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¿Eres capaz de controlar las emociones o ellas te controlan a ti? Igual que aprendes nuevas competencias técnicas para avanzar en tu carrera profesional o entrenas tu físico para tener una vida saludable, también debes desarrollar tu madurez emocional. No te preocupes si tu edad biológica no es muy alta, porque este exponente de un elevado EQ no es cuestión de años, sino de trabajo constante y perfeccionamiento.

Concepto de madurez emocional

Según la psicóloga Sonia B. F. Arias, la madurez emocional consiste en “ser capaz de aceptar la realidad de las personas y cosas tal cual son”, independientemente de la edad biológica que tengamos.

En iguales términos se explica su colega Sergio Delgado, quien considera que la madurez emocional supone “poder aceptar lo que sucede en la vida, pero no desde una aceptación pasiva, sino desde una aceptación activa, en donde la persona va eligiendo siempre la mejor opción para su existencia con criterios reales, verdaderos y honestos”.

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En este sentido, el doctor Umesh Chandra Kapri la define, en su trabajo Emotional Maturity: Characteristics and Levels, como “la capacidad para responder a situaciones, controlar las emociones y comportarse de manera adulta cuando se trata de otros”.  No significa que tratemos de ocultar o reprimir nuestras emociones, sino de dominar nuestra respuesta emocional al tomar conciencia de que nuestras creencias e ideas son inexactas.

Una habilidad que representa el máximo nivel de la inteligencia emocional y que es clave en el éxito personal y profesional de cualquier individuo, pues que nos permite tomar el control sobre nuestras decisiones y comportamiento en todo momento.

Tres fases para alcanzar la madurez emocional

De hecho, Stephen R. Covey, uno de los impulsores de la inteligencia emocional en el ámbito empresarial, destaca en su libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, que el camino hacia la madurez emocional se desarrolla a través de tres fases:

  • El paradigma del ‘Tú’. Esta etapa, propia de los niños, está marcada por la dependencia de las personas, que necesitan que otros se hagan cargo de ellos en todos los niveles (físico, mental, emocional y económico).
  • El paradigma del ‘Yo’. Caracterizada por una profunda independencia, en esta fase el sujeto se siente totalmente autónomo e independiente, tratando de afrontar cualquier acción por sí mismo.
  • El paradigma del ‘Nosotros’. El último escalón para alcanzar la madurez emocional requiere un cambio de concepción del ‘Yo’ al ‘Nosotros’, implantándose la consciencia sobre la importancia de cooperar y coordinar talentos y habilidades para lograr mejores resultados.

¿Eres emocionalmente maduro?

Para distinguir a aquellos sujetos que han alcanzado la madurez emocional, el doctor Jerome Murray desglosa en Are You Growing Up Or Just Getting Older? una serie de características identificativas:

  1. Apertura al amor y al afecto. Las personas emocionalmente maduras no tienen miedo de mostrar sus sentimientos, por lo que están abiertas a las muestras de cariño.
  2. Aceptación de la realidad. Cuando se alcanza este estado emocional se elimina la negación de los hechos, afrontando las situaciones de cara y aceptando las cosas tal y como son, sin crear una realidad paralela o agarrarse a ‘su verdad’.
  3. Aprendizaje constante. Un alto nivel de inteligencia emocional conlleva también la capacidad para aprender de las experiencias vitales, aprovechando los aspectos positivos de cualquier circunstancia, por perjudicial que sea.
  4. Asunción de las críticas. El que sea capaz de ver el lado bueno de las cosas no quiere decir que omitan la importancia de los errores. Este grupo de personas también admiten su responsabilidad, aceptan las críticas y usan sus fracasos para mejorar.
  5. Perspectiva optimista. La visión de estos individuos les permite esperar que va a suceder lo mejor, sin dejarse guiar por sentimientos negativos.
  6. Mente abierta. Conscientes de que no existe una verdad absoluta, tienen la habilidad de escuchar a los demás y aceptar puntos de vista distintos a los suyos.
  7. Interés en dar y recibir. Al pasar del ‘Yo’ al ‘Nosotros’, las personas emocionalmente maduras desarrollan un equilibrio entre sus intereses y los de los demás, haciendo concesiones si es necesario para el bien común y alegrándose sinceramente por los éxitos ajenos.
  8. Óptima gestión de conflictos. No caen en la tentación de echar la culpa a un tercero cuando se sienten frustrados, sino que son capaces de controlar su comportamiento impulsivo y usan esa energía para redoblar sus esfuerzos en la búsqueda de soluciones constructivas a los problemas.

¿Con cuántas de estas características te sientes identificado? Si aún te falta un pequeño empujón para alcanzar una total madurez emocional, en el Curso Online Desarrolla tus Habilidades Personales de la Escuela Europea de Management destinamos gran parte del temario a la mejora de la inteligencia emocional para facilitar el logro de resultados inmejorables en tu carrera profesional.




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