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2, 5, 4, 7… ¿Qué número continúa esta secuencia? Se trata de un sencillo ejemplo de razonamiento abstracto para solucionar problemas, una habilidad muy demandada en el ámbito laboral que puede evaluarse y desarrollarse mediante la práctica de sencillos ejercicios.

Concepto de razonamiento abstracto

Según la Real Academia de la Lengua Española, la abstracción es aquello “que significa alguna cualidad con exclusión del sujeto”. Desde un punto de vista filosófico, el razonamiento abstracto es “la operación que consiste en aislar, de manera conceptual, una propiedad específica de un objeto, dejando de lado el resto de las propiedades”, según señala Nacy Castillo en el artículo Definición del razonamiento abstracto.

En este mismo sentido, Guillermo Palacios se refiere a este concepto  en su trabajo Razonamiento abstracto, y lo define como “la aptitud para resolver problemas lógicos, deduciendo ciertas consecuencias a partir de una situación planteada”.

Por último, presentamos la definición proporcionada por Arturo Torres en su libro El secreto de la Mente: “Se trata de un conjunto de operaciones cognitivas, basadas en la reorganización de conceptos abstractos información nueva, en forma de conclusión”

El razonamiento abstracto para solucionar problemas

En este sentido, este proceso posibilita que las personas puedan resolver problemas de tipo lógico, llegando a formular una solución, partiendo de un escenario dado y mediante la aplicación de la observación y la lógica deductiva. “El razonamiento abstracto es, posiblemente, lo que permite al ser humano ser tal y como lo conocemos hoy en día. Esta capacidad mental, tan vinculada a la inteligencia, nos hace la vida muchos más fácil, permitiéndonos desde usar el lenguaje hasta desarrollar planes”, asegura Torres.

Por ello, es habitual que, en el ámbito profesional, se promueva el razonamiento abstracto para solucionar problemas. De hecho, son muchas las organizaciones que incluyen tests y ejercicios de este tipo en los procesos de selección para evaluar la capacidad de abstracción de los candidatos y, por tanto, valorar sus competencias a la hora de aportar soluciones en diferentes situaciones.

Estas pruebas no pretenden cuantificar conocimientos generales ni específicos, sino medir la agilidad mental y la capacidad de deducción ante situaciones de la vida cotidiana que necesitan soluciónes lógicas y acertadas, según se puntualiza en el trabajo Razonamiento lógico de la Universidad de Antioquía.

Desarrollo del proceso de abstracción

Según señalan Julián Pérez Porto y Ana Gardey, en el artículo Definición de razonamiento abstracto, a la hora de desarrollar esta habilidad es necesario encarar el problema desde dos dimensiones:

  • Se deben analizar los distintos elementos de manera aislada.
  • Se debe prestar atención al conjunto.

El objetivo de esta doble evaluación de la situación es detectar posibles patrones o tendencias, que son los que nos permiten llegar a una conclusión lógica.

Así, los diferentes ejercicios de razonamiento abstracto para solucionar problemas suelen recoger pequeñas pruebas con secuencias de figuras, naipes, fichas de dominó o números que, aparentemente, no guardan relación, pero esconden un patrón que la persona debe encontrar gracias a este proceso mental. Para ello, el individuo debe analizar cada figura y, posteriormente, relacionarlas entre sí, hasta lograr resolver el ejercicio.

Es decir, se trata de ofrecer una solución que encaje en el escenario, una competencia que permite, en el ámbito empresarial, disponer de mayor creatividad e innovación, adaptación ante los cambios y capacidad de solución de problemas.

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