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¿Sabrías resolver este acertijo? Un padre y su hijo tienen un accidente en el que el padre muere y el hijo es trasladado a urgencias en el hospital. Llaman a una eminencia médica para que lo opere, pero cuando ve al paciente dice: “No puedo operarlo, es mi hijo’.

Seguramente, tu mente ha pensado en un doctor de gran fama, chocando con la información previa del padre fallecido, pero ¿se te ha ocurrido que esa eminencia médica es la madre? Esta adivinanza evidencia cómo actúan los prejuicios –de género, en este caso-, llevándonos a asociar la idea de un médico prestigioso con la figura de un hombre. ¿A qué se debe este proceso mental? Y, sobre todo, ¿cómo eliminar prejuicios en nuestro día a día?

4 pautas para eliminar prejuicios de forma efectiva

¿Qué son los prejuicios?

Una de las definiciones más conocidas sobre los prejuicios es la aportada por el psicólogo Gordon W. Allport en La naturaleza del prejuicio, donde explica el concepto como “una empatía apoyada en una generalización imperfecta e inflexible y dirigida hacia un grupo en general o hacia un individuo, en particular, por el hecho de ser miembro de dicho grupo”.

Por su parte, Donald Light, Suzanne Keller y Craig Calhoun, en Sociología, conciben el prejuicio como “una predisposición categórica para aceptar o rechazar a las personas por sus características sociales reales o imaginarias”.

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Así, el prejuicio está compuesto por tres elementos:

  • Cognitivo: es la creencia en sí misma, es decir, el sesgo cognitivo que nos lleva a pensar que un grupo o uno de sus miembros son de una determinada forma. Eso se produce por la existencia de un estereotipo, entendido como la creencia de que todos los integrantes de un grupo comparten determinadas características y actúan de forma similar.
  • Afectivo: el prejuicio hará emanar diferentes emociones en nosotros, positivas o negativas. “Los individuos, que se desvían de su tradicional rol grupal,  despiertan reacciones negativas en los demás miembros del grupo, mientras que quienes exhiben comportamientos, que refuerzan el status quo, obtienen respuestas positivas”, señalan Joaquín Ungaretti, Edgardo Etchezahar y Hugo Simkin en  El estudio del prejuicio desde una perspectiva psicológica.
  • Comportamental: tras la aparición del estereotipo y sus emociones adyacentes, se producirá una discriminación en forma de conducta o actitud,  que niega  un trato igualitario hacia el grupo o la persona en cuestión.

Por ejemplo, si nos informan de que un nuevo trabajador de origen alemán va a unirse al equipo, nuestro cerebro anticipará las características –acertadas o no- del compañero: alto, corpulento y muy disciplinado. En el caso de que nos guste el orden, se despertará cierta simpatía respecto al recién llegado, procurando integrarlo en el grupo y darle una buena bienvenida; en caso contrario, sentiremos cierto recelo a que el empleado modifique la forma de trabajar y lo evitaremos en la medida de lo posible.

¿Por qué se producen los prejuicios?

Siguiendo con el ejemplo anterior, hemos caído en una generalización al pensar que todos los alemanes son así, aunque también haya germanos pequeños y caóticos.

Esto se debe a que, como puntualiza Daniel Kahneman en Pensar rápido, pensar despacio, nuestra mente emplea dos sistemas de pensamiento: uno intuitivo, que se produce en una primera fase; y otro racional, que tiene lugar a posteriori, que requiere  un análisis más profundo de la información.

No siempre disponemos del tiempo o de la información necesaria para llegar a conclusiones lógicas, por lo que utilizamos determinados sesgos cognitivos, es decir, atajos mentales que nos permitan tomar decisiones con cierta rapidez. Sin embargo, es aquí donde surgen los prejuicios, que nos llevan a categorizar («etiquetar») a las situaciones y a las personas en función de su pertenencia a una determinada categoría.

Las consecuencias de los prejuicios

Aunque pueden resultar muy útiles en muchas ocasiones, los prejuicios también nos pueden conducir a opiniones o comportamientos equivocados. De hecho, según el estudio The Inaccuracy of National Character Stereotypes, dirigido por Robert McCrae, la mayoría de los estereotipos sobre culturas del mundo no son ciertos.

Por ello, no eliminar prejuicios puede desencadenar importantes consecuencias negativas a nivel profesional:

  • Decisiones erróneas. Utilizar prejuicios erróneos conduce a la adopción de soluciones equivocadas, al estar basados en una información poco veraz. Así, puede que un directivo decida no ascender a un empleado al pensar que su juventud es un hándicap, sin valorar si realmente dispone de las aptitudes de liderazgo necesarias.
  • Conflictos interpersonales. Cuando los prejuicios son negativos, pueden surgir controversias y roces entre compañeros, no por hechos en sí, sino por creencias de los unos respecto a los otros.
  • Falta de coordinación. Dado que las personas tendemos a unirnos y favorecer a los que consideramos similares a nosotros, no eliminar prejuicios puede generar pequeños grupos enfrentados entre sí.
  • Desmotivación. Sufrir una visión estereotipada puede producir un gran estrés y desmotivación en los profesionales, que se sienten frustrados al no conseguir que  su identidad personal  coincida con la que   los demás le asignan.
  • Bajo rendimiento. Muchos estudios han puesto de manifiesto que la creencia de pertenecer a un determinado grupo induce a las personas a mostrar aquellas capacidades y/o debilidades asociadas a dicho grupo. Si nos ‘etiquetan’ como vagos, inexpertos o desmotivados, tenderemos a asumir y desarrollar estas características ( » la profecía autocumplida»).
  • Autosabotaje. Incluso, para poder ajustarse a ese prejuicio, es frecuente que la persona lleve a cabo acciones que vayan contra él. Por ejemplo, un trabajador al que el resto considera frío y distante, se puede mostrar más desagradable de lo que realmente es para encajar en el papel asignado.

¿Cómo eliminar prejuicios?

No obstante, eliminar prejuicios es un objetivo que puede conseguirse mediante la práctica. En este sentido, Ana Herrera, autora de Orígenes Sociales y Cognitivos del Prejuicio, asegura que “los estudios demuestran que los estereotipos y prejuicios pueden reducirse eficazmente y conseguir una percepción más exacta de la realidad, siempre que las personas conozcan los beneficios del cambio y se sientan  motivados para el mismo”.

¿Cómo eliminar prejuicios? La investigadora apunta 4 herramientas fundamentales:

  • Aumentar la consciencia. A nivel individual, nada mejor para eliminar prejuicios que ser conscientes de la existencia de estos filtros mentales. Al saber cómo actúa nuestro cerebro, podemos identificar los sesgos cognitivos y aprender a manejarlos.
  • Practicar la empatía. Mejorar la habilidad para ponerse en el lugar de los demás es indispensable para eliminar prejuicios de forma eficaz. Se trata de, ante la aparición de un estereotipo, no dar nada por hecho y valorar las distintas opciones posibles desde el punto de vista de la otra persona.
  • Fomentar las relaciones. Se suele decir que viajar abre la mente. Eso es porque nos permite conocer y entender cómo viven otras personas. En la empresa ocurre lo mismo; potenciar las relaciones interpersonales entre todos los trabajadores es un buen mecanismo para eliminar prejuicios. Facilitar las relaciones interdepartamentales.
  • Establecer pautas sociales. De modo reactivo, las organizaciones también pueden diseñar reglas y normas sociales que garanticen la no discriminación y favorezcan la desaparición paulatina de los estereotipos. Sería el caso de políticas de igualdad salarial o representación en cargos directivos entre hombres y mujeres.

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