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Si cuando tienes que enfrentarte a una exposición, una entrevista de trabajo o una reunión con varios proveedores sientes una angustia interior con signos físicos, es probable que padezcas miedo escénico.

Ahora bien, no eres el único, pues el 90% de la población lo padece, según el doctor Sergio Oliveros, que sitúa a esta fobia como la más recurrente del mundo occidental. De hecho, en uno de cada cien ciudadanos, este temor se convierte en un trastorno limitante.

¿Qué es el miedo escénico?

Renny Yagosesky, autor de Reflexiones de autoayuda, define el miedo escénico como “una respuesta psicofísica de temor e inhibición que surge ante la anticipación mental o en la situación real de hablar en público, y que tiene como características más frecuentes la preocupación, ansiedad, tensión corporal, tendencia a la ineficacia expresiva y otras formas de alteración de la normalidad en las áreas cognitiva, fisiológica y conductual”.

Para la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés, el miedo escénico es “una reacción de ansiedad que se da ante una situación social, cuando alguien tiene que hablar o actuar ante un público” y es incapaz de controlar los nervios.

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Como apunta Christophe André en The Psychology of the Fear, se trata de un miedo social ante una inminente actuación frente a un grupo de personas, que va acompañado por una serie de síntomas.

¿Cuáles son sus síntomas?

En concreto, las consecuencias de sufrir este miedo escénico son palpables a nivel psicosomático, incluyendo respuestas de diversa índole:

  • Fisiológicas:
    • Respiración acelerada.
    • Exceso de sudoración.
    • Urgencia urinaria.
    • Problemas estomacales.
    • Cefaleas.
    • Sequedad en la boca.
    • Rubor facial.
    • Dilatación de las pupilas.
    • Cerramiento de la laringe.
    • Escalofríos y temblores.
    • Náuseas.
  • Cognitivas:
    • Congestión y confusión mental.
    • Fallos memoriales.
    • Falta de concentración.
    • Derrotismo.
    • Temor al fracaso, al rechazo o al ridículo.
    • Hiperatención.
    • Exageración de los fallos personales.
    • Exceso de autoexigencia.
  • Conductuales:
    • Torpeza en los movimientos.
    • Disminución del volumen de la voz.
    • Excesiva rapidez en el habla.
    • Tartamudeo.
    • Quedarse en blanco.
    • Intenso deseo de evitación de la acción.

¿Cómo superar el miedo escénico?

Ahora bien, trabajando este problema es posible superar, o al menos, gestionar este miedo escénico mediante un tratamiento adecuado y el desarrollo del pensamiento positivo.

Como señala Pascale Bang-Rouhet autora de ¿Qué nos jugamos cuando hablamos en público? Comprenda su miedo escénico y cómo controlarlo, el problema es que la educación en Europa se ha centrado siempre en el razonamiento, los conocimientos y la inteligencia, dando más importancia al qué queremos decir y olvidando, en gran medida, en el cómo decirlo.

En la actualidad, se utilizan diferentes enfoques complementarios para abordar el miedo escénico:

  • Técnicas cognitivas. En este grupo de metodologías, basadas en la psicoeducación, el objetivo es que la persona que sufre miedo escénico cambie su mentalidad y sea consciente de que esa ansiedad es generada por él mismo a partir de la reiteración y magnificación de los pensamientos negativos sobre el reto de hablar en público. Mediante esta técnica, puedes conseguir una reestructuración cognitiva que te haga ver la situación con perspectiva y te facilite las herramientas para que, en caso de cometer algún error, seas capaz de subsanarlo rápidamente, como preparar bien el tema, someterse a imprevistos simulados, ensayar ante personas con las que tengas más confianza o apoyarte en soportes informáticos.
  • Técnicas conductuales. En este caso, se trata de entrenar las habilidades sociales y comunicativas a través de simulaciones y exposiciones en vivo, que te ayuden a mejorar tu capacidad para hablar en público, aumentando paulatinamente tu autoconfianza y erradicando el miedo escénico al ganar seguridad y comprobar que los catastróficos escenarios que te has imaginado no son tales.
  • Técnicas de meditación. Mediante una metodología basada en el mindfulness y la meditación, también puedes conseguir controlar el miedo escénico, gracias a un mayor control de la respiración y gestión emocional, aminorando los síntomas físicos que produce la tensión generada por la idea de hablar en público, lo que a su vez calma los temores cognitivos y genera una espiral positiva de superación.

Si deseas acabar con el miedo escénico, en la Escuela Europea de Management ponemos a tu disposición del Curso Online Executive en Desarrollo Personal, un amplio programa formativo para desarrollar tus soft skills que centra parte del temario en el control del estrés y la capacidad para hablar bien en público.

 

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