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En los últimos años han proliferado las charlas, libros y expertos que promocionan el optimismo, frente al pensamiento realista, negativo o idealista, como estrategia para alcanzar el éxito. Es cierto que una actitud positiva contribuye al logro de los objetivos, pero corremos el peligro de caer en un comportamiento tóxico que nos conduzca al fracaso.

Nuestro cerebro dispone de una plasticidad capaz de modificar su propia estructura y función respecto a factores externos, generando una respuesta física y emocional acorde. Así, todos tenemos la capacidad de alterar la actitud con la que afrontamos cualquier situación, pero tan dañino para uno mismo es lamentarse de los acontecimientos, sin tomar medidas para mejorar la situación, que creer que todo se va a arreglar por sí solo, manteniéndonos igualmente inactivos.  

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Tipos de pensamientos

En términos generales, como recoge Ignasi Martín Morales, en su artículo ¿Qué es qué? Optimismo y pesimismo, realismo e idealismo, las personas podemos desarrollar cuatro tipos de respuestas ante los acontecimientos:

  • Pensamiento realista optimista: aquellos que aprecian las cosas tal y como son pero desde un enfoque positivo respecto a su capacidad para mejorar su realidad. Dicen: “No estamos en el mejor de los mundos posibles y por tanto podemos mejorarlo”.
  • Pensamiento idealista optimista: engloba a quienes construyen su propia realidad de forma favorable. Piensan que todo es y será perfecto.
  • Pensamiento realista pesimista: cuando las personas asumen los hechos como son pero desde un prisma negativo, considerando que no pueden hacer nada para mejorar la realidad.
  • Pensamiento idealista pesimista: se trata de los individuos que obvian los hechos positivos que suceden a su alrededor, centrándose en las cosas negativas y en la imposibilidad de modificarlas.

El optimismo tóxico y sus riesgos

El idealismo optimista produce un optimismo tóxico, que se desarrolla “cuando dejamos que nuestras emociones manipulen las estadísticas, hasta el punto que nuestro deseo porque algo ocurra sobrepasa con creces las probabilidades reales de que suceda” Según explica Jennifer Delgado Suárez, en su artículo Optimismo Tóxico: El exceso de positividad puede ser insano

En concreto, según la psicóloga, este comportamiento conlleva los siguientes riesgos para las personas:

  • Autoengaño. Esta actitud nos lleva a mentirnos a nosotros mismos, creyendo de forma inconsciente que van a suceder acontecimientos irreales.
  • Atención selectiva. El exceso de optimismo también provoca que enfoquemos nuestra atención en los hechos que nos interesan, ignorando aquello que nos resulta negativo, lo que, con el tiempo, se convierte en problemas insuperables que no hemos sabido prever y frenar a tiempo.
  • Errores de planificación. Al pensar que todo va a salir bien y no tener en cuenta las alarmas o situaciones de riesgo, es habitual que demos pasos en la dirección equivocada, sin ser capaces de adaptarnos a la realidad.
  • Falta de alternativas. Cuando creemos que nuestros objetivos se van a cumplir por sí solos, ¿para qué queremos un plan B? Esto conlleva que, si los problemas se agravan, no seamos capaces de poner en marcha una solución alternativa que reconduzca nuestro proyecto, que acabará fracasando.
  • Expectativas irreales. El optimismo tóxico desemboca en una ausencia de previsión, pues vivimos en un mundo irreal creado por nosotros mismos en el que diseñamos metas inalcanzables. Cuando no las alcanzamos, el sentimiento de decepción es mucho más profundo.

Pensamiento realista Vs. pensamiento optimista

Como consecuencia, muchos autores alzan la voz sobre la importancia de desarrollar un pensamiento realista.

En este sentido, Víctor Hugo Manzanilla, autor de libros como Despierta tu héroe interior, señala que “el pensamiento positivo que se nutre no sólo de la fe y esperanza, pero también de un profundo pensamiento realista, evaluación de riesgos, escenarios y una excelente planificación”.

De hecho, el investigador Joanne Wood, de la Universidad de Waterloo, en su estudio Why Don’t My Positive Affirmations Work?, muestra que, si bien la repetición de afirmaciones positivas puede beneficiar a personas con una gran autoestima, puede ser contraproducente para quienes carecen de confianza.

Ahora bien, esto no quiere decir que las afirmaciones positivas no sean útiles para el desarrollo personal y profesional. Al contrario; el espíritu optimista puede tener un gran impacto, siempre y cuando se integre dentro de un programa de intervención más amplio basado en el pensamiento realista.  Como dijo William George Ward, “el pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas.”

Ventajas del pensamiento realista

¿Por qué desarrollar el pensamiento realista? Estos son los beneficios:

  1. Minimiza los imprevistos. Cuando somos capaces de visualizar los aspectos positivos y negativos, tenemos la posibilidad de prever los problemas y anticiparnos a ellos, evitando sorpresas desagradables.
  2. Optimiza la estrategia. Al disponer de una información veraz, podemos diseñar un plan de acción plausible respecto a dónde queremos llegar y cómo vamos a hacerlo.
  3. Aporta credibilidad. Imaginemos un jefe de equipo al que siempre le superan los imprevistos. ¿Confiarán en él los trabajadores? Por contra, el pensamiento realista nos ayuda a adaptarnos a los constantes cambios, lo que genera credibilidad y respeto del resto de personas.
  4. Alcanza los objetivos previstos. Con una buena visión y planificación, unido a una alta capacidad de resolución de problemas, es mucho más probable que cualquier persona consiga las metas que se ha marcado. Frente al optimismo exacerbado, donde todo es cuestión de suerte, el pensamiento realista pone el protagonismo en la intervención de cada individuo para construir su propio futuro.

Afortunadamente, el pensamiento realista se puede desarrollar mediante la interiorización de técnicas y pautas para enfocar la mente. En el Curso Online Desarrolla tus Habilidades Personales, de la Escuela Europea de Management, podrás incorporar nuevas capacidades para mejorar en el ámbito personal y profesional.




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