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¿Por qué decidimos llevar a cabo una actividad en lugar de no hacerla? A esta pregunta llevan décadas buscando solución numerosos expertos de la Psicología sin que, por el momento, hayan llegado a una conclusión unánime, pudiendo afirmar que existen diferentes tipos de motivación.

No obstante, sí que hay consenso sobre la importancia de la motivación a nivel profesional y personal. Una persona motivada es capaz de sacar lo mejor de sí misma para conseguir un objetivo. Por ello, es necesario conocer qué es la motivación y las diferentes modalidades para poder acercarnos más a este comportamiento positivo.

¿Qué es la motivación?

La Real Academia de la Lengua Española define la motivación como el “conjunto de factores internos o externos que determinan en parte las acciones de una persona”.

Sin embargo, existen multitud de enfoques diferentes sobre este estado mental tan complejo. La teoría de las necesidades de Maslow, la de la equidad de Adams, la de los tres factores de McClelland o la del factor dual de Herzberg son algunos de los modelos sobre el funcionamiento y causas de la motivación.

Como resultado, la motivación ha sido definida de diferentes modos. Así, Anita Woolfolk, en Psicología educativa, pone el foco en el sujeto que la experimenta, concibiéndola como “un estado interno que incita, dirige y mantiene la conducta”, igual que Jamens Stoner, que la describe en su libro Administración como “lo que hace que las personas funcionen”.

En cambio, para Rubén Ardila, autor de Psicología del aprendizaje, no se observa la motivación en sí, sino que se observa el comportamiento motivado y de él se infiere la existencia de la motivación, mientras que Idalberto Chiavenato la define, en Comportamiento organizacional. La dinámica del éxito en las organizaciones, como “el resultado de la interacción entre el individuo y la situación que lo rodea”.

Por su parte, William P. Sexton, en Teorías de la Organización, se refiere a la motivación como “el proceso de estimular a un individuo para que se realice una acción que satisfaga alguna de sus necesidades y alcance alguna meta deseada para el motivador”. También incorpora la idea de proceso continuado la definición de José Antonio Bueno, en La motivación en los alumnos de bajo rendimiento académico: desarrollo y programas de intervención, donde sostiene que la motivación es “el proceso de surgimiento, mantenimiento y regulación de actos que producen cambios en el ambiente y que concuerdan con ciertas limitaciones internas”.

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Tipos de motivación

Como resultado de toda esta literatura científica sobre la motivación, encontramos diferentes clasificaciones en torno a este concepto.

Motivación intrínseca y extrínseca

En función de la naturaleza de la causa que provoca la motivación, los psicólogos y profesores Edward L. Deci y Richard M. Ryan establecen dos tipos de motivación:

  • Motivación intrínseca: Cuando el detonante de la motivación procede de factores internos de la persona, como la búsqueda del logro o el deseo de satisfacción personal. De ahí que sus efectos en cuanto a la productividad sean mayores en este tipo, pues un profesional con motivación intrínseca se involucra directamente con el objetivo a pesar de las circunstancias externas.
  • Motivación extrínseca: Por el contrario, este tipo de motivación viene facilitada por causas externas a la persona (un ascenso, el sueldo, el reconocimiento de los demás…) que la llevan a realizar una determinada tarea impulsados por el anhelo de estas recompensas.

Motivación y amotivación

Estos mismos autores ampliaron los tipos de motivación existentes para integrar un nuevo concepto:

  • Amotivación: Se produce cuando la persona no tiene la intención para llevar a cabo alguna actividad, bien porque no le importe en sí misma, no se considere capacitado para ejecutarla o considera que no recibirá la recompensa que espera.

Motivación positiva y negativa

Otra clasificación de los tipos de motivación es la que distingue dos modalidades según el carácter del refuerzo recibido por el sujeto:

  • Motivación positiva: Se refiere al hecho de que exista una recompensa (interna o externa) que provoque que una persona trabaje para conseguir un objetivo.
  • Motivación negativa: En este caso, el vínculo del individuo con la meta en cuestión procede por la amenaza de que, en caso de no lograrlo, obtendrá un castigo o consecuencia negativa.

Motivación primaria y social

Junto a esto, en función del grado de instinto, hablamos de los siguientes tipos de motivación:

  • Primaria: Aquella que impulsa a actuar para satisfacer las necesidades básicas de un individuo (hambre, sed, dolor…)
  • Social: Es la motivación generada a partir de las interacciones interpersonales que se genera con el fin de ser aceptado en un grupo social o defenderse de otras personas.

Motivación básica y cotidiana

Originaria del ámbito deportivo, -aunque extrapolable a los sectores personal y profesional- también podemos hablar de:

  • Motivación básica: Aquella que refleja el compromiso de un sujeto con la actividad que debe realizar, es decir, evidencia el interés que tiene sobre la tarea o misión en términos generales.
  • Motivación cotidiana: Hace referencia, no ya a la actividad en sentido global, sino a los beneficios inmediatos que su desarrollo produce.

 

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