902 207 792 · skype:escuela_europea_management info@escuelamanagement.eu

Nuestro cerebro tiende a economizar energía, así que automatiza las rutinas como respuestas automáticas, independientemente de si son positivas o negativas. Ahora bien, gracias a la plasticidad del cerebro, es decir, su capacidad para modificar la conducta, es posible aprender cómo crear hábitos a través de sencillas técnicas.

La espiral de la rutina

Ser impuntual en las reuniones de trabajo; dejar para el último momento cualquier tarea encomendada; no saber desconectar en el tiempo libre… Todos tenemos hábitos negativos, comportamientos que hemos interiorizado como nuestra respuesta ‘natural’. De hecho, según Gretchen Rubin, autora del libro The Hapiness Project: Or, Why I Spent a Year Trying to Sing in the Morning, Clean My Closets, Fight Right, Read Aristotle, and Generally Have More Fun, repetimos casi el 40% de nuestro comportamiento casi a diario.

Estas rutinas son fruto de la secuencia antecedente-comportamiento-consecuencia, según explica George Bradt en su artículo The ABCs Of Changing Undesirable Behavior Habits. “La gente hace cosas porque un antecedente impulsa ese comportamiento y obtienen un equilibrio satisfactorio en las consecuencias”, sostiene.

Por tanto, la clave sobre cómo cambiar o cómo crear hábitos está en equilibrar las consecuencias, reforzando positivamente el comportamiento deseado y castigando el indeseado.
Guía gratuita:  Cómo potenciar el desarrollo personal y profesional

Cómo crear hábitos positivos

Para ello, Jean Chatzky, colaboradora de la revista Forbes, propone 7 sencillos pasos para aprender cómo crear hábitos tanto en el plano personal, como profesional:

  1. Un cambio cada vez. Es más probable que no tengamos éxito en nuestro empeño de cómo crear hábitos si nos planteamos de forma simultánea varios objetivos. En lugar de eso, es más recomendable abordarlos de forma individual y sucesiva, es decir, cuando hayamos interiorizado una nueva conducta, pasamos al siguiente reto.
  2. Objetivos específicos. Establecer metas genéricas, como tener una vida más saludable, por ejemplo, dificulta el cambio de rutinas. Por el contrario, según un estudio del Journal of Consumer Research, plantear objetivos específicos ayuda a alcanzar las metas. Así, debemos modificar el propósito de “vida saludable” por hechos concretos, como ir dos días al gimnasio, eliminar el alcohol de la dieta o dejar de fumar.
  3. Visualizar el ‘yo’ futuro. ¿Cómo te gustaría ser en un plazo de tiempo? Imaginar que hemos logrado los objetivos contribuye a alcanzarlos, según asegura Ellen Rogin, coautora de Picture Your Prosperity: Smart Money Moves to Turn Your Vision into Reality
  4. Buscar el porqué. Desarrollar una conexión emocional con la meta facilita su consecución, pues encontramos la motivación necesaria para superar los obstáculos que presenta el proceso de cómo crear hábitos.
  5. Segmentación. Algunos objetivos pueden resultar demasiado ambiciosos, causándonos desaliento y abandono en nuestro desarrollo personal. Para evitar esto, debemos diseccionar los cambios previstos en pequeñas metas fáciles de conseguir en plazos concretos.
  6. Configuración. Cuanto menos percibimos una rutina, más fácil es mantenerla. ¿Llegamos tarde todas las mañanas? Pongamos el despertador 15 minutos antes; llegará un momento en el que esto será lo que entendamos como normal.
  7. Compartir el propósito con alguien. Está demostrado que tenemos más oportunidades sobre cómo crear hábitos si los comentamos con amigos o familiares. Por ejemplo, dile a tu pareja que vas a silenciar el teléfono durante el fin de semana para tratar de desconectar del trabajo; él o ella será un recordatorio de tus objetivos.

Si quieres profundizar más en tu desarrollo personal, en la Escuela Europea de Management ponemos a tu disposición el Curso Online Executive de Desarrollo Personal, con el que podrás conseguir una mayor eficacia profesional y mejores oportunidades laborales.

 




New Call-to-action