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La agenda de un alto ejecutivo es un sinfín de reuniones, fechas límite y toma de decisiones. No obstante, este vertiginoso ritmo de trabajo no puede servir de excusa para seguir evolucionando como profesionales, pues no debemos olvidar que es justamente su responsabilidad y excelencia lo que les convierte en piezas clave del éxito de la organización y en ejemplos para el resto de la plantilla. Para esto sirve el coaching directivo, para que la cúpula empresarial pueda explotar también su talento a través de una metodología enfocada a sus necesidades específicas.

“Quien no sabe lo que busca, no ve lo que encuentra”, Claude Bernard.

¿Qué es el coaching directivo?

El coaching directivo no deja de ser una variante del coaching empresarial, entendido este como “un proceso de acompañamiento reflexivo y creativo con clientes que les inspira a maximizar su potencial personal y profesional”, según la definición recogida por la Federación Internacional de Coach.

La particularidad de esta modalidad es el público al que se dirige: la llamada C-Suite, es decir, esos altos ejecutivos que presentan unas necesidades y demandas propias de sus cargos y responsabilidades. Como señala la coach profesional ejecutiva Mireia Poch, “a diferencia del coaching personal, el coaching ejecutivo está dirigido a directivos, empresarios y mandos, sobre todo, por dos motivos: la responsabilidad que asumen en la dirección de personas y la inversión que hace la empresa, que suele ser importante”.

De este modo, el coaching directivo trata de potenciar, a través de sesiones continuadas, las competencias exigidas a estos profesionales, como la habilidad para gestionar personas y motivar a los equipos, generar culturas organizacionales positivas, desarrollar una visión estratégica, resolver conflictos, negociar… al tiempo que enseña a los altos ejecutivos a eliminar los malos hábitos.

En este sentido, Perry Zeus y Suzanne Skiffington, autores de Guía completa de coaching en el trabajo, definen el también denominado coaching ejecutivo como “una relación individualizada y de colaboración entre un ejecutivo y un coach, con el objetivo de conseguir un cambio sostenido en su comportamiento y transformar su calidad de vida personal y profesional”.

Por su parte, según el Instituto Europeo de Coaching, el coaching directivo es “un proceso de acción-aprendizaje para mejorar las acciones efectivas y la agilidad del aprendizaje” especialmente dirigido a altos cargos, distinguiendo cuatro categorías dentro de esta modalidad:

  • De habilidad: el objetivo que persigue el coachee consiste en ampliar sus competencias y mejorar su rendimiento como directivo.
  • De rendimiento: se enfoca a optimizar su papel en el desarrollo de sus funciones.
  • De desarrollo: el entrenador contribuye a que el directivo sea consciente de sus valores y propósitos y los de la compañía para alinear ambos y, así, facilitar el desarrollo de su carrera profesional dentro de la organización.
  • De agenda: se centra en la conciliación de la vida laboral y personal de los altos cargos.

¿A quién va dirigido?

Aunque el coaching en general, y el ejecutivo en particular, siempre son recomendables, por los beneficios que aportan a los coachees, existen determinadas situaciones en las que esta técnica puede ser de gran ayuda para los miembros de las cúpulas empresariales.

Guía: La importancia de la dirección general en la gestión de personas

En concreto, según el doctor y coach profesional Jorge García Trapero, buscar un coach experimentado y capacitado es especialmente importante cuando el directivo presenta alguno de los siguientes síntomas:

  • Carece de habilidades de escucha activa.
  • Su comportamiento genera ansiedad, frustración o desmotivación en el equipo de trabajo.
  • Se siente que sus ideas o iniciativas no son valoradas o, incluso, boicoteadas.
  • Se muestra inseguro o incapaz de adoptar decisiones.
  • No consigue sacar provecho de la información, los conocimientos o la experiencia propia o ajena.
  • Le cuesta delegar o no lo hace por falta de confianza.
  • Se siente bloqueado en la consecución de sus metas.
  • Denota una mala gestión del estrés.
  • O, simplemente, desea desarrollar sus competencias de liderazgo, mejorar sus habilidades directivas o reconducir su carrera profesional.

¿Por qué apostar por el coaching ejecutivo?

Son múltiples los beneficios que el coaching directivo puede producir tanto en la vida profesional y personal del profesional en cuestión, como en la compañía:

  • Mejora de las competencias específicas.
  • Aumento de la eficacia en su desempeño.
  • Incremento del éxito en la consecución de las metas personales y organizacionales.
  • Mayor preparación para asumir nuevas responsabilidades.
  • Toma de conciencia sobre su persona y la compañía.
  • Optimización de la comunicación interpersonal y la motivación de los equipos.
  • Construcción de grupos de trabajo de alto rendimiento, responsables y comprometidos.
  • Obtención de una visión más amplia y a largo plazo sobre su actividad profesional.
  • Mejora de la toma de decisiones en situaciones críticas y solución de conflictos.
  • Rediseño y adaptación de su estilo de liderazgo a las necesidades reales de la organización.
  • Crecimiento de su credibilidad a nivel interno y externo.
  • Mayor compatibilidad entre vida laboral y personal.
  • Y, en definitiva, mejores resultados para el ejecutivo y la empresa.





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