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Bill Gates, Nelson Mandela o Rafa Nadal son ejemplos de mentalidad ganadora, personas que han sabido enfrentarse a la adversidad y derrotarla para crear su propio futuro. Esta actitud proactiva es sinónimo de éxito en cualquier plano, desde el personal hasta el profesional, y por ello es una de las habilidades cada vez más demandas por las empresas.

“Tanto si usted cree que puede, como que no puede, seguramente tenga razón”. Henry Ford

La mentalidad ganadora

La mentalidad ganadora consiste en tomar el talento y el potencial con el que cada persona nace y que ha desarrollado a lo largo de su vida y usarlo completamente para conseguir el objetivo o propósito que le haga feliz, según la definición aportada por Dennis Waitley en su obra The Psychology of Winning.

No se trata de una característica innata que solo posean aquellos que han alcanzado el éxito en sus respectivos campos, sino que todos podemos mejorar nuestra mentalidad ganadora a través de buenos hábitos. Como apunta S.J. Scott, autor de Wake Up Successful: How to Increase Your Energy and Achieve Any Goal with a Morning Routine, la mentalidad ganadora se refiere a trabajar para encontrar el éxito en la vida, ya sea ser feliz, alcanzar la tranquilidad o ser reconocido a nivel profesional.

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“Toda persona, enfrentada a los continuos dilemas que la vida le presenta, ha de elegir qué actitud tomar; en este concepto esquivo e inquietante, en su lúcido manejo, nos jugamos la partida de la vida”, comenta Santiago Álvarez de Mon en su obra Con ganas, ganas.

¿Cómo podemos afrontar esta partida para alcanzar el éxito?

Características de las personas con mentalidad ganadora

Según Waitley, las personas que poseen una mentalidad ganadora comparten una serie de cualidades que los convierten en especiales:

  1. Autoproyección. Estos sujetos son capaces de visualizar cómo desean ser, es decir, definen de forma muy nítida la persona en la que quieren convertirse.
  2. Metas concretas. No basta con imaginar, sino que también es necesario establecer con claridad cuáles son los objetivos en la vida, mediante la metodología SMART (específicos, medibles, alcanzables, realistas y temporalizados), y cómo pueden lograrse.
  3. Enfoque en los positivo. La preocupación excesiva por lo que pueda salir mal conduce al fracaso, ya que aumenta el estrés y puede llegar a bloquear a la persona. Por ello, la mentalidad ganadora requiere de una actitud positiva sobre los resultados, incluso viendo los fallos como oportunidades para crecer, en lugar de barreras insuperables.
  4. Implicación total en los proyectos. Aquellos que tienen éxito en sus respectivos campos no se limitan a cumplir con sus responsabilidades porque es lo que deben hacer, sino que creen en lo que hacen y lo hacen suyo, sacando lo mejor de sí mismos para que prosperen los proyectos.
  5. Asunción de límites. Ni las mentes más brillantes son perfectas. Todo el mundo tiene debilidades y defectos, pero la diferencia entre una mentalidad ganadora y una perdedora es que, en la primera, las personas son conscientes de sus hándicaps y aprovechan este conocimiento para adaptarse a sí mismos y minimizar los efectos adversos, mientras que en la segunda, los sujetos ven estas barreras como limitantes.
  6. Autoestima. Lógicamente, para desarrollar los puntos anteriores es imprescindible contar con una alta autoestima. Esto no significa soberbia, exceso de ego o carácter extrovertido, sino disponer de una imagen positiva –aunque real- sobre uno mismo.
  7. Autodisciplina. Éxito y trabajo conforman un tándem indisoluble. Ningún empresario de éxito ha alcanzado su posición por azar, sino que detrás hay una larga trayectoria de esfuerzo, autodisciplina y dedicación para conseguir las metas y, una vez alcanzadas, mantenerlas.
  8. Autoconversación. La mentalidad ganadora necesita de una reflexión interior que permita a las personas fortalecer su confianza y planificar los pasos a seguir. En el caso de la mentalidad perdedora, en cambio, este diálogo se centra en los aspectos negativos, convirtiéndose uno mismo en el principal saboteador.
  9. Aportación integral. En habitual que se asocie a los ganadores con la cuantía de su cuenta bancaria, el tamaño de su coche o los viajes que realiza, pero lo cierto es que la mentalidad ganadora no tiene nada que ver con estos aspectos materiales, sino que estas personas disfrutan de una filosofía interior y espiritualidad que les hace ser grandes piezas de su comunidad. Esa es la clave de la riqueza, una búsqueda por el éxito mutuo de todos aquellos con los que se relacionan.
  10. Valoración del tiempo. Una mentalidad ganadora entiende el valor del tiempo: el pasado solo sirve para aprender de los errores y disfrutar de los recuerdos; el futuro solo es el marco sobre el que fijar objetivos; es el presente lo que importa para saborear la vida y adoptar las medidas oportunas para diseñar su propio destino.

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