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¿Sientes que eres un buen trabajador pero nunca consigues ese ascenso? La gran mayoría de ocasiones, no basta con cumplir con la jornada laboral y realizar las tareas exigidas para impresionar a los superiores, sino que es necesario ir más allá y superar las expectativas del jefe para ser considerado de cara a un reconocimiento o promoción.

Cumplir nuestras responsabilidades laborales debería ser una obligación extensible a cualquier profesional. Por ello, no podemos esperar ser premiados por llevar a cabo aquello para lo que nos han contratado, sino que para destacar en el mercado laboral hay que aportar un valor extra. ¿Cómo podemos superar las expectativas en el trabajo? 

Ser honesto

El primer paso para superar las expectativas en el ámbito profesional es ofrecer unos objetivos realistas sobre lo que podemos conseguir. No debemos presentarnos en una entrevista de trabajo asegurando que poseemos una serie de cualidades, actitudes o conocimientos que no son ciertos, ni podemos asegurar un éxito a nuestro superior que no estamos en condiciones de garantizar.
Guía: La importancia de la dirección general en la gestión de personas

No hay nada más decepcionante que una promesa incumplida.

Gestionar las expectativas

Para satisfacer con creces a nuestro jefe es muy importante conocer qué es lo que espera de nosotros. Por ello, los expertos aconsejan que haya un diálogo entre líderes de equipo y trabajadores de modo que quede claro cuáles son las expectativas respecto al trabajo de cada uno de ellos.

Por ejemplo, en un proyecto concreto, quizá sea prioritario para la empresa que tenga un excelente desarrollo pero, en otro caso, es posible que lo más importante sea una entrega rápida. Así, un somero pero rápido trabajo permitirá superar las expectativas en el segundo caso, no así en el primero.

En este sentido, el autor y conferenciante Donald Hatter explica, en un artículo para Forbes, la relevancia de este entendimiento sobre las expectativas con un símil de la Liga de Fútbol Americano: al finalizar la temporada, muchos entrenadores son despedidos por no ganar el campeonato y muchos se muestran completamente sorprendidos porque no hicieron el esfuerzo de comprender lo que se esperaba de ellos. “En un mundo ideal, la expectativa declarada y la expectativa real son las mismas. Pero si no, asegúrese de saber la diferencia”, sostiene el experto.

Apostar por la capacitación continua

No debemos parar de formarnos y adquirir nuevos conocimientos y habilidades a lo largo de toda nuestra carrera profesional. Si conseguimos demostrar a los directivos que no solo dominamos nuestro puesto de trabajo, sino que estamos al tanto de las tendencias del sector y de las prácticas de la competencia, conseguiremos ganarnos su confianza y respeto.

Como señala en Entrepreneur Travis Bradberry, “transferir el conocimiento al contexto de la empresa es una gran manera de agregar valor y destacar. No solo sabrás cómo hacer tu trabajo, también demuestras conocer por qué tu compañía importa”.

Asumir responsabilidades

Además, gracias a esta capacitación constante para superar las expectativas, también podemos aumentar nuestra carga de trabajo, realizando más funciones de las que inicialmente hacíamos, lo que mejorará la reputación interna que tenemos como empleados por parte de los directivos.

Es lo que Heidi Gran Halvorson denomina, en un artículo para la Harvard Business Review, el “enfoque de promoción”, es decir, “una mentalidad concentrada en acumular logros que nos hagan destacar a través de buscar tareas o proyectos de los que podamos apropiarnos para obtener un reconocimiento como solucionador de problema.

Sin embargo, debemos tener precaución de no saturarnos con tareas que no podemos afrontar: de nada sirve aceptar encargos y luego alegar que el volumen de trabajo es demasiado elevado para realizar el trabajo de forma óptima. La excelencia debe ser el límite que nos indique hasta dónde podemos llegar; más vale declinar estas responsabilidades cuanto antes que no ofrecer el nivel de calidad exigido.

Pensar fuera de la caja

En el mismo sentido, además de asumiendo nuevas funciones, también aportaremos más valor a la compañía si ponemos en común nuestra creatividad y capacidad de innovación.

Los trabajadores que suelen ascender en las organizaciones demuestran que saben salir de su zona de confort y rompen sus barreras mentales, consiguiendo mejorar la empresa a partir de nuevas perspectivas sobre un determinado sector o proyecto. Por tanto, es aconsejable que expongamos esta actitud proactiva y compartamos con los superiores nuestras sugerencias y propuestas.

Aportar un valor añadido

¿Nos han pedido un informe para el viernes? Tengámoslo el lunes. ¿Debemos aportar ideas en una reunión de trabajo? Llevémoslas desarrolladas en varios documentos. ¿La empresa pone en marcha un nuevo proyecto? Ofrezcámonos como voluntarios para llevar a cabo…

La entrega constante de expectativas superiores a la media nos llevará a obtener más responsabilidades. Como señala Creel Price en una colaboración publicada en LinkedIn, “haz  frente a tareas difíciles o poco gloriosas sin queja o promesa de recompensa y demostrarás tu fuerte mentalidad de trabajo y mentalidad de liderazgo”.

Ser puntuales

En el ámbito empresarial no hay tiempo que perder y podemos perder toda la reputación que hemos cosechado en los puntos anteriores si el superior nos necesita y no estamos en nuestros puestos.

Como señala Dan Kennedy , “tienes que estar donde se supone que debes estar cuando se supone que debes estar, como prometiste, sin excepción, sin excusas, en cada ocasión, todo el tiempo”.




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