricación para iniciar su producción, mientras los comerciales comienzan a introducir el prototipo, pero ¿alguien ha preguntado a Finanzas si el proyecto es económicamente posible?

Como expone José María Berenguer, profesor asociado de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales Universidad de Navarra, en su trabajo Silos y tribalismo en la organización, la causa del efecto silo proviene del miedo de los profesionales a quedar excluidos si comparten sus ideas, o a la humillación, si sus proyectos no son aceptados.

¿Cómo implementar la gestión por procesos?

No obstante, el efecto silo puede superarse, dando paso a una empresa basada en la gestión por procesos, con una estructura más flexible y ágil, adecuada para hacer frente a los cambios constantes del mercado actual.

Para ello, existen varias técnicas para acabar con la falta de colaboración y comunicación interdepartamental, propia de las estructuras extremadamente jerarquizadas:

  • Para romper las barreras autoimpuestas por los diferentes equipos, la Dirección de la empresa debe potenciar el trabajo en común, mediante el establecimiento de una meta global, única para todos los departamentos, que les obligue a trabajar codo con codo.
  • Organizar reuniones periódicas de los jefes de área en las que compartan sus experiencias, necesidades y proyectos.
  • Implementar la rotación de personal por los diferentes departamentos, para que todos los colaboradores conozcan al resto de la empresa y se aumente la sensación de unidad.
  • Crear equipos de trabajo multifuncionales, con integrantes procedentes de diferentes áreas, para conseguir una mayor comunicación y cooperación.
  • Fomentar las actividades extralaborales, en las que los diferentes miembros de la organización se relacionen, y se fortalezcan las relaciones entre la plantilla.
  • Capacitar al personal para reducir el miedo al fracaso que les hace encerrarse dentro de sus equipos.

 

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