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Escuchamos con frecuencia hablar de la paciencia como una habilidad muy importante, como una virtud. Sin embargo, pulsamos el botón del ascensor varias veces, con la esperanza de que se cierren las puertas antes; pagamos un extra para que un paquete nos llegue más rápido; la comida precocinada, lista en un par de minutos, llena nuestros frigoríficos; e incluso miramos con mala cara a esa anciana que busca y rebusca en su monedero el dinero para pagar en la cola del supermercado.

En un mundo caracterizado por la inmediatez y el ritmo frenético, la impaciencia se ha convertido en un hábito negativo generalizado. Es lo que el escritor James Gleick, autor de Faster: The Acceleration of Just About Everything, llama ‘la enfermedad de la prisa’. “La vida es un disco de 33 revoluciones por minuto que gira a 78”, sostiene. Sin embargo, como señala John C. Maxwell en Las 15 leyes indispensables del crecimiento, “todo lo que merece la pena en la vida conlleva dedicación y tiempo”.

La paciencia, una habilidad muy importante en muchos aspectos

Scott W. Ventrella define la paciencia en El poder del pensamiento positivo como “la voluntad de esperar la oportunidad, el momento propicio o los resultados de uno mismo o de los demás”. Pero, ¿por qué la paciencia es una habilidad muy importante?

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Desarrollar esta capacidad de espera reporta grandes beneficios para el éxito personal y profesional. En concreto, M. J. Ryan recopila, en The Power of Patience: How This Old-Fashioned Virtue Can Improve Your Life, los beneficios de una actitud paciente:

  • Crea excelencia. La mayoría de las personas nunca se dan cuenta de lo cerca que están de lograr cosas significativas, porque abandonan demasiado pronto. Es la paciencia una habilidad muy importante para alcanzar niveles de excelencia. El experimento de Walter Mischel, descrito en El test de la golosina: Cómo entender y manejar el autocontrol, pone en evidencia esta relación entre éxito y paciencia. En él, un grupo de niños de 4 y 5 años debía elegir si coger una golosina o esperar 20 minutos -solos en una sala- y recibir dos. El resultado es que lo menores que más segundos esperaron para obtener las dos, fueron los que mejor puntuación en las pruebas de aptitud académica y mejor funcionamiento social y cognitivo presentaban en la adolescencia. Incluso, cuando llegaron a la treintena, presentaron un índice de masa corporal más bajo, el sentimiento de su propia valía era mayor, soportaban mejor las frustraciones y el estrés y alcanzaban sus metas con más eficacia.
  • Permite tomar mejores decisiones. Asumimos que el conocimiento es inmediato, que con solo un vistazo ya sabemos todo sobre algo. Pero en cualquier asunto hay detalles, órdenes y relaciones que requieren tiempo para ser percibidas. “Solo porque haya miradoalgo no significa que lo haya visto; acceso no es sinónimo de aprendizaje. Lo que convierte el acceso en aprendizaje es tiempo y paciencia estratégica”, explica Jennifer L. Robers en el artículo The Power of Patience, publicado en Harvard Magazine. Así, desarrollar la paciencia para poder apreciar los detalles nos ayuda a obtener una imagen más real y detallada que garantice una toma de decisiones efectiva.
  • Contribuye a una mayor eficacia. Impaciencia y descontrol van de la mano y, este descontrol nos lleva en muchas ocasiones a gastar más recursos para una tarea que si nos hubiéramos parado unos minutos a meditar sobre el mejor camino a seguir. Por ejemplo, si realizamos un encargo rápidamente, por esas prisas autoimpuestas, puede que no lo hagamos suficientemente bien, teniendo que volver a repetirlo, invirtiendo el doble de tiempo, energía y dinero.
  • Incrementa la tolerancia y la empatía. Con paciencia, tratamos a otras personas con comprensión y empatía, lo que aumenta la posibilidad de que respondan de la misma manera, argumenta Sherrie Campbell en 8 Ways Practicing Patience Radically Increases Your Capacity for Success. Como consecuencia, sentimos menos episodios de ira y nos ayuda a gestionar mejor el estrés.
  • Aporta armonía y plenitud a la vida. También la paciencia es una habilidad muy importante para aumentar la paz interior. Nos conecta con la esperanza, es decir, somos conscientes de que vamos a encontrar obstáculos en nuestro camino y lo asumimos con naturalidad, sin frustrarnos. “Es la paciencia la que nos recuerda que nuestro arduo trabajo dará sus frutos, que los objetivos que valen la pena toman tiempo para alcanzarlos”, comenta Craig Impelman en How Having Patience Helps You Achieve Success . A lo largo del día somos capaces de hacer infinidad de cosas, pero ¿realmente las hemos vivido? Confundimos cantidad con calidad, convirtiendo los días, los meses y los años en una sucesión vertiginosa de acontecimientos que no sabemos valorar como se merecen. En ocasiones, es necesario frenar el ritmo para saborear el momento.

Cómo mejorar nuestra capacidad de espera

Ahora bien, no se es o no paciente, sino que se practica o no esta habilidad. Es decir, estamos ante una competencia que puede desarrollarse y aprenderse.

¿Cómo incorporar la paciencia, una habilidad muy importante para el éxito, a nuestra rutina diaria? En Cómo Tener Más Paciencia: 7 Consejos Prácticos Efectivos, Meritxell Sánchez Eligio propone 6 hábitos saludables para ejercitar nuestra capacidad de espera:

  • Ser conscientes de que no podemos controlarlo todo. Tratar de gestionar aspectos ajenos a nosotros resulta frustrante, por lo que es necesario que aceptemos nuestras limitaciones y asumamos que no somos responsables de determinados hechos.
  • Tener en cuenta los subprocesos. Cada cosa necesita su tiempo y seguir unas fases concretas. Es imposible cocinar un huevo duro en 10 segundos; si no esperamos lo suficiente, corremos el riesgo de que el resultado no sea el deseable.
  • Tirar de memoria. Los recuerdos sobre situaciones anteriores en las que necesitamos paciencia pueden ayudarnos a ver con una mejor perspectiva el problema actual. ¿Recordamos ese ascenso que llegó gracias a nuestra perseverancia o ese sentimiento de culpa que sufrimos cuando le contestamos mal a un compañero que no nos cogió el teléfono en el primer intento?
  • Mantener una actitud positiva. Pensar que las cosas van a salir bien, con tiempo y esfuerzo, contribuye en gran medida a que la espera no nos conduzca a la frustración y a superar los pequeños obstáculos que aparezcan durante el proceso.
  • Darnos tiempo. La mayoría de las veces, nuestra impaciencia se ceba con nosotros mismos, sobrepasando los niveles de autoexigencia. Por ello, es importante otorgarnos tiempo para meditar y actuar, posibilitando el aprendizaje. La falta de tiempo conduce al fracaso, dañando además nuestra autoestima.
  • Practicar la meditación. El mindfulness y demás técnicas de relajación ayudan a conectar con nosotros mismos y ser más conscientes de las cosas importantes y cómo llevarlas a cabo.

Además de estas pautas, si quieres aprender a ser paciente, además de otras capacidades, te invitamos a que conozcas el Curso Online Desarrolla Tus Habilidades Personales, ofrecido por la Escuela Europea de Management e impartido por mejores expertos mundiales en gestión, management, liderazgo, RRHH y ventas.

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