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Daniel Goleman, en su obra Primal Leadership: Learning to Lead with Emotional Intelligence, recoge seis modelos de liderazgo, entre ellos, el liderazgo democrático. ¿En qué consiste este estilo? ¿Cuáles son sus características?

Como contraposición al líder autoritario, que controla y decide de forma unilateral, en el liderazgo democrático se incorpora a toda la plantilla o el equipo al proceso de toma de decisiones y los acuerdos son alcanzados a través del consenso en un ambiente de igualdad, respeto y participación.

 

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Como ventajas de este tipo de modelo de liderazgo, los líderes democráticos cuentan con la confianza de los trabajadores, pues, al tener voz y voto, se sienten parte importante de la compañía y, por tanto, están muy motivados e implicados con la empresa. Sin embargo, a diferencia de otros tipos de management, el liderazgo democrático puede desembocar en una mala o inexistente ejecución de los planes.

Por ello, este estilo de liderazgo más participativo es recomendable para aquellas empresas en las que los equipos tienen experiencia y muestran una gran cohesión entre sí.

Si quieres saber si ejerces un liderazgo democrático, comprueba a cuántas de las siguientes preguntas puedes responder positivamente:

  • ¿Dispones de una estructura organizacional con escasa jerarquización? Para conseguir la participación e igualdad que conlleva este estilo de liderazgo, es necesario que se dé mucha flexibilidad en cuanto a la organización de los equipos. Con un modelo piramidal, donde el operador tiene tres niveles de cargos por encima antes de llegar al gerente, difícilmente el manager va a poder escuchar a todos los trabajadores.
  • ¿Preguntas a los colaboradores su opinión sobre todos los proyectos? El liderazgo democrático no radica solo en permitir que los empleados aporten sus ideas y sugerencias, sino que el directivo se encarga de impulsar esta participación activamente, sometiendo los asuntos a la opinión del equipo bajo una relación de confianza mutua.
  • ¿Buscas el consenso en la toma de decisiones? En este modelo, es el conjunto de trabajadores el que acuerda el mejor camino a seguir. El líder, por su parte, se encarga de moderar el debate y tomar las riendas en el caso de que el grupo no sea capaz de llegar a un acuerdo.
  • ¿Sueles delegar las tareas? Otra de las claves del liderazgo democrático es el alto empoderamiento del que gozan los trabajadores por parte del directivo. ¿Cómo si no vas a demostrar su confianza? Además, dado el continuo feedback entre líder y equipo, este modelo permite conocer pormenorizadamente las fortalezas y debilidades de cada colaborador, posibilitando que la delegación sea las más acertada posible.
  • ¿Cuentas con el respeto de la plantilla? Si realmente eres un líder democrático, habrás conseguido ganarte la admiración del equipo, convirtiéndote en un ejemplo a seguir dentro del grupo.
  • ¿Te muestras accesible? En este estilo de liderazgo, el directivo acepta con agrado los comentarios y opiniones de terceros, tanto los positivos como negativos. Ahora bien, esta accesibilidad y receptividad no quiere decir que el líder democrático no tenga su propia visión del mundo, sino que considera las aportaciones como piezas para enriquecer la empresa.

 

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