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Guía: La importancia de la dirección general en la gestión de personas

Proyectos que dejamos a medias, objetivos que quedan en papel mojado, propósitos de Año Nuevo que se repiten cada 1 de enero… ¿Qué se esconde tras todos estos fracasos? Aunque pueden influir otros detonantes, la inconsistencia es el principal y más extendido factor que provoca que no consigamos nuestras metas. Por ello, para tener éxito laboral y personal, debemos aprender las claves sobre cómo ser constante.

“La gota horada la piedra, no por su fuerza, sino por su constancia”, Ovidio.

Pensemos en cualquier empresario que haya triunfado. Su idea, esa que le ha permitido alcanzar el reconocimiento general, no es fruto del trabajo de una noche; detrás hay una historia de dedicación, esfuerzo y superación que le permitió esquivar durante años los baches en el camino, sobreponerse a los momentos de desánimo, afrontar las críticas y, finalmente, lograr el éxito.

Como señala la psicóloga Ana Hervada, “la constancia y el esfuerzo son dos valores que van muy unidos: la constancia es la fuerza que nos impulsa al logro de las metas que nos proponemos, y el esfuerzo es el que nos permite gestionar las dificultades”.

“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”, Albert Einstein.

Afortunadamente, esta fuerza motriz no es innata, sino que podemos desarrollarla y adquirir hábitos positivos que redirijan nuestras acciones hacia las metas planteadas.

¿Cómo ser constante en nuestro día a día? Te dejamos una serie de pautas que te ayudarán a conseguir tus objetivos en tu vida laboral y personal:

  1. Encuentra tu motivación. Cuando una actividad nos satisface podemos dedicarle horas y horas sin que nos demos cuenta del transcurso del tiempo. Por ello, para poder afrontar cualquier tarea, más o menos agradable, es importante determinar los efectos positivos que nos causará y enfocarnos en ellos. En lugar de concentrarnos en la dificultad de ese trabajo fin de carrera, es mejor pensar en cómo su entrega nos permitirá obtener la titulación con la que dedicarnos a nuestra pasión. No hay nada mejor para impulsar la constancia que estar motivado y, para insuflar ese estado, podemos usar esta secuencia:
    • Determinar la meta: Dedicaré toda la mañana a estudiar dos temas de las oposiciones.
    • Identificar un activador: Pondré el despertador a las 7 y dejaré todo el material preparado para iniciar la jornada.
    • Establecimiento de una recompensa: Podré disfrutar durante la tarde de tiempo para dedicar a mis amigos, ir al gimnasio o visitar a la familia.
  2. Refuerza tu autoconfianza. En ocasiones, la falta de interés por un asunto se debe simplemente a que no nos sentimos capaces de lograr un resultado de calidad: no tengo tiempo suficiente, estoy demasiado cansado, me da pereza son solo excusas para evitar una posible decepción. De ahí que creer en nosotros mismos sea esencial para enfrentarnos a los retos y misiones diarias más motivados, reduciendo el riesgo de procrastinar o evitar ese desafío.
  3. Planifica el viaje. Un ejercicio útil sobre cómo ser constante consiste en anotar en un papel dónde nos gustaría vernos en un futuro cercano, reflexionando sobre cómo podemos llegar a esa situación soñada. Por ejemplo, si nuestro objetivo es dirigir una empresa, necesitaremos cursar unos estudios de management, para empezar, mejorar nuestro nivel de idiomas, adquirir habilidades de liderazgo…
  4. Divide y vencerás. Cuando la actividad se nos presenta como un gran proyecto, es probable que nos sintamos abrumados y dejemos de intentarlo antes de empezar. Si en lugar de agobiarnos con la meta final, dividimos el proceso en etapas, la motivación se mantendrá intacta y podremos lograr el resultado esperado. Como dijo Henry Ford, “nada es demasiado difícil si se lo divide en pequeñas tareas”.
  5. Organiza la agenda diaria o semanal. Llevar una agenda detallada con los trabajos y actividades que tenemos que realizar, tanto a nivel profesional como personal, es de gran ayuda para una óptima gestión del tiempo y mejorar nuestra fuerza de voluntad.
  6. Concéntrate en el ahora. Otro de los elementos que propicia la inconsistencia es la multitarea. Queremos llevar a cabo demasiadas cosas a la vez, y terminamos sin realizar ninguna. Por ello, es mucho más efectivo centrar la atención en una actividad y, terminada esta, seguir con la siguiente.
  7. Busca aliados. Quitarse de fumar junto a un amigo o ir al gimnasio con otra persona es mucho más fácil que tratar de conseguirlo solo. Contar con personas que nos recuerden nuestras metas y nos apoyen durante el proceso hace que el camino sea más llevadero y no nos perdamos mientras lo recorremos. Asimismo, rodearnos de personas que ya hayan interiorizado ese hábito o hayan logrado el objetivo también refuerza nuestra conducta. Por ejemplo, conocer a jóvenes que hayan aprobado una oposición o compañeros que ya han accedido a puestos directivos en sus empresas nos puede servir de estímulo para seguir sus pasos.
  8. Monitorízate. Analizar de forma periódica los progresos y errores cometidos en la consecución de nuestras metas nos servirá para descubrir nuestras fortalezas y debilidades y conseguir reajustar nuestro comportamiento.
  9. Medita. Reflexionar sobre la causa de nuestros fallos en el logro de los propósitos, cómo recuperarnos de los fracasos, el origen de nuestros aciertos y los siguientes pasos que debemos iniciar contribuye a que mantengamos el plan de acción en constante revisión, reduciendo las desviaciones del mismo.
  10. Persiste. No te desanimes. Recuerda que, como señala Maxwell Maltz en Psico-cibernética: el secreto para mejorar y transformar su vida, para que una actividad se convierta en un hábito constante requiere una media de solo 21 días.

“Con constancia y tenacidad se obtiene lo que se desea; la palabra imposible no tiene significado”, Napoleón Bonaparte.

 

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