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No encontrar la palabra que estamos buscando cuando mantenemos una conversación, hablar atropelladamente o demasiado lento, no conseguir relacionar ideas en el momento… Todos estos casos denotan una escasa fluidez verbal. ¿Te sientes identificado?  

La fluidez verbal es una habilidad imprescindible para realizar un discurso, poder expresar nuestras opiniones, llevar una negociación por donde nosotros queremos, convencer a un entrevistador en una entrevista de trabajo o, sencillamente, construir relaciones interpersonales con nuestros compañeros. Ahora bien, aunque la fluidez verbal forma parte de la capacidad comunicativa de un profesional, también es un factor detonante de su creatividad y, por tanto, su influencia en el éxito empresarial es doble.

Concepto de fluidez verbal

La fluidez verbal consiste en la competencia para emplear palabras de forma correcta, clara y concisa en el contexto adecuado, sin caer en tartamudeos, pausas no deseadas o respuestas incoherentes.

Como señala Raquel Horche Lahera en El concepto de fluidez en la expresión oral, “es la capacidad de articular un discurso con ritmo y sin interrupciones, utilizando las estrategias necesarias para mantener el discurso frente a los obstáculos que se le pueden presentar al hablante”.

¿Careces de fluidez verbal? 10 ejercicios para desarrollar tu elocuencia

Tipos de fluidez verbal

Dentro de la fluidez verbal se distinguen varios subtipos. En concreto, como señala Ángel Bartolomé, en Manual de Creatividad, esta habilidad se divide en:

  • Fluidez asociativa: habilidad para identificar o enumerar palabras asociadas a un concepto determinado.
  • Fluidez ideativa: capacidad para producir rápidamente ideas que reúnan determinadas condiciones previas.
  • Fluidez expresiva o verbal: facultad para formar conjuntos proposicionales o lingüísticos con sentido.

La elocuencia y su importancia en la empresa

Si bien ‘a priori’ todos asociamos la fluidez verbal con la comunicación, es importante saber que esta habilidad está estrechamente unida a la visualización creativa, como han evidenciado las investigaciones psicológicas. De hecho, los trabajos desarrollados por J.P. Guilford, autor de Creatividad y Educación, incluyen la fluidez verbal como una de las ocho habilidades que componen la creatividad, junto a la sensibilidad para los problemas, la flexibilidad, la originalidad, la redefinición, el análisis, la síntesis y la penetración. “La creatividad, en sentido limitado, se refiere a las aptitudes que son características de los individuos creadores, como la fluidez, la flexibilidad, la originalidad y el pensamiento divergente”, concluye el psicólogo.

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¿Por qué? Según explican Eduardo García, Cristina Rodríguez, Raquel Martín, Juan E. Jiménez, Sergio Hernández y Alicia Díaz en el ensayo Test de Fluidez Verbal: datos normativos y desarrollo evolutivo en el alumnado de primaria, la fluidez verbal “implica la habilidad de organización cognitiva, la capacidad de llevar a cabo una búsqueda no habitual de palabras, atención focal, atención sostenida y procesos de inhibición, entre otros”, Mecanismos que forman parte de las funciones ejecutivas de las personas, es decir, las funciones responsables de anticipar y establecer metas, planificar, iniciar la actividad mental, organizar el tiempo, comparar, clasificar, comparar, autorregular las tareas y ejecutarlas.

Ejercicios de fluidez verbal

Por tanto, poseer una buena fluidez verbal no solo nos sirve para hablar bien en público, sino que nos permite ejercitar nuestro cerebro desde un punto de vista más profundo. De ahí que los profesionales debamos trabajar esta habilidad.

Para ello, existen numerosas técnicas que nos van a permitir aumentar la fluidez verbal:

  1. Ejercicio de flujo de palabras: consiste en escribir palabras que contengan una determinada letra, como por ejemplo la O. Podemos trabajarlo mediante dinámicas grupales concatenando palabras en función de la letra con la que termina la anterior.
  2. Ejercicio de inserciones similares: se trata de proponer diferentes adjetivos, verbos o nombres para completar una oración. Por ejemplo, “El campo es tan … como mi mascota”.
  3. Ejercicio de interpretaciones similares: en este caso, la búsqueda versará sobre distintas interpretaciones. Por ejemplo, “La puesta de sol es como el mar, porque …”.
  4. Ejercicio de usos múltiples: otra forma de trabajar la fluidez verbal es proponer diferentes usos posibles a un mismo objeto. Por ejemplo, ¿para qué sirve una cuchara?
  5. Ejercicio de titulares posibles: supone inventar diferentes títulos para una historia concreta.
  6. Ejercicio de relación semántica: se trata de formar frases con sentido a partir de dos palabras propuestas.
  7. Ejercicio de identificación: también podemos impulsar esta habilidad tratando de decir los nombres de las cosas que vamos viendo en una habitación o en una revista.
  8. Ejercicio de sinónimos y antónimos: a partir de una palabra, debemos buscar tantos sinónimos y antónimos como sea posible, comprobando posteriormente diccionario en mano todas las posibilidades que teníamos a nuestra disposición.
  9. Ejercicios de dicción: para optimizar la vocalización, también podemos realizar ejercicios de dicción, como trabalenguas, leer en voz alta o decir algunas frases con un lápiz en la boca.
  10. Ejercicios de vocabulario: eso sí, para que nuestros recursos sean lo más amplios posibles, la lectura es la base para conseguir el mayor vocabulario posible.

También es posible ser más creativos y disponer de una mayor fluidez verbal con el Curso Online Desarrolla tus habilidades personales, de la Escuela Europea de Management, un programa formativo especialmente diseñado para aquellas personas que frecuentemente se hace preguntas sobre cómo podrían mejorar, tanto en el ámbito profesional como el personal.

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