902 207 792 · skype:escuela_europea_management info@escuelamanagement.eu

Es normal sentir estrés en el ámbito laboral: las exigencias del mercado, los plazos de entrega, los vertiginosos cambios… son factores que nos llevan a poner a prueba nuestra capacidad de adaptación y superación. El problema viene cuando nuestros intentos por gestionar la presión en el trabajo son en vano y empiezan a aparecer síntomas físicos y psicológicos que pueden terminar por sobrepasar nuestros límites. ¿Qué puedes hacer en estos casos?

La presión laboral y el estrés en la empresa

Aunque solemos utilizarlos como sinónimos, conviene matizar que la presión y el estrés laboral no son exactamente lo mismo. En este sentido, la presión en el trabajo supone hacer frente una carga de tareas muy pesada, ya sea por la cantidad de encargos, la escasez de tiempo, la falta de medios o la ausencia de capacitación para llevarla a cabo, según la definición recogida en el trabajo Working under pressure?! Dealing with pressure and stress in the workplace.

En principio, esta presión es un concepto neutral; el que adquiera connotaciones negativas va a depender de que no seamos capaces de controlar la situación, provocando el incumplimiento de las expectativas y generando estrés laboral, entendido como “la respuesta física y emocional a un daño causado por un desequilibrio entre las exigencias percibidas y los recursos y capacidades percibidos de un individuo para hacer frente a esas exigencias”, según la definición de la Organización Mundial de la Salud.

Guía gratuita: Cómo potenciar el desarrollo personal y profesional

Es aquí donde empiezan a percibirse los perjuicios para los propios trabajadores (desconcentración, lentitud, irritabilidad, apatía, empeoramiento del estado físico, falta de sueño, enfermedades cardiacas, depresión, síndrome de burnout…) y la organización (accidentes laborales, absentismo, rotación de personal, insatisfacción laboral, caída de la productividad, pérdidas económicas…).

Así, hoy día, el estrés se ha convertido en la principal patología que sufre el capital humano, pues afecta a uno de cada tres trabajadores europeos, según el estudio La Prevención de los riesgos psicosociales en España, Europa y Latinoamérica, de la Universidad Internacional de Valencia; y causa, entre otras consecuencias, la pérdida de 242 billones de euros anuales en productividad, según el estudio OSH in figures: stress at work-facts and figures del Observatorio Europeo de Riesgos. De hecho, según una investigación llevada a cabo por Zenger&Folkman, en la que participaron cerca de 2.300 directivos, el 14% de los encuestados admitieron sentirse abrumados crónicamente.

¿Cómo gestionar la presión en el trabajo?

Afortunadamente, igual que otras habilidades, la capacidad para gestionar la presión en el trabajo se puede desarrollar. Para ello, es clave que comprendamos que el estrés no depende objetivamente de las cosas que nos suceden o de personas externas, sino de cómo reaccionamos ante estas circunstancias. Es más, ciertos niveles de presión laboral son positivos para optimizar nuestro desempeño. “Es importante tener en cuenta que el estrés es adaptativo: el estar expuesto a un nivel moderado de estrés es conveniente para mantener el tono vital, para estar despierto, no aburrirse y enfrentarse con energía a los retos de la vida”, aseguran Pablo Sebastián Coduti, Yadhira Belén Gattás, Silvana Liz Sarmiento y Romina Andrea Schmid en el trabajo Enfermedades laborales: cómo afectan el entorno organizacional.

¿Qué podemos hacer para gestionar la presión en el trabajo y convertir el estrés es un revulsivo, en lugar de en una barrera? Alejandra Apiquian Guitart, coordinadora de Psicología Organizacional en la Facultad de Psicología de la Universidad Anáhuac y autora del trabajo El síndrome de burnout en las empresas, aporta sencillos consejos para superar estas situaciones de alto nivel de exigencia con éxito:

  1. Separa lo importante de lo urgente. Como sostiene Stephen R. Covey en su libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, la clave del éxito no radica en saber gestionar el tiempo, sino también en saber a qué aspectos debemos dedicar nuestros minutos en cada momento. Por ello, es necesario detectar y eliminar las tareas improductivas, priorizar las necesarias y poner el foco de atención en aquellas que realmente son importantes, analizando los objetivos, recursos y parámetros para llevarlas a cabo. En este sentido, nos pueden ayudar herramientas como la matriz de Eisenhower.
  2. Planifica. Cuando somos capaces de organizarnos, la jornada laboral parece ‘estirarse’ y el estrés se reduce. Y es que, solo pasando de una actividad a otra (por ejemplo, mirar el teléfono mientras redactamos un informe), hace que en total desperdiciemos una hora completa de nuestro día, según Workmeter. Aplicando pautas de gestión del tiempo podremos trabajar de forma más eficiente.
  3. Delega. Creer que podemos controlarlo todo, seguramente nos conduzca a una situación de sobrecarga laboral. Los grandes líderes son aquellos que dominan el arte de delegar funciones en su equipo. Eso sí, recuerda que, como puntualiza Brian Tracy en su libro Cómo lideran los mejores líderes, “la buena delegación tiene lugar cuando aseguras que otra persona hará el trabajo con un nivel de calidad aceptable y en el tiempo adecuado”.
  4. Practica mindfulness. Las técnicas como la meditación, los ejercicios de respiración profunda y la atención plena pueden ayudar a disipar el estrés, según afirma la Asociación Americana de Psicología en el artículo Coping With Stress at Work, convirtiéndonos en profesionales más carismáticos, innovadores, comprensivos, concentrados, productivos y sociables.
  5. Cuídate. Para gestionar la presión en el trabajo, la salud es primordial. El estrés afecta silenciosamente al organismo, prácticamente sin que nos demos cuenta, por lo que es importante que aprendamos a desconectar, durmamos 7 u 8 horas al día para resetear el cerebro, hagamos deporte y no olvidemos tomarnos vacaciones sin temor a ser mal vistos por los superiores. De hecho, un estudio de Project: Time Off desvela que aquellos empleados que utilizan sus días de vacaciones –incluso algunos más- tienen más probabilidades de obtener una promoción o un aumento.

Aprende más sobre cómo gestionar la presión en el trabajo en el curso online Desarrolla tus Habilidades Personales de la Escuela Europea de Management, donde dedicamos un bloque completo a interiorizar habilidades para manejar el estrés en el día a día.

New Call-to-action