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¿Eres el líder que desearías ser? ¿Estás evolucionando hacia lo que quieres convertirte? ¿Los demás perciben el mismo estilo de liderazgo que estás proyectando? Conseguir la marca de liderazgo personal correcta es clave para el éxito o fracaso de nuestro papel.

Paralelamente al avance en nuestra carrera profesional, debemos desarrollar un ejercicio de introspección en el que establezcamos en cada momento cuál es la identidad con la que queremos ser definidos como líderes. Como asegura Cosimo Chiesa en su libro Liderándome para liderar, “el liderazgo de una organización empieza siempre con el liderazgo personal de cada uno de los miembros que la integran”.

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Concepto de liderazgo personal

El liderazgo personal debe ser entendido como la capacidad de cualquier persona de tomar las riendas de su vida. Todos, independientemente del puesto que ocupemos o la esfera personal/laboral en la que nos encontremos, poseemos capacidades de liderazgo. El objetivo, para definir nuestra identidad como líderes, es conseguir extraerlas.

En este sentido, según publica Arminda García en un artículo para El Nacional, el liderazgo personal es “la senda que se labra con base en muchas experiencias, la cual debe recorrerse paso a paso, ascendiendo hacia la concreción de un proyecto de vida determinado”.

Como apunta Stephen R. Covey, “el liderazgo personal no consiste en una sola experiencia; se trata más bien de un proceso que consiste en mantener en mente la propia visión y los propios valores, y en organizar la vida para que sea congruente con las cosas más importantes”.

Impacto del liderazgo personal

Desarrollar una marca de liderazgo adecuada nos va a permitir determinar cuál es nuestra identidad, el ADN de nuestro estilo de management. Eso sí, es importante que el diseño seleccionado se corresponda con la situación en la que nos encontremos y las exigencias del momento.  Disponer de un liderazgo personal fuerte y definido contribuye, por un lado, a facilitar la consecución de nuestros objetivos y metas, al tener más claro cuál es nuestro proyecto y sus líneas de acción y, por otro, a generar una imagen sólida sobre nuestra identidad y carácter como líderes en el resto de grupos de interés.

Ahora bien, existen muchos conceptos de liderazgo, tantos como personas ¿Cómo podemos encontrar el nuestro?

Proceso para definir nuestra identidad como líderes

Los expertos en liderazgo Norm Smallwood, Dave Ulrich y Kate Sweetman explican en de The Leadership Code: Five Rules to Lead By el proceso que podemos llevar a cabo para desarrollar nuestra propia identidad:

  • Definir qué resultados queremos conseguir en el futuro próximo. Son el resto de personas, y no nosotros, los que determinan el éxito o fracaso de nuestro liderazgo personal. Por tanto, a la hora de concretarlo, debemos preguntarnos cuáles son los objetivos que queremos lograr respecto a los diferentes grupos de interés y cómo cubrir sus diferentes expectativas respecto a nuestro liderazgo personal, es decir, el impacto que deseamos causar en clientes, inversores, empleados u organización. Por ejemplo, no podemos construir el mismo liderazgo personal si somos responsables del área de Atención al Cliente (donde tendrá más peso la relación con los consumidores), que si ocupamos el cargo de director financiero o CEO de la compañía (más vinculado a la organización o los inversores).
  • Cuestionar por lo que queremos ser conocidos. ¿Cuáles son las características o competencias principales que requiere el puesto? En función del cargo que desempeñemos vamos a necesitar diferentes habilidades y competencias, por lo que el segundo paso para diseñar nuestra marca de liderazgo personal es identificar esas cualidades y trabajar para su desarrollo.
  • Construir nuestra identidad. Se trata, según los autores del libro, de jugar con las características antes mencionadas, para realizar frases más complejas que nos permitan profundizar en el ADN de nuestro liderazgo personal. Así, si hemos seleccionado entre nuestras cualidades principales ser comunicativo, honesto, colaborativo y orientado a resultados podemos ahondar en nuestro estilo como líderes a partir de una colaboración honesta y una comunicación orientada a resultados, lo que difiere de si optamos por, por ejemplo, un trabajo colaborativo orientado a resultados y una comunicación honesta. Se trata de ver las distintas opciones disponibles y examinar cuál de las combinaciones se adapta mejor a nuestra posición.
  • Probar la marca de liderazgo personal. Una vez que hemos definido por qué queremos ser conocidos y qué resultados vamos a conseguir con nuestro liderazgo personal, debemos preguntarnos tres cuestiones para afinar la marca:
    • ¿Es el estilo que mejor representa lo que soy y lo que puedo hacer?
    • ¿Consigo a través de mi definición personal de liderazgo crear valor para los grupos de interés?
    • ¿Qué riesgos y oportunidades genero con esta marca?
  • Aplicar el liderazgo personal. Los ejercicios anteriores para definir el liderazgo personal no pueden quedarse solo en eso, sino que debemos plasmarlos en el trabajo diario y pedir a los compañeros que valoren nuestro desempeño para comprobar que la teoría y la práctica coinciden. Por ejemplo, si hemos llegado a la conclusión de que queremos actuar bajo una comunicación honesta, tendremos que comportarnos como tal en nuestra relación con el resto de colaboradores.

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