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Ser un directivo o el jefe de un equipo de una compañía no es sinónimo de liderazgo empresarial. Para convertirse en auténticos líderes, los gerentes o managers deben reunir una serie de competencias y habilidades. El liderazgo del siglo XXI queda muy lejos de los conceptos de autoridad y toma de decisiones, y se acerca a las ideas de respeto y capacidad de inspirar.

 

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Pero ¿cuáles son estas características? Veamos las 7 claves básicas del liderazgo empresarial:

  1. Capacidad de resolución de problemas. Los líderes son aquellos que, ante el surgimiento de nuevos conflictos o retos, encuentran soluciones efectivas y rápidas para que, tanto los equipos como la empresa, se adapten a las nuevas circunstancias y salgan reforzados de los problemas. De ahí que la creatividad para proponer alternativas innovadoras y visionarias sea inherente también al actual concepto de liderazgo empresarial.
  2. Alta orientación hacia los resultados. Para ejercer un óptimo liderazgo empresarial, los directivos deben comprender cuáles son las metas de la compañía, saber comunicarlas al resto de la plantilla para que las asuman como propias, y propiciar su consecución en base a criterios de eficiencia y productividad.
  3. Fomento de la participación de los empleados. Los buenos líderes no son aquellos que adoptan decisiones de forma unilateral, sino que fomentan el feedback de los trabajadores, invitándoles a aportar sus perspectivas e ideas, y valoran la conveniencia de poner en práctica cada una de ellas.
  4. Habilidades comunicativas. Saber transmitir el mensaje que se desea es fundamental para el ejercicio del liderazgo empresarial. Solo así el directivo va a conseguir el respeto y aceptación, no solo de los trabajadores sino de los clientes, proveedores, accionistas, etc. Los grandes líderes son carismáticos, saben “vender” sus ideas y convencer a la audiencia sobre la necesidad de llevarlas a cabo, actuando en todo momento con honestidad y coherencia para no perder la confianza ganada.
  5. Desarrollo de la inteligencia emocional. El liderazgo empresarial no se entiende hoy en día sin la incorporación de habilidades emocionales como la empatía, la asertividad, la construcción de relaciones sociales y el apoyo a los miembros del equipo, como pilares para generar vínculos de confianza y respeto entre el directivo y los trabajadores, que faciliten el logro de las metas marcadas.
  6. Capacidad de organización y disciplina. Al gestionar equipos humanos y velar por la consecución de las metas empresariales, los líderes deben tener competencias organizativas para distribuir el trabajo de forma efectiva y mejorar la productividad de la compañía, empleando la disciplina cuando sea necesario.
  7. Entusiasmo. Como impulsores del rendimiento de las personas, los líderes deben comenzar su trabajo por sí mismos. ¿Cómo puede un directivo exigir una alta productividad por parte del equipo si él se muestra apático y desinteresado por los objetivos? Mostrar una actitud entusiasta y optimista es clave para el desarrollo de un efectivo liderazgo empresarial y para potenciar la motivación de los trabajadores.

Conseguir desarrollar estas siete competencias del liderazgo empresarial, y hacerlo de forma constante y consistente durante el desempeño profesional, es el camino para que un manager o directivo se convierta en un auténtico líder.

 

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