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Quirky, Wbvan, Pets.com o Fab.com son ejemplos de start-ups con unos inicios prometedores que terminaron su fulgurante carrera estrepitosamente debido a que sus directivos no supieron detectar problemas a largo plazo.

Para la buena marcha de un negocio, los líderes no solo deben estar pendientes de los datos actuales, sino que deben mirar al futuro y analizar los posibles obstáculos y amenazas, pues aunque la compañía parezca navegar en un aguas tranquilas, es posible que, bajo la superficie, existan fuertes corrientes subterráneas capaces de provocar una fuerte crisis.

Guía: La importancia de la dirección general en la gestión de personas

Como señala Julio César de la Rosa en el artículo Prospectiva estratégica, Forecasting y Foresight, “las empresas deben hacerse una serie de preguntas que le indiquen la posición actual en que se encuentran y, al mismo tiempo, preguntarse cómo pueden operar a largo plazo, evitando con esto poner en riesgo el éxito de la empresa”.

¿Y cuáles son estas preguntas? Según Martín Zwilling, autor de 8 Early Signs That Your Long-Term Business Success May Be in Jeopardy, existen ocho indicadores clave para detectar problemas a largo plazo en los negocios de reciente creación:

  1. La disrupción sin comercialización no es un negocio. Uno de los principales fallos de muchas nuevas compañías, especialmente las tecnológicas, es que se quedan fascinadas por su gran idea, pero no analizan si realmente esa nueva solución que proponen es apreciada por el público. “Su tecnología puede ser asombrosa y la oportunidad enorme, pero por sí solas no aseguran un éxito comercial”, comenta el autor, que aconseja acompañar esta fase de innovación con un completo paquete de acciones, que incluyan estudios de mercado, plan de marketing y estudios económicos antes de lanzarse a sacar al mercado un producto y que su ciclo de vida pase de la fase de introducción al declive en cuestión de semanas. Se trata de asegurarnos de que el bien en cuestión es lo que el consumidor desea y no lo que nosotros, como empresarios, anhelamos construir.
  2. El beneficio como meta única. “Poderoso caballero es Don Dinero”, decía Quevedo. Cuando “hacernos ricos” es nuestro objetivo prioritario, acabaremos decepcionados, ya sea porque no estaremos satisfechos con los resultados o porque esa ambición económica nos llevará a establecer metas pobres. “El éxito de la noche a la mañana requiere en torno a 6 años de trabajo duro”, afirma Seth Godin, autor de This Is Marketing. Para evitar este fracaso, es preciso elaborar objetivos empresariales ambiciosos, que nos permitan disfrutar tanto el viaje como el destino.
  3. La apuesta invariable por un producto o servicio. Lo mismo ocurre cuando mostramos una pasión desmedida por un producto, a pesar de que los resultados nos están alertando de que no funciona en el mercado. Para detectar problemas a largo plazo, es necesario prestar atención a los indicadores empresariales y no caer en un exceso de optimismo, sino ser realistas y saber adaptarse a los cambios del entorno. “Si tu solución no funciona o no se puede entregar en el mercado, ninguna cantidad de determinación o pasión lo salvará”, sostiene el experto.
  4. El flujo de caja para detectar problemas a largo plazo. El hecho de que la Dirección detecte una mala gestión de los recursos económicos de la compañía es ya un claro indicador de que se acercan turbulencias en la organización. Al fin y al cabo, los proveedores y la plantilla necesitan cobrar de forma predecible o, de lo contrario, su fidelidad irá progresivamente decayendo. En estos casos, Zwilling recomienda no dejarse llevar por decisiones rápidas que solucionen el escollo solo a corto plazo, sino estudiar la viabilidad del proyecto a largo plazo y solicitar, si fuera necesario, la financiación oportuna.
  5. No existe una cultura uniforme dentro de la empresa. La diversidad en la empresa es un factor positivo que enriquece los resultados organizacionales, pero solo cuando los miembros de los equipos, pese a sus diferencias, persiguen el mismo propósito, valores y objetivos. De este modo, para detectar problemas a largo plazo es necesario llevar a cabo focus groups, entrevistas o evaluaciones de la satisfacción y compromiso de los trabajadores, observando la posible existencia de comportamiento subversivos o relaciones tóxicas. “Muchos jefes no quieren escuchar los problemas a los que se enfrentan sus trabajadores en el día. Yo les preguntaría: ¿Si no conoces en qué adoleces, cómo podemos tomar acciones para mejorar?”, cuestiona Abel Méndez en Cómo identificar problemas en una empresa para mejorarla.
  6. Falta de transparencia en la compañía. Lo líderes son los principales encargados de crear una cultura de confianza y transparencia dentro de la empresa, donde la comunicación fluya de forma clara, concisa y bidireccional. Así, si detectamos que los miembros del equipo dudan o son abiertamente negativos al hablar con sus superiores, es probable que haya un problema de confianza o, al menos, una falta de comunicación indicativa para detectar problemas a largo plazo.
  7. Los conflictos internos están ralentizando la productividad. En una empresa con una buena comunicación, el debate es bienvenido. De hecho, los grandes equipos no son aquellos que están acuerdo en todo, sino los que son capaces de encontrar soluciones mejoradas gracias, precisamente, a esos diferentes puntos de vista. Sin embargo, para detectar problemas a largo plazo solo tenemos que ver si esta fricción saludable está degenerando en una merma de la productividad y la motivación de los colaboradores.
  8. Planificación para adaptarse a los cambios. En un contexto donde el cambio es el único denominador común para las empresas, la capacidad de adaptarse a los nuevos escenarios es crucial. Ahora bien, puede que este deseo de ser ágiles desemboque en caos. Para evitarlo, Zwilling apuesta por llevar a cabo una planificación constante y a futuro que permita a la compañía reinventarse.

Además, no podemos olvidar la importancia de una sólida formación en management a la hora de poner llevar a cabo una iniciativa empresarial. En este caso, en la Escuela Europea de Management contamos con el Curso Online Executive en Dirección General, un programa que ofrece un profundo conocimiento sobre los elementos que forman la parte esencial del pensamiento y las habilidades de dirección, con el que mejorar la capacidad analítica, la visión global de la empresa y el espíritu innovador.



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