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Cuando hablamos de minimalismo en el ámbito empresarial no nos estamos refiriendo a la decoración de las oficinas con muebles de líneas rectas, sino a una nueva forma de percibir el desempeño laboral que busca hacer las tareas de la manera más sencilla posible como método para ser más productivo.

El minimalismo en el trabajo

El concepto de minimalismo procede del término inglés minimal, que hace referencia a la acción de reducir algo a los aspectos esenciales, excluyendo todo aquello que sea superficial o sobrante. Como señala la Real Academia de la Lengua Española, minimalismo es la “tendencia estética e intelectual que busca la expresión de lo esencial, eliminando lo superfluo”.

El origen de esta corriente se remonta a la década de los 60, en Estados Unidos, donde se aplicó inicialmente al ámbito del arte. Sin embargo, en la actualidad, el minimalismo también se ha extendido en el mundo empresarial, imbuyendo sus pautas de simplificación a la actividad laboral, muy en la línea con la Ley de Parkinson, aquella que establece que una tarea tenderá a ocupar todo el tiempo que le asignemos.

¿Te has dado cuenta de que cuando tienes poco tiempo para hacer un trabajo eres capaz de conseguir el objetivo en plazo, mientras que si dispones de más días, tiendes a consumir todo el tiempo? Por tanto, el minimalismo laboral surge como una nueva forma de concebir el desempeño para ser más productivos a partir de la simplicidad.

Así, esta filosofía describe “un movimiento masivo de personas que buscan reconectarse con lo que importa y descartar las posesiones, los comportamientos y las elecciones que se interponen en el camino”, apunta Daniel Hunter en su artículo Minimalism at Work: Five Ways to Achieve a Simpler, Focused Work Life. Como señala el escritor Craig J Todd, “esto podría implicar el diseño de una forma de gestionar los correos electrónicos de manera eficiente, o aprender a priorizar el trabajo importante sobre las tareas que pueden eliminarse; incluso puede significar desarrollar la capacidad de concentrarse al 100% en una tarea”.
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Pautas para ser más efectivo

En este sentido, el autor del libro Camino al minimalismo, aprendiendo que menos es mejor, Omar Carreño, propone una serie de consejos para aplicar esta forma de trabajo al día a día:

  1. Trata de disfrutar del trayecto previo al trabajo. Muchos profesionales tienen que invertir muchos minutos para llegar a sus puestos de trabajo, así que en lugar de convertir este trayecto en un generador de estrés, el autor aconseja utilizar estos minutos para realizar tareas que sean de nuestro agrade, como leer un libro, ir en bicicleta o escuchar música. De este modo, llegaremos a la empresa con una actitud positiva y proactiva.
  2. Elimina las presiones innecesarias. Para el minimalismo en el trabajo, no es necesario estar estresado para obtener mejores resultados; al contrario, esta corriente propugna una actitud más calmada y relajada sobre el trabajo, evitando que la presión termine por bloquearnos.
  3. Mantén el lugar de trabajo ordenado. Disponer de un escritorio diáfano y en orden evita que caigamos en esas distracciones innecesarias que supone tener montones de papeles y numerosos instrumentos de papelería, permitiéndonos enfocarnos en lo importante.
  4. Cuida los recursos con los que trabajas. En ocasiones malgastamos el tiempo en revisar y modificar herramientas. En lugar de estos, debemos poner el suficiente esmero en su primera elaboración y después sacarle el máximo provecho posible.
  5. Desglosa los objetivos en pequeñas tareas. Otra técnica del minimalismo laboral consiste en segmentar las misiones en pequeñas tareas o metas que podamos llevar a cabo durante la jornada laboral, priorizando aquellas que son realmente importantes. Como consecuencia, no nos sentiremos saturados por un proyecto, por titánico que sea, y podremos ir avanzando progresivamente en su ejecución.
  6. Aprovecha los días de descanso. No debemos caer en el error de utilizar los festivos y vacaciones para adelantar trabajo, pues entraremos en un círculo vicioso donde el trabajo acaparará el 100% de nuestra vida. Tenemos que usar los descansos para lo que están pensados, ya que si no somos capaces de cumplir con las tareas durante la jornada laboral seguramente se debe a que no estamos siendo efectivos. Centrémonos en este punto.
  7. Concibe el trabajo como un medio, no un fin. La ideología del minimalismo en la actividad laboral también requiere que seamos conscientes de que el empleo no es lo más importante en la vida como mentalidad para obtener un correcto equilibrio entre trabajo y esfera personal.





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