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El psicólogo Kenneth Kaye sostiene que “el conflicto no es ni bueno ni malo; bien manejado, es absolutamente vital”. Las controversias son inherentes a las personas. La clave, por tanto, no está en que huyamos de ellos, sino en saber convertir conflictos en oportunidades.

El conflicto en la organización

Según Paulo César Mesa, autor de Conflicto laboral, el conflicto organizacional consiste en “aquella situación en la que dos o más partes están en desacuerdo entre sí”. Un desacuerdo en el que los implicados “actúan movidos por la incompatibilidad de metas o por divergencia en los intereses”, añade Russed Yesid Barrera Santos en Negociación y Transformación de Conflictos: Reto entre Escasez y Bienestar.

5 consejos para convertir conflictos en oportunidades

Como consecuencia, en el ámbito laboral, donde las personas pasan una media de 38,5 horas a la semana en el trabajo, según los datos del Instituto Nacional de Estadística, y deben relacionarse entre sí para llevar a cabo sus respectivas funciones, el conflicto se convierte en algo habitual. ¿Quién no ha discutido con un compañero por tener diferentes puntos de vista sobre un proyecto?

En concreto, según un estudio del portal de empleo Trabajando.com, siete de cada diez empleados considera frecuentes los conflictos laborales en su compañía. Por su parte, Daniel Dana, autor de Conflict Resolution, estima que más del 65% de los problemas generados en el entorno laboral se deben a relaciones tensas entre empleados, no a deficiencias en la habilidad o motivación de los empleados individuales.

Ahora bien, aunque el conflicto suele llevar aparejadas connotaciones negativas, no tiene por qué ser así. Bien lo saben los japoneses, para quienes las crisis son concebidas como una oportunidad para la mejora. De hecho, en el arte del kintsukuroi –donde se reparan objetos con oro- se destacan las grietas porque representan la fragilidad, pero también la resiliencia, la capacidad de salir reforzado de un problema. “Eso ocurre porque, a las cualidades que ya tenía el equipo en su forma inicial, una crisis añade otra que era indemostrable antes de la manifestación del conflicto: la capacidad de sus miembros para sobreponerse a los inconvenientes y hacer funcionar esa relación”, apunta Isabel Garzo en La filosofía kintsukuroi o por qué los conflictos crean mejores equipos.

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Además, ¿qué pasaría si todo fuera de color de rosa, si no hubiera confrontación de opiniones? Seguramente, no avanzaríamos o, al menos, no al mismo ritmo. “El conflicto permite que empresas y organizaciones progresistas crezcan y demuestren que el “sí, señor” no es funcional, que no se paga a la gente para que escuche y obedezca a sus jefes, que la competitividad hace necesario tener colaboradores de arranque automático y no mecánico, como ha sido lo tradicional”, comenta Barrera Santos.

Cómo convertir conflictos en oportunidades

¿Qué debemos hacer los profesionales para sacar partido a las disputas internas? Según David Sturt and Todd Nordstrom, autores de Appreciate: Celebrating People, Inspiring Greatness, así es como podemos convertir conflictos en oportunidades:

  • Centrarnos en los hechos. Cuando surge un roce con algún compañero, tendemos a personalizar el problema y culpabilizarnos mutuamente . Sin embargo, esto solo genera un clima de animadversión creciente, que impide a los involucrados dar su brazo a torcer y lograr una solución. En cambio, si en lugar de señalar a alguien, dirigimos nuestra atención hacia el hecho que no nos ha gustado, será mucho más sencillo llegar a un acuerdo.
  • Ampliar nuestra perspectiva. Gran parte de las controversias entre compañeros se enfocan en los detalles, haciéndonos olvidar el objetivo final y más importante. Nos pasamos horas debatiendo sobre  quién es el culpable de la insatisfacción de un cliente;aprovechemos el tiempo  para buscar una solución que satisfaga al ciente. Céntrate en la misión general y muchos conflictos, a menudo, se resolverán y permitirán que el equipo se realinee”, según dicen los expertos
  • Practicar la empatía. Ponernos en la piel del resto de compañeros nos ayudará a convertir conflictos en oportunidades, pues nos permitirá comprender mejor cuáles sus motivaciones y puntos de vista, enriqueciendo la solución final. Por ello, cuando un colega plantee críticas o reticencias a una idea nuestra, en lugar de poner los ojos en blanco o iniciar una discusión de ‘Y tú más’, ¿y si lo escuchamos activamente? Probablemente, haya advertido detalles que se nos hayan pasado y que mejoren el proyecto. Es importante tener claro que nuestra ‘verdad’ no es la única válida.
  • Afrontar el conflicto. Nuestro miedo al conflicto nos lleva a tratar de eludir los pequeños encontronazos hasta que se convierten en graves problemas, cuya solución es más complicada. Grave error: para convertir conflictos en oportunidades,debemos afrontar las controversias desde el primer momento en el que se producen, por pequeñas que sean. Una comunicación fluida en estas situaciones es esencial para encontrar ” la cura” adecuada para cada crisis.
  • Involucrar al equipo. En las empresas, los conflictos no se circunscriben a dos personas. Aunque A y B sean los principales implicados, seguramente C y D –amigos de A- se muestran distantes con B, igual que E y F –amigos de B- critican la actitud de A, mientras que Z, que quiere mantenerse al margen, sufre las consecuencias de las escaramuzas. En este sentido, los autores recomiendan que cuando llegue el momento de hacer un cambio para mejor, debemos involucrar a todo el equipo. “Cuando todos se suman en la resolución de problemas, éstos se solucionan con mayor efectividad”, según los expertos.

Para mejorar nuestra capacidad de gestión de controversias y aprender a convertir conflictos en oportunidades, la Escuela Europea de Management cuenta con el Curso Online Executive en Desarrollo Personal, dirigido a incrementar las habilidades de los participantes, potenciar su eficacia, mejorar la capacidad de relación y comunicación y descubrir cómo convencer y vender las ideas.

 





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