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Existen tres estilos de comunicación: pasiva, agresiva y asertiva. Esta última presenta importantes ventajas y es especialmente importante en el liderazgo, donde el superior debe inspirar a los equipos para conseguir el éxito organizacional ¿Cómo podemos desarrollar una dirección asertiva en la empresa?

¿Qué es la asertividad?

El término asertividad fue introducido por Joseph Wolpe en su libro Psicoterapia por inhibición recíproca, quien define la conducta asertiva como “la expresión adecuada dirigida a otras personas de cualquier emoción que no sea la respuesta de ansiedad”.

Por su parte, Robert E. Alberti y Michael L. Emmons, en Your Perfect Right: A Quide to Assertive Behavior, conciben la asertividad como “la conducta que permite a una persona actuar con base a sus intereses más importantes, defenderse sin ansiedad, expresar cómodamente sentimientos honestos o ejercer los derechos personales sin negar los derechos de los otros”.
Guía: La importancia de la dirección general en la gestión de personas

Para Walter Riso, autor de Entrenamiento asertivo: aspectos conceptuales, evaluativos y de intervención, asertividad es “aquella conducta que permite a la persona expresar adecuadamente (sin medir distorsiones cognitivas o ansiedad y combinando los componentes verbales y no verbales de la manera más efectiva posible) oposición (decir no, expresar desacuerdos, hacer y recibir críticas, defender derechos y expresar en general sentimientos negativos) y afecto (dar y recibir elogios, expresar sentimientos positivos en general) de acuerdo a sus intereses y objetivos, respetando el derecho de los otros e intentando alcanzar la meta propuesta”.

Asertividad y liderazgo

La asertividad es una habilidad importante en todos los ámbitos de la vida personal y profesional, pues entronca directamente con las relaciones humanas. Como señala Mirta Margarita Flores Galaz, en su trabajo Asertividad: una habilidad social necesaria en el mundo de hoy, “en cada una de las cosas que hacemos cotidianamente estamos relacionándonos con los demás, y la manera en que lo hacemos permite que estas relaciones se faciliten o se entorpezcan”.

Por ello, usar un estilo de comunicación asertivo es fundamental para establecer vínculos interpersonales sólidos; más si cabe en el caso de los líderes, encargados de motivar y guiar a los trabajadores.

En este sentido, los expertos en Liderazgo y Recursos Humanos, Jack Zenger and Joseph Folkman han llevado a cabo una investigación sobre la dirección asertiva y su impacto en la efectividad de los altos ejecutivos. Como conclusión, los expertos consideran que, si bien la asertividad no puede considerarse el “arma secreta” de un líder por sí sola, sí que se trata de una característica muy valiosa.

En concreto, el estudio pone de manifiesto que aquellos superiores y mandos intermedios con una alta calificación en una correcta toma de decisiones, pero baja puntuación en dirección asertiva, tuvieron solo un 4,2% de posibilidades de ser calificados como líderes efectivos. En cambio, los directivos que recibieron altas notas en dirección asertiva, pero más bajas respecto a su buen juicio registraron unas opciones del 12,5% de ser percibidos como líderes efectivos, además de honestos y con mayor integridad que el resto. Eso sí, cuando ambas habilidades se unieron en un mismo alto cargo, este porcentaje de éxito si disparó al 71%.

6 claves para una correcta dirección asertiva

En este sentido, Zenger&Folkman proponen una serie de pautas para llevar a cabo una dirección asertiva sin resultar excesivamente agresivos o desagradables:

  1. Conectar con todos. Los líderes asertivos se relacionan con todos los miembros de la organización e intentan conectar con los demás profesionales a través de una comunicación clara, directa y personal.
  2. Emitir comentarios honestos pero útiles. La dirección asertiva implica comunicarse con los trabajadores con sinceridad, pero la forma en la que se emita esa información puede generar resultados positivos o negativos. Por ello, los expertos recomiendan que el mensaje esté orientado hacia una mejora del individuo, no en la mera crítica, es decir, que sirva para alentar al profesional y guiarlo hacia el éxito.
  3. Ser coherente en la toma de decisiones. Para multiplicar la efectividad de la dirección asertiva, como demuestran los datos, es importante respaldar la conducta con un buen juicio. ¿Cómo? Mediante el análisis cuidadoso y detallado de todos los hechos, el estudio de las tendencias y la implicación de los miembros del equipo en la toma de decisiones.
  4. Dar ejemplo. Para que la dirección asertiva produzca los resultados esperados no basta con decir lo que los demás deben hacer o cómo deben actuar, sino que estas mismas indicaciones deben ser seguidas en primer lugar por los líderes.
  5. Generar relaciones sólidas. Un líder autoritario puede conseguir imponer su criterio, pero no logrará el respeto o la confianza de los demás. En cambio, la dirección asertiva permite al ejecutivo crear relaciones con su equipo y ser admirado por los trabajadores, ejerciendo sobre ellos una poderosa influencia que permite obtener mejores resultados globales.
  6. Potenciar la implicación. Los líderes efectivos no se guían por la búsqueda de un reconocimiento o éxito profesional, sino que tratan de implicar a todos los empleados en la consecución de un objetivo común, lo que se convierte en una garantía de éxito del proyecto.

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